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A 359 m del río y con un vano de 467 m, el puente ferroviario más alto del mundo ha resistido vientos de 266 km/h, acero modular, arco relleno y rieles deslizantes en la histórica Cachemira india.

Escrito por Carla Teles
Publicado el 07/04/2026 a las 16:04
Actualizado el 07/04/2026 a las 16:05
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En Cachemira, el Puente Xenab es un puente ferroviario construido después de dos décadas, con acero modular, arco de acero relleno y rieles deslizantes para soportar viento extremo, sismos y variaciones térmicas

El puente ferroviario de Xenab nace en un escenario que parece imposible: un profundo desfiladero, roca inestable, acceso precario y viento que no “sopla”, ruge. Aun así, los ingenieros trabajaron durante cerca de dos décadas para levantar la estructura que hoy se describe como el puente ferroviario más alto de la historia, suspendido a 359 m sobre el río.

El objetivo va más allá del récord. El puente ferroviario aparece como la pieza más crítica para conectar el Valle de Cachemira con una línea ferroviaria que atraviesa el Himalaya, reduciendo un aislamiento que durante siglos fue impuesto por inviernos severos y carreteras que se convertían en obstáculos en épocas de lluvia.

Por qué este puente ferroviario necesitaba existir

El texto describe Cachemira como una región rodeada de montañas imponentes, donde el invierno y la lluvia a menudo cortaban las conexiones terrestres. Mientras otras áreas se conectaban por trenes y carreteras, el valle seguía dependiendo de rutas vulnerables y bloqueos.

La solución propuesta era construir una línea ferroviaria, llamada Udampur Nagar Baramula Rail Link, con 272 km de rieles para integrar la región a la red nacional. Pero el desfiladero de Xenab estaba en medio del camino y requería un puente ferroviario fuera de cualquier estándar anterior.

Los números que explican el tamaño del desafío

Puente ferroviario Puente Xenab en Cachemira utiliza arco de acero y rieles deslizantes para cruzar 359 m sobre el río.

La travesía requería una estructura capaz de unir dos bordes separados por 467 m de vano, suspendida a 359 m sobre el río. El propio texto compara esta altura con 1,2 veces la Torre Eiffel sobre el agua, para dimensionar el abismo.

La previsión inicial citada ya mostraba la escala de la empresa: 5 mil millones de dólares, alrededor de 20 años de trabajo y desafíos de ingeniería sin precedentes en proyectos ferroviarios similares. A partir de ahí, el puente ferroviario deja de ser un “tramo” y pasa a ser el corazón de toda la conexión.

La primera batalla fue llegar al lugar del puente ferroviario

Antes del acero y el concreto, vino la ausencia de infraestructura. El cañón era aislado, y los equipos solo alcanzaban el área por barco o senderos estrechos en paredes casi verticales. Para permitir la obra, fue necesario excavar 26 km de caminos de acceso en las laderas del Himalaya.

El texto describe una roca joven, fracturada y sensible a la vibración. Por eso, la solución de explosión fue controlada, con técnica de pre-corte y estabilización rápida de las superficies, usando redes de acero y concreto proyectado después de cada detonación. Este paso fue decisivo para cualquier montaje posterior del puente ferroviario.

La logística que forzó el uso de acero modular

Con caminos estrechos y curvas agresivas, transportar vigas largas listas era inviable. La salida fue inteligente y práctica: llevar el acero en placas modulares estandarizadas y montar todo en el propio lugar.

En el borde del desfiladero, se creó un patio de fabricación de precisión con corte, perforación y montaje. Para manipular piezas en orientaciones difíciles, el equipo diseñó un sistema giratorio de brazo de palanca para posicionar secciones enteras. El puente ferroviario se convirtió en una fábrica suspendida al borde del vacío.

Fundaciones en roca inestable e inyección de cemento a alta presión

Puente ferroviario Puente Xenab en Cachemira utiliza arco de acero y rieles deslizantes para cruzar 359 m sobre el río.

El texto resalta que el Himalaya es geológicamente joven e inestable, con alta actividad sísmica y roca marcada por fracturas. Las fundaciones S40 y S50 necesitaban anclar una estructura gigantesca en un terreno que “intentaba hundirse”.

La estrategia fue excavar por capas, analizar continuamente y, luego, inyectar lechada de cemento a altísima presión para llenar microfisuras y poros, transformando la roca fragmentada en algo cercano a un bloque sólido.

A continuación, cables de anclaje perforados a profundidad “cosieron” la masa rocosa a las capas más estables. Así, la base del puente ferroviario fue tratada como parte del sistema estructural.

Viento de 266 km/h y la elección del arco comprimido

El enemigo más impredecible descrito es el viento. El desfiladero en V actúa como un boquilla natural y acelera el aire en el llamado efecto venturi.

Los ingenieros midieron ráfagas de hasta 266 km/h, y el texto compara este valor con un huracán de categoría 5 a partir de 252 km/h.

Por eso, se descartaron soluciones comunes en grandes vanos: puentes atirantados y puentes colgantes. La flexibilidad de estas estructuras, aceptable en situaciones normales, podría convertirse en resonancia peligrosa bajo vientos extremos. Para un puente ferroviario, los rieles no toleran inestabilidad.

La solución indicada como viable fue un arco de acero comprimido, rígido y capaz de descargar fuerzas en las fundaciones sin pilares intermedios tocando el río.

Cómo montaron un arco de acero en el aire, sin apoyo en el fondo del cañón

El texto describe la creación de una infraestructura temporal “en los cielos”. Se erigieron dos torres provisionales que sostuvieron un sistema de grúas a cable.

Para cruzar el abismo por primera vez, el método elegido fue un helicóptero llevando un cable piloto, que se convirtió en guía para tirar de cables cada vez más pesados hasta estirar un cable principal de carga.

El montaje del arco siguió el balanceo progresivo: módulos de acero fueron izados, transportados por los cables y soldados en su lugar, avanzando desde ambas orillas hacia el centro.

Para evitar torsión y colapso antes del cierre, cables temporales de retención anclados en las laderas limitaron movimientos.

La tolerancia citada es de milímetros para encajar el cierre en el centro. Cuando el arco se cerró, el puente ferroviario existía en acero, pero aún necesitaba adquirir comportamiento final.

Arco relleno, tablero lanzado y la rigidez que los trenes exigen

Puente ferroviario Puente Xenab en Cachemira utiliza arco de acero y rieles deslizantes para cruzar 359 m sobre el río.

Un trecho contraintuitivo aparece después: un arco de acero vacío no sería lo ideal para terremotos. La solución fue bombear concreto autocompactante dentro de los tubos estructurales del arco, creando un sistema compuesto.

Por fuera, el acero actúa como armadura; por dentro, el concreto aumenta la masa y suprime frecuencias de vibración, ayudando contra sismos y ráfagas.

Para el tablero, en lugar de izar segmentos uno a uno sobre el abismo, se utilizó lanzamiento incremental. El tablero fue montado en tierra en un lado y empujado por gatos hidráulicos, metro a metro, hasta alcanzar la otra orilla. Así, el puente ferroviario evitó el riesgo de un tablero parcial inestable bajo viento fuerte.

Rieles deslizantes para vencer el “problema silencioso” de la temperatura

Video de YouTube

El texto señala un desafío menos obvio y muy crítico: el desfiladero es tan estrecho que el sol no ilumina ambas orillas de la misma manera.

En un día de verano, un lado puede llegar a 50°C mientras que el otro se mantiene cerca de cero, creando una diferencia superior a 50°C en la misma estructura.

En un puente ferroviario de casi 500 m, esto se convierte en movimiento real: dilatación y contracción que tuercen el conjunto. Para evitar descarrilamiento, la solución fue permitir que los rieles “acompañen” la estructura.

Ellos descansan sobre apoyos deslizantes guiados y pretensados, deslizándose con el tablero cuando este se expande y retrocediendo cuando se contrae. El puente ferroviario “respira” sin perder geometría operativa.

El primer tren y el impacto más allá del récord

El texto dice que, en el verano de 2024, un tren cruzó el puente por primera vez después de más de dos décadas desde los primeros trabajos de topografía. El efecto simbólico es fuerte: el silbido resonando en un cañón que nunca había escuchado algo parecido.

Al final, el puente ferroviario no es solo un récord. Cambia la logística y la sensación de pertenencia de una región marcada por el aislamiento, donde las carreteras cerradas significaban falta de medicamentos, mercados vacíos y familias separadas. Es ingeniería como respuesta directa a un bloqueo geográfico antiguo.

¿Qué parte de este puente ferroviario te pareció más increíble: el viento de 266 km/h, el arco relleno de concreto, el tablero lanzado por gatos hidráulicos o los rieles deslizantes?

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Carla Teles

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