Según G1, la convocatoria de Maduro para entrenar civiles en tiro ocurre en el momento en que ocho barcos de guerra y aviones F-35 de los Estados Unidos están posicionados a menos de 100 km de la costa venezolana.
La convocatoria de Maduro para entrenar civiles en técnicas de tiro y uso de armas marca un nuevo capítulo de la creciente tensión militar entre Venezuela y Estados Unidos. El anuncio fue hecho el 12 de septiembre de 2025, durante un pronunciamiento transmitido por la televisión estatal, en el que el presidente venezolano apareció en uniforme militar y declaró que «todas las armas de la República» estarían listas para defender el país.
El contexto es explosivo: ocho barcos de guerra norteamericanos y cazas F-35 están posicionados en el Caribe, a menos de 100 km de la costa venezolana. Oficialmente, los EE.UU. afirman que la operación tiene carácter de combate al narcotráfico. Para Caracas, sin embargo, se trata de una amenaza directa de intervención militar y intento de intimidación política en plena crisis regional.
Movilización interna con civiles y milicianos
Maduro ordenó que todos los inscritos en la Milicia Bