Investigadores del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, en Tennessee, probaron una técnica acústica que envía señales de abajo hacia arriba para identificar túneles subterráneos ocultos, con potencial para mejorar la protección de carreteras, ferrocarriles y otras infraestructuras críticas en áreas de riesgo
Investigadores del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, en los Estados Unidos, demostraron una nueva forma de localizar túneles subterráneos escondidos al invertir el camino tradicional de las señales acústicas: en lugar de enviar vibraciones de la superficie hacia abajo, el equipo generó sonido debajo del objetivo y midió la respuesta en el suelo arriba.
La técnica fue probada en un experimento de campo en el campus del propio laboratorio, vinculado al Departamento de Energía de los Estados Unidos.
El objetivo era enfrentar una limitación antigua de la ingeniería: identificar estructuras ocultas en el subsuelo que pueden alterar la estabilidad del terreno y crear vacíos bajo carreteras, ferrocarriles, instalaciones industriales y otras infraestructuras críticas.
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Por qué los túneles subterráneos son difíciles de detectar
La búsqueda de túneles subterráneos suele depender de tecnologías que trabajan desde la superficie. Entre los métodos utilizados están levantamientos sísmicos, radar de penetración en el suelo y mediciones de resistividad eléctrica. Estas herramientas pueden ser útiles, pero no funcionan de la misma manera en todos los terrenos.
Suelos ricos en arcilla, por ejemplo, pueden limitar la propagación de ciertas señales. Entornos subterráneos complejos también dificultan la lectura, porque diferentes capas, materiales y obstáculos interfieren en el camino de las ondas.
El problema involucra un equilibrio físico importante. Señales de frecuencia más alta pueden captar cavidades más pequeñas con más detalle, pero pierden fuerza rápidamente al avanzar en el subsuelo. Por otro lado, señales de frecuencia más baja viajan por distancias mayores, pero pueden dejar escapar detalles finos.
Esta combinación crea puntos ciegos. Un túnel ya construido puede permanecer difícil de localizar, principalmente cuando está bajo áreas donde la estabilidad del suelo importa para la seguridad de sistemas de transporte e instalaciones esenciales.
Cómo se invirtió el método acústico
El equipo del ORNL partió de una hipótesis simple, pero con gran impacto práctico: si parte de la señal se pierde cuando se envía de arriba hacia abajo, tal vez la detección mejore cuando la fuente sonora se encuentra debajo del posible túnel.
Mike Kass, investigador líder del estudio, explicó que la idea era capturar la dispersión de la señal que normalmente se pierde en el método convencional. Para ello, los investigadores adaptaron una técnica utilizada en la exploración de petróleo y gas, conocida como perfil sísmico vertical.
En el uso tradicional, se colocan sensores dentro de perforaciones para registrar ondas de energía generadas en la superficie. En el experimento del ORNL, la configuración fue invertida. La fuente acústica se colocó debajo del objetivo, mientras que los sensores en la superficie registraron las vibraciones resultantes.
Este cambio de dirección es el punto central de la investigación. En lugar de intentar ver el subsuelo solo desde arriba, el método provoca una respuesta acústica desde abajo y analiza cómo el sonido interactúa con la estructura oculta.
Señal subarmónica reveló la presencia del túnel
Durante las pruebas, el método produjo una señal subarmónica distinta. Este tipo de respuesta tiene una frecuencia más baja y surge cuando las ondas sonoras se curvan, o difractan, alrededor del túnel.
En la práctica, la presencia de la cavidad altera el comportamiento del sonido. Los sensores instalados en la superficie pueden captar esta firma acústica, revelando que hay una estructura subterránea interfiriendo en el camino de las ondas.
Charles Finney, investigador sénior de investigación y desarrollo del ORNL, afirmó que los geófonos detectaron esta señal durante las pruebas. Mediciones posteriores indicaron que la respuesta aparecía de forma consistente solo cuando el túnel estaba presente y cuando el sonido se originaba debajo de él.
Este detalle es relevante porque ayuda a diferenciar la firma del túnel de ruidos o variaciones naturales del suelo. La repetición de la señal en las condiciones correctas refuerza el potencial de la técnica como mecanismo de detección.
Experimento usó túnel de acero y sensores en la superficie
Para evaluar el método en condiciones reales, los investigadores instalaron un túnel de acero de 40 pies de longitud, aproximadamente 12 metros, a cerca de 10 pies debajo de la superficie, algo en torno a 3 metros.
El equipo utilizó perforaciones verticales para posicionar una fuente acústica a profundidades de hasta 30 pies, aproximadamente 9 metros. En la superficie, se montó un conjunto de geófonos, sensores sensibles a vibraciones, capaces de registrar cómo el sonido atravesaba el terreno.
Los registros se realizaron antes y después de la instalación del túnel. Esta comparación directa permitió observar qué cambios en la señal estaban asociados con la presencia de la estructura subterránea.
El experimento no se limitó a indicar la existencia del túnel. El equipo también observó que la señal subarmónica apareció solo cuando la fuente sonora estaba debajo de la estructura. Esto sugiere que la técnica puede ofrecer pistas sobre la profundidad del objetivo.
Potencial para infraestructura y próximas pruebas
La investigación demuestra un nuevo mecanismo para identificar estructuras subterráneas hechas por el hombre. La aplicación puede ser importante en lugares donde vacíos ocultos bajo el suelo representan un riesgo para la estabilidad de carreteras, ferrocarriles, instalaciones y áreas operacionales.
Aún hay etapas de desarrollo por delante. Los investigadores planean probar el desempeño de la técnica en diferentes tipos de suelo, refinar el análisis de las señales e investigar si el tiempo y la intensidad de la respuesta acústica pueden generar imágenes subterráneas más detalladas.
Además de Mike Kass y Charles Finney, el equipo contó con Omar Marcillo, Monica Maceira y Derek Splitter. El trabajo reunió a especialistas en ingeniería, acústica e investigación sísmica.
El estudio fue apoyado por el programa Laboratory Directed Research and Development Seed Money Program, del ORNL, y utilizó recursos del National Transportation Research Center, una instalación de usuarios del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
Los hallazgos fueron detallados en el informe técnico “Advancing Tunnel Detection Via Vertical Acoustic Profiling”. El ORNL es administrado por UT-Battelle para la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de los Estados Unidos, orientado a la investigación básica en ciencias físicas.
Este artículo fue elaborado con base en información divulgada por el y . El contenido contó con apoyo de herramientas de IA en la organización editorial y pasó por revisión humana antes de la publicación.

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