1. Inicio
  2. / Ciencia y tecnología
  3. / Nuevo Estudio Muestra Que Destruir Más Del 40% De La Amazonía Aumenta La Temperatura Hasta 4°C, Reduce La Lluvia En Un 25%, Seca El Bosque Y Amenaza La Agricultura, El Agua Y La Economía
Tiempo de lectura 7 min de lectura Comentarios 1 comentario

Nuevo Estudio Muestra Que Destruir Más Del 40% De La Amazonía Aumenta La Temperatura Hasta 4°C, Reduce La Lluvia En Un 25%, Seca El Bosque Y Amenaza La Agricultura, El Agua Y La Economía

Escrito por Carla Teles
Publicado el 17/02/2026 a las 13:01
Actualizado el 17/02/2026 a las 13:04
Novo estudo mostra que desmatar mais de 40% da Amazônia aumenta a temperatura em até 4°C, reduz a chuva em 25%, seca a floresta e ameaça agricultura, água e economia (1)
Desmatar a Amazônia além de 40% acelera o desmatamento da Amazônia, causa aumento da temperatura, redução da chuva e forte impacto na agricultura.
  • Reação
  • Reação
  • Reação
  • Reação
  • Reação
  • Reação
10 pessoas reagiram a isso.
Reagir ao artigo

Nuevo Estudio Muestra Que Desmatar Grandes Áreas de la Amazonía Acelera el Calentamiento Regional, Reduce la Lluvia y Acerca el Bosque a un Punto de Ruptura Que Afecta Clima, Agricultura y Economía en Todo el País.

Al comparar regiones con diferentes niveles de cobertura forestal, investigadores identificaron que desmatar la Amazonía por encima del 40% transforma el bosque en un sistema más caliente, más seco y con menos días de lluvia, debilitando el equilibrio climático que sostiene cultivos, ciudades y reservorios de agua mucho más allá de la región Norte.

La Amazonía no es solo una gran mancha verde en el mapa. Funciona como un regulador climático activo, capaz de influir en temperatura, humedad y lluvia en escala continental. El nuevo estudio indica que, a medida que se decide desmatar la Amazonía a gran escala, este mecanismo deja de operar como debería. En áreas fuertemente deforestadas, la temperatura de la superficie durante la estación seca sube hasta 4°C en relación a tramos vecinos donde el bosque permanece en pie.

Al mismo tiempo, estas regiones registran reducción de alrededor del 25% en la precipitación y aproximadamente once días lluviosos menos por estación. Estas alteraciones no son variaciones puntuales. El trabajo señala un nuevo patrón climático local, en el que el ambiente pasa a comportarse como una zona de transición a la sabana, con menos humedad disponible, más calor acumulado y mayor vulnerabilidad a sequías prolongadas e incendios forestales.

Cómo Desmatar la Amazonía Alterar Temperatura y Lluvia

El primer resultado del estudio es claro. Cuanto más se desmate la Amazonía, más caliente y seca se vuelve la región. En áreas donde la cobertura forestal cae por debajo del 60%, las temperaturas de la superficie durante la estación seca suben en promedio 3°C.

En los escenarios más críticos, donde la deforestación deja solo alrededor del 40% de bosque remanente, este aumento llega a 4°C, creando un ambiente que escapa de la variabilidad natural registrada en áreas preservadas.

La lluvia también cambia de comportamiento. Las regiones donde se decidió desmatar con más intensidad reciben aproximadamente una cuarta parte menos de precipitación y tienen menos días lluviosos a lo largo de la estación.

No es solo una cuestión de llover menos, sino de llover de manera diferente. Los datos apuntan a eventos de lluvia más concentrados, con aguaceros intensos seguidos de períodos más largos de sequía.

Esta combinación es especialmente delicada para suelos, ríos, represas y cultivos, que enfrentan una alternancia entre exceso y falta de agua en intervalos cortos.

Cuando el bosque deja de fabricar su propia lluvia

La clave para entender por qué desmatar la Amazonía altera tanto el clima está en la evapotranspiración. Árboles de gran porte, con sistemas radiculares profundos y copas densas, extraen agua del suelo y la liberan a la atmósfera en forma de vapor. Este flujo constante alimenta la formación de nubes y sostiene la lluvia en la Amazonía a lo largo del año.

El estudio muestra que, en las áreas más deforestadas, la evapotranspiración cae alrededor del 12%. Con menos árboles, hay menos agua siendo bombeada al aire.

El suelo pierde humedad, el aire se vuelve más seco y el calor se acumula con facilidad. El bosque deja de funcionar como fábrica de lluvia y pasa a ser escenario de calor y escasez hídrica.

Cuando se insiste en desmatar, este proceso crea un ciclo de retroalimentación. Menos bosque significa menos vapor de agua. Menos vapor significa menos nubes y menos lluvia. Menos lluvia aumenta el estrés hídrico de los árboles que permanecen en pie.

Los árboles bajo estrés se vuelven más susceptibles a incendios y enfermedades, lo que abre camino a nuevos desmatados y amplía aún más el problema. En determinado punto, el sistema ya no oscila en torno al antiguo equilibrio, sino que pasa a operar en una nueva condición climática, más seca y más caliente.

Desmatar la Amazonía y el Impacto Directo en la Agricultura

Los efectos de desmatar la Amazonía no se limitan a la biodiversidad o a la temperatura regional. Alcanzan directamente a la agricultura en la Amazonía y en otras regiones de Brasil que dependen de los llamados “ríos voladores”, flujos de humedad que salen del bosque y alimentan sistemas de lluvia en áreas distantes.

Cuando grandes áreas son convertidas en pastizales o campos abiertos, el microclima local cambia por completo. Los días se vuelven más cálidos, la humedad relativa del aire disminuye y el suelo pierde agua más rápidamente.

La agricultura en la Amazonía y en regiones vecinas pasa a operar en un ambiente con mayor riesgo de olas de calor, sequías y cosechas irregulares. En un escenario de calentamiento global ya en curso, cada hectárea adicional desmatada empuja el sistema un poco más hacia eventos extremos.

Esta relación entre bosque y producción no es solo teórica. Investigadores y organizaciones internacionales de agricultura destacan que áreas con cobertura forestal más robusta resisten mejor a choques climáticos.

Al desmatar la Amazonía sin considerar esta conexión, el país debilita la base hídrica y climática que sostiene la productividad del campo a largo plazo. Proteger el bosque, en este sentido, es también proteger cosechas futuras, empleos y cadenas de suministro que dependen de un clima estable.

Bosque Como Infraestructura Climática y Económica

Nuevo Estudio Muestra Que Desmatar Más del 40% de la Amazonía Aumenta la Temperatura en Hasta 4°C, Reduce la Lluvia en 25%, Seca el Bosque y Amenaza Agricultura, Agua y Economía

El estudio refuerza una idea que ha cobrado fuerza entre expertos. La Amazonía debe ser tratada como infraestructura climática y económica, y no solo como patrimonio ambiental.

Así como carreteras, líneas de transmisión y represas, el bosque presta servicios esenciales que no aparecen en las cuentas del día a día, pero sustentan actividades productivas en múltiples sectores.

Cuando se elige desmatar grandes áreas de la Amazonía, los costos no se limitan a la pérdida de cobertura vegetal.

Aparecen en pérdidas de cosechas asociadas a sequías más severas, mayor presión sobre sistemas de abastecimiento de agua, consumo extra de energía para lidiar con temperaturas más altas y interrupciones de cadenas productivas afectadas por inundaciones o sequías fuera de lo normal.

Desmatar, en este contexto, es deteriorar una infraestructura climática que lleva siglos en formarse y puede ser afectada en pocas décadas.

