En Zambia, el colapso de una represa de desechos en la mina Sino-Metals Leach Zambia liberó cerca de un millón de galones, descritos como 50 millones de litros, de solución ácida con metales pesados en el río Kafue en 2025, afectando a Kitwe, el suministro de agua, la pesca, la irrigación y la confianza en la presencia de China.
China volvió al centro de una crisis ambiental en África tras el colapso de una represa de desechos en la mina Sino-Metals Leach Zambia, en el norte de Zambia, que vertió una solución altamente ácida en el río Kafue y esparció contaminación río abajo.
El derrame, registrado el 18 de febrero de 2025, afectó a uno de los sistemas fluviales más importantes del país, matando peces en cadena, interrumpió rutinas urbanas y reavivó la alerta sobre minería, seguridad de presas y la fragilidad del acceso al agua en regiones que dependen directamente del río.
Qué sucedió en el río Kafue y por qué el volumen asustó

El colapso liberó una mezcla descrita como aproximadamente 50 millones de litros de solución ácida concentrada, cargada con sólidos disueltos y metales pesados.
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La dimensión fue presentada como equivalente a decenas de piscinas olímpicas llenas de material corrosivo, algo capaz de tornar el agua centenas de miles de veces más ácida de lo que se considera seguro para el consumo humano.
El impacto fue inmediato porque el derrame entró directamente en el sistema fluvial.
En menos de 24 horas, señales de contaminación ya aparecían a por lo menos 100 kilómetros del punto del incidente, indicando que la contaminación recorrió rápidamente un corredor que abastece comunidades y áreas productivas a lo largo del curso de agua.
Kitwe sin agua y un efecto dominó en el abastecimiento, la pesca y las cosechas

El río Kafue no es solo un paisaje. Es fuente de agua potable, irrigación, pesca de agua dulce, uso industrial y soporte para generación hidroeléctrica.
Cuando la solución ácida entró en el río, esas funciones colisionaron al mismo tiempo.
La ciudad de Kitwe, con una población de alrededor de 700 mil personas, entró en una situación de emergencia de abastecimiento.
Camiones cisterna fueron movilizados para atender a los habitantes, pero con agua suficiente solo para necesidades básicas, sin seguridad para su uso pleno en rutinas como cocinar, bañarse o mantener actividades continuas ligadas a la producción.
Además del choque urbano, los pescadores empezaron a evitar el río por temor a la contaminación de los peces, y los agricultores se encontraron ante una duda práctica y brutal: irrigar con agua sospechosa compromete cosechas y suelo, pero detener la irrigación también amenaza la producción, especialmente en un país donde el maíz es el principal cultivo alimentario en grandes áreas.
Muerte de peces, colapso de la cadena alimentaria y un río que «dejó de respirar»

