Huellas de dinosaurios encontradas en el techo de una cueva en Francia revelan rastros raros, detalles anatómicos y un nuevo icnotaxon prehistórico
Huellas fosilizadas de dinosaurios fueron encontradas en el techo de una cueva en el sur de Francia, a unos 500 metros de profundidad, tras un trayecto difícil. El descubrimiento es importante por revelar vestigios raros, detallados y preservados de forma inusual en el subsuelo.
Descubrimiento en el interior de la cueva
Las huellas fueron identificadas en 2015 en la cueva de Castelbouc, en la región de Causse Méjean. El acceso al punto requirió la travesía de un pasaje estrecho, sinuoso y frecuentemente inundado, hasta el final de un recorrido de más de 100 metros.
El lugar llamó la atención inmediatamente porque los vestigios no estaban en el suelo ni en paredes laterales.
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Las marcas aparecen en el techo de la cavidad y necesitan ser observadas desde abajo por los investigadores, en una configuración rara para este tipo de registro.

Cómo se preservaron los rastros
Las marcas no son impresiones superficiales comunes. Corresponden a contraimpresiones tridimensionales, formadas cuando las huellas originales fueron llenadas por sedimentos y, más tarde, quedaron expuestas en el interior de la cueva.
El estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology documentó tres senderos distintos.
El equipo destacó que galerías profundas de cavidades subterráneas naturales, aunque difíciles de acceder y a veces peligrosas, pueden preservar icnofósiles de gran valor científico.
Detalles anatómicos y dimensión
Algunas huellas llegan a 1,25 metros de longitud. Los investigadores atribuyeron los rastros a saurópodos titanossauriformes, dinosaurios herbívoros gigantes, conocidos por individuos de más de 30 metros de longitud y un peso de hasta 50 toneladas.
Datadas de 166 a 168 millones de años atrás, las huellas indican que estos animales se desplazaban por un ambiente costero.
Varias marcas conservaron impresiones de dedos, almohadillas plantares y señales de garras con rara nitidez.
Este grado de preservación permite examinar no solo el tamaño de las huellas, sino también aspectos de la estructura y del movimiento del pie.
Una de las marcas muestra cinco dedos bien definidos en el pie derecho, un detalle inusual en estos fósiles.

Nuevo icnotaxon identificado
Uno de los tres senderos presentó una combinación de características nunca antes registrada en rastros de saurópodos de los períodos Jurásico y Cretácico.
A partir de esto, los investigadores identificaron un nuevo icnotaxon, llamado Occitanopodus.
El nombre hace referencia a la región del descubrimiento y a la morfología distinta de las huellas.
Para el equipo, el hallazgo refuerza el potencial de la prospección en cuevas kársticas profundas y también evidencia lagunas en las clasificaciones actuales sobre la evolución de los saurópodos.
Con información de Daily Galaxy.

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