Ver el bosque como infraestructura ayuda a reposicionar la discusión. En lugar de tratar la protección de la Amazonía como un obstáculo al desarrollo, el estudio indica que mantener el bosque en pie es una condición para que el desarrollo económico y la seguridad hídrica sean viables a medio y largo plazo.

Cuánto Ya Fue Desmatado y Lo Que El Estudio Muestra Sobre Los Límites

El trabajo se apoya en números que ayudan a entender la dimensión del problema. Entre 1985 y 2024, la Amazonía perdió alrededor del 13% de su vegetación nativa, equivalente a aproximadamente 520 mil kilómetros cuadrados.

En 2024, más de 6,300 kilómetros cuadrados fueron desmatados solo en la Amazonía Legal. Estos valores se registran mientras el planeta enfrenta el año más caliente jamás medido, el primero en superar 1.5°C por encima de la media preindustrial.

Para aislar los efectos específicos de la deforestación en el clima regional, los científicos dividieron el área amazónica en grandes cuadrantes de aproximadamente 55 por 55 kilómetros.

Cada cuadrante más deforestado fue comparado con regiones cercanas que mantenían más del 80% de cobertura forestal. Se evaluaron once variables climáticas, incluyendo temperatura, precipitación, evapotranspiración y número de días de lluvia.

El resultado fue consistente. En las zonas donde más se decidió desmatar, el clima ya se comporta de manera diferente, con calentamiento persistente, reducción de lluvia y menor capacidad de retención de humedad.

La alteración no se parece a una oscilación temporal, sino a una transición a una nueva condición. Este patrón refuerza las alertas sobre límites críticos.

A medida que la pérdida forestal se aproxima a determinados umbrales, aumenta el riesgo de que el sistema amazónico pierda la resiliencia necesaria para recuperarse, incluso si la deforestación se reduce posteriormente.

Desmatar Ahora o Restaurar Mientras Aún Hay Tiempo?

Frente a estos datos, la cuestión central no es solo cuántos por ciento de bosque ya se han perdido, sino qué tipo de respuesta el país pretende construir.

El estudio sugiere que la restauración de áreas degradadas puede recuperar parte de los servicios ecosistémicos perdidos, como regulación de la temperatura, ciclo del agua y almacenamiento de carbono.

Sin embargo, esta restauración exige tiempo, planificación, recursos financieros y políticas públicas consistentes.

Desmatar es rápido, restaurar es lento, pero los resultados indican que aún existe espacio para evitar escenarios más extremos si el avance de la deforestación se contiene antes de que se superen los límites críticos.

Tratar la Amazonía como eje de una estrategia de seguridad climática, agrícola y económica puede ser decisivo para el futuro del país.

Sabiendo todo esto, en tu opinión ¿debería Brasil priorizar reducir la deforestación de la Amazonía de inmediato o enfocarse primero en otros sectores, como energía y transporte, para enfrentar la crisis climática?

Inscreva-se
Notificar de
guest
1 Comentário
Mais recente
Mais antigos Mais votado
Feedbacks
Visualizar todos comentários
Sandra Orlandino Dutra
Sandra Orlandino Dutra
18/02/2026 11:21

Com certeza priorizar em reduzir o desmatamento é muito mais importante!
A terra é a nossa casa,as árvores,a natureza é como se fosse um combustível para nós vivermos bem 🥰❤️💝💚🌲🌳🌴🌵🌍🙈🦁🐼

Carla Teles

Produzo conteúdos diários sobre economia, curiosidades, setor automotivo, tecnologia, inovação, construção e setor de petróleo e gás, com foco no que realmente importa para o mercado brasileiro. Aqui, você encontra oportunidades de trabalho atualizadas e as principais movimentações da indústria. Tem uma sugestão de pauta ou quer divulgar sua vaga? Fale comigo: carlatdl016@gmail.com

Compartir en aplicaciones
1
0
Adoraríamos sua opnião sobre esse assunto, comente!x