La imagen que se repitió en las orillas fue la de peces muertos flotando no en puntos aislados, sino en tramos continuos del flujo.
El efecto fue descrito como un colapso rápido de la cadena alimentaria: mueren peces, mueren insectos asociados al ambiente acuático y, con eso, especies que dependen de ese eslabón desaparecen de la zona.
La contaminación no se limita a lo que los ojos ven en la superficie.
Parte del material puede depositarse en sedimentos del lecho, y otra parte puede infiltrarse en el suelo, generando un riesgo prolongado que no termina cuando el agua “parece” más limpia. La amenaza, en este tipo de evento, es el tiempo.
Por qué el Kafue es vital para Zambia y por qué el país es tan vulnerable
Zambia es un país sin litoral y depende de su sistema de ríos internos para sobrevivir.
El río Kafue es descrito como el más largo del país, con aproximadamente 1.576 kilómetros, cruzando regiones densamente pobladas.
Más de 10 millones de personas viven directamente en la cuenca del Kafue, lo que significa que una gran parte de la población depende del río, reconociéndolo o no, ya sea por agua, agricultura o energía.
La dependencia energética aumenta la presión: el país es descrito como fuertemente dependiente de hidroeléctricas, con cerca del 80% al 85% de la electricidad proveniendo de plantas.
Dentro de este sistema, los complejos Kafue Gorge Upper y Kafue Gorge Lower aparecen como puntos estratégicos para proporcionar energía a ciudades, fábricas, hospitales y escuelas.
Cuando un río con este papel entra en crisis, el impacto deja de ser solo ambiental y se convierte en social, económico y sanitario.
Y esto sucede en un escenario en el que el agua ya es un tema sensible. Hay registros de que, en 2020, cerca del 75% del agua almacenada en los hogares estaba contaminada por bacterias
E. coli, además de un historial de brote de cólera que infectó a más de 21 mil personas y causó cerca de 700 muertes.
Se suman sequías e inseguridad alimentaria, con un episodio en 2019 que dejó a cerca de 2,3 millones de personas en riesgo de hambre y, en 2024, la pérdida de casi la mitad del total de 2,19 millones de hectáreas de tierras agrícolas del país.
En este contexto, un derrame químico en un río esencial no es un accidente localizado, es un choque sistémico.
La mina Sino-Metals Leach Zambia y el vínculo con China
La mina involucrada es la Sino-Metals Leach Zambia, descrita como subsidiaria del China Nonferrous Metal Mining Group, un grupo vinculado al gobierno chino.
El caso reavivó el debate sobre la forma en que los proyectos de minería y procesamiento avanzan en países ricos en recursos, pero con menor capacidad de fiscalización y respuesta.
Zambia alberga vastas reservas de cobre, un metal estratégico para el cableado eléctrico, motores, transformadores, vehículos eléctricos, redes eléctricas e infraestructura de energía renovable.
El país es descrito como uno de los grandes productores, y el cobre representa más del 70% de los ingresos totales por exportaciones, lo que hace que la economía sea altamente sensible a cualquier interrupción o conflicto en la minería.
Al mismo tiempo, el país es descrito como estando más bajo en la cadena de valor, exportando cobre en forma bruta o semiprocesada, con menor valor agregado. Esto abre espacio para la entrada de capital, tecnología y promesas de crecimiento rápido.
En este escenario, las empresas chinas han ganado protagonismo, trayendo equipos e inversión, pero también ampliando preocupaciones sobre la seguridad ambiental cuando la prioridad recae sobre la velocidad y eficiencia de producción.
Hidrometalurgia, desechos ácidos y el punto crítico de las presas
La operación es descrita como basada en hidrometalurgia, un proceso que permite tratar mineral de menor ley a menor costo y con mayor rapidez, usando ácido fuerte para disolver el metal.
El cobre es extraído, pero lo que queda es el verdadero pasivo: un gran volumen de efluentes con ácido concentrado, metales pesados y sólidos disueltos.
Este material necesita ser almacenado en estructuras de contención.
Es ahí donde entra la represa de desechos.
En el caso de desechos ácidos, el riesgo es cualitativamente diferente: no es solo lodo, es una solución química capaz de corroer materiales y causar quemaduras químicas.
El margen de error es prácticamente cero.
El derrame del 18 de febrero de 2025 se describe como resultado del colapso de esta contención, sin una barrera secundaria protectora, permitiendo que el material alcanzara el río rápidamente.
Divergencia de números y un pasivo que puede durar años
Tras el incidente, la empresa habría indicado inicialmente que cerca de 50 mil toneladas de residuos se derramaron en cursos de agua conectados al río Kafue.
Después, una investigación de dos meses llevada a cabo por una empresa ambiental situada en Sudáfrica, descrita como contratada para averiguar la extensión del derrame, apuntó a una dimensión mucho mayor: la liberación de 1,5 millones de toneladas de material tóxico.
Esta misma indagación afirmó que aproximadamente 900 mil metros cúbicos de residuos tóxicos aún estaban presentes en el ambiente tras el período analizado.
La lista de contaminantes citada incluye niveles peligrosos de cianuro, arsénico, cobre, zinc, plomo, cromo, cadmio y otros contaminantes asociados a riesgos de salud a largo plazo, como daños en órganos, defectos congénitos y cáncer.
Aún sin mediciones completas del impacto en las personas a lo largo de los años, el escenario descrito para este tipo de contaminación es conocido: metales pesados pueden acumularse en el cuerpo a lo largo del tiempo, con consecuencias que no siempre aparecen de inmediato.
Y hay un temor específico en eventos de este tipo: la contaminación de acuíferos, cuando parte del material se infiltra y se esparce más allá del corredor visible del río.
La respuesta de emergencia y lo que quedó pendiente
La respuesta inicial descrita involucró al estado zambiano actuando con urgencia para intentar reducir la acidez del agua.
Aeronaves fueron movilizadas para lanzar cientos de toneladas de cal a lo largo del río, mientras embarcaciones especializadas también dispersaban cal en las áreas más afectadas.
La cal ayuda a elevar el pH y reducir la corrosividad a corto plazo, pero no elimina los metales pesados ya presentes ni elimina los contaminantes depositados en sedimentos.
La empresa pidió disculpas y prometió indemnizar a las víctimas y cubrir costos de remediación.
Aún así, la reacción política indicó que el caso no sería tratado como rutina: la vicepresidenta Mutale Nalumango declaró que la seguridad de los zambianos es innegociable y sugirió que las medidas anunciadas podrían no ser suficientes.
En paralelo, algunas embajadas orientaron a sus ciudadanos a evitar la zona debido a los riesgos para la salud.
La alerta mayor sobre minería, agua y costo ambiental en África
El episodio en el río Kafue se conecta a una tensión mayor descrita en el propio material: África concentra una gran parte de recursos estratégicos, incluyendo porcentajes expresivos de diamantes, cobalto, manganeso, metales del grupo del platino, cromo, bauxita y vanadio.
Estos insumos sostienen tecnologías modernas y la transición energética, pero la extracción puede ocurrir con alto costo ambiental, sobre todo cuando la fiscalización, infraestructura de monitoreo y capacidad de respuesta no siguen el ritmo de la inversión.
En Zambia, el dilema es aún más duro porque el país ya ha enfrentado dificultades financieras, incluyendo un default en 2020, y depende del cobre para mantener la economía en funcionamiento.
Cerrar o paralizar una operación significa riesgo de pérdida de ingresos, empleos e inversión, pero mantener la actividad sin estándares rígidos de seguridad significa poner en peligro ríos, agricultura y salud pública.
Al final, el río Kafue expuso una pregunta que va más allá de Zambia y China: ¿quién paga el precio real cuando la carrera por metales estratégicos se acelera y el agua, que sustenta todo, se convierte en una variable de riesgo?
¿Crees que el derrame en el río Kafue fue un accidente inevitable o un resultado previsible del modelo de minería que se está expandiendo en África?

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