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La «Máquina Z» de EE. UU., dispara 26 millones de amperios y 350 billones de vatios en rayos X para recrear condiciones extremas de estrellas, probar materiales bajo presión brutal y avanzar en investigaciones de fusión nuclear en la Tierra.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 22/05/2026 a las 19:46
Actualizado el 22/05/2026 a las 19:48
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Máquina Z de EE. UU. recrea condiciones extremas con 26 millones de amperios para estudiar fusión, materiales y física de alta energía.

En Nuevo México, en los Estados Unidos, el Sandia National Laboratories opera una de las máquinas científicas más extremas jamás construidas: la Z Pulsed Power Facility, conocida como Máquina Z. La instalación dispara cerca de 26 millones de amperios en pulsos ultracortos para generar rayos X con un pico de 350 billones de vatios, recreando en laboratorio condiciones físicas encontradas en estrellas, interiores planetarios y experimentos de fusión nuclear.

La máquina no existe para generar electricidad comercial. Sirve para estudiar materia bajo temperaturas, presiones y radiaciones tan intensas que casi ningún otro laboratorio puede reproducir, ayudando a investigaciones en física de alta densidad de energía, materiales extremos, fusión nuclear y seguridad del arsenal nuclear estadounidense sin pruebas explosivas reales.

La Z Pulsed Power Facility comprime energía en tiempo y espacio para crear una de las fuentes de rayos X más poderosas de la Tierra

La Máquina Z funciona como una instalación de potencia pulsada. En lugar de liberar energía de forma continua, almacena electricidad en grandes sistemas internos y descarga todo en un intervalo extremadamente corto, concentrando potencia en una fracción minúscula de segundo.

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Este principio permite alcanzar intensidades que no serían posibles en operación convencional. Según el Sandia National Laboratories, la Z comprime energía en el tiempo y en el espacio para producir poderes e intensidades encontrados en pocos ambientes naturales conocidos en la Tierra.

El resultado es una fuente de radiación extremadamente poderosa. El propio Sandia describe la instalación como la fuente de radiación y potencia pulsada de laboratorio más poderosa del mundo, utilizada para crear altas temperaturas, altas presiones y rayos X intensos.

Los 26 millones de amperios transforman hilos metálicos en plasma e inician una compresión magnética violenta

Durante un disparo, la Máquina Z envía una corriente eléctrica gigantesca por estructuras metálicas extremadamente finas. La intensidad es tan alta que el material se calienta, vaporiza y se transforma en plasma, un estado de la materia formado por partículas cargadas.

La corriente eléctrica también crea campos magnéticos muy fuertes. Estos campos comprimen el plasma hacia adentro, en un proceso conocido como Z-pinch, que da nombre popular a la instalación.

Esta compresión ocurre a escala ultrarrápida. En pocos nanosegundos, la materia pasa por calentamiento, colapso magnético y emisión intensa de rayos X, creando un ambiente físico usado para estudiar procesos extremos.

Los rayos X alcanzan 350 billones de vatios y simulan ambientes imposibles de reproducir en laboratorios comunes

El dato más colosal de la Máquina Z es su potencia instantánea en rayos X. Según Sandia, la instalación alcanza picos de aproximadamente 350 teravatios, o 350 billones de vatios, durante sus disparos.

La “Máquina Z” de EE.UU., dispara 26 millones de amperios y 350 billones de vatios en rayos X para recrear condiciones extremas de estrellas, probar materiales bajo presión brutal y avanzar investigaciones de fusión nuclear en la Tierra
La Z Pulsed Power Facility – Divulgación

La energía total emitida en rayos X llega a cerca de 2,7 megajulios por disparo. La potencia es gigantesca, pero dura por un período extremadamente corto, lo que hace que el sistema sea adecuado para experimentos científicos de alta intensidad y corta duración.

Estos pulsos permiten exponer muestras, materiales y objetivos experimentales a condiciones similares a las generadas en eventos de altísima energía. Es por eso que la instalación se usa en investigaciones que involucran radiación, plasma, compresión y materia en regímenes extremos.

La máquina se usa para estudiar fusión nuclear, el mismo proceso que alimenta estrellas como el Sol

Uno de los principales usos de la Z Pulsed Power Facility está ligado a la fusión nuclear. La fusión ocurre cuando núcleos atómicos ligeros se unen, liberando energía, proceso que alimenta estrellas como el Sol.

En la Tierra, reproducir este proceso de forma controlada es extremadamente difícil. Es necesario calentar y comprimir materia hasta niveles en que los núcleos tengan energía suficiente para vencer la repulsión eléctrica entre ellos.

La Máquina Z permite investigar caminos relacionados con la fusión por confinamiento inercial y enfoques como la compresión magnética de plasma. La instalación aparece en revisiones científicas como una herramienta central para investigaciones de fusión, ciencia de materiales dinámicos, radiación de rayos X e ingeniería de potencia pulsada.

La instalación prueba materiales bajo presiones brutales para entender cómo se comportan en regímenes extremos

La Máquina Z también se utiliza para estudiar materiales sometidos a condiciones violentas. Cuando un material es comprimido por choques intensos, radiación o campos magnéticos extremos, sus propiedades pueden cambiar completamente.

Este tipo de investigación ayuda a entender cómo metales, aleaciones, aislantes y otros materiales se comportan cuando son forzados más allá de los límites normales. Las aplicaciones van desde física básica hasta tecnologías estratégicas y modelado computacional.

Según Sandia, la instalación crea altas temperaturas y altas presiones para investigaciones en física de alta densidad de energía. Este campo estudia materia en condiciones comparables a las encontradas en interiores planetarios, estrellas y eventos energéticos extremos.

La Máquina Z también ayuda a estudiar fenómenos relacionados con la seguridad nuclear sin detonaciones reales

La instalación forma parte del conjunto de herramientas científicas utilizadas por los Estados Unidos para evaluar fenómenos nucleares de forma experimental y computacional. Esto incluye investigaciones de radiación, materiales y comportamiento de la materia bajo condiciones extremas.

El objetivo no es realizar explosiones nucleares reales. La idea es obtener datos físicos en laboratorio para alimentar modelos de computadora y comprender procesos de alta energía con control científico.

Fuentes técnicas describen la Máquina Z como una instalación utilizada para reunir datos que ayudan en el modelado de sistemas nucleares y en el estudio de futuras plantas de fusión por potencia pulsada.

Cada disparo destruye objetivos experimentales y requiere preparación cuidadosa antes de una nueva ronda

La energía involucrada en los disparos es tan intensa que los objetivos utilizados en los experimentos normalmente no sobreviven. Hilos metálicos, cápsulas, muestras y componentes cercanos al punto central pueden ser vaporizados, comprimidos o dañados.

Por eso, cada disparo requiere preparación técnica detallada. Los investigadores necesitan montar el objetivo, calibrar sensores, revisar sistemas eléctricos, preparar diagnósticos y asegurar que todos los datos sean capturados en el instante exacto del evento.

Sandia informa que la Z realiza aproximadamente 200 disparos por año. Este número muestra que la máquina no opera como equipo continuo, sino como una plataforma experimental de alta complejidad, en la que cada “shot” está planeado para responder preguntas físicas específicas.

Los experimentos ocurren en nanosegundos y exigen sensores capaces de registrar eventos casi instantáneos

La dificultad científica de la Máquina Z no está solo en generar energía extrema. También es necesario medir lo que sucede durante intervalos de tiempo casi imposibles de visualizar.

Los principales fenómenos ocurren en nanosegundos, o milmillonésimas de segundo. En ese intervalo, la corriente sube, los campos magnéticos se forman, el plasma es comprimido y los rayos X son emitidos.

Para transformar este evento en ciencia, los investigadores usan diagnósticos ultrarrápidos. Estos sistemas registran radiación, temperatura, movimiento del plasma, respuesta de los materiales y otras variables físicas antes de que el objetivo sea destruido.

La fuerza de la Máquina Z está en crear condiciones encontradas “en ningún otro lugar de la Tierra”

La descripción oficial de Sandia resume la importancia de la instalación: la Máquina Z crea condiciones encontradas en ningún otro lugar de la Tierra. Esto no significa que sea la única máquina extrema existente, sino que su combinación de corriente, rayos X y compresión magnética es única.

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Este tipo de instalación permite probar teorías que, sin ella, quedarían restringidas a simulaciones. En física extrema, los modelos computacionales necesitan datos reales para ser calibrados, y es precisamente ahí donde la Máquina Z se vuelve estratégica.

Al reproducir regímenes de temperatura, presión y radiación muy distantes de lo cotidiano, ayuda a los científicos a entender cómo la materia reacciona cuando es llevada al límite.

La Z Pulsed Power Facility muestra que la ciencia moderna también depende de máquinas colosales escondidas en laboratorios

La Máquina Z no aparece en el imaginario popular como telescopios espaciales, aceleradores famosos o reactores de fusión más mediáticos. Aun así, ocupa un lugar central en una de las áreas más difíciles de la física experimental.

Su función es crear, medir y controlar eventos extremos el tiempo suficiente para que la ciencia extraiga datos confiables. En cada disparo, decenas de millones de amperios atraviesan el sistema y transforman electricidad almacenada en plasma, campos magnéticos y rayos X de potencia colosal.

Al final, la Z Pulsed Power Facility muestra una cara poco conocida de la tecnología moderna: máquinas gigantes que no producen bienes de consumo, pero recrean condiciones de estrellas, planetas y sistemas nucleares para entender cómo la materia se comporta cuando todas las escalas humanas dejan de tener sentido.

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Valdemar Medeiros

Formado en Periodismo y Marketing, es autor de más de 20 mil artículos que ya han alcanzado a millones de lectores en Brasil y en el extranjero. Ha escrito para marcas y medios como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon y otros. Especialista en Industria Automotriz, Tecnología, Carreras (empleabilidad y cursos), Economía y otros temas. Contacto y sugerencias de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. ¡No aceptamos currículos!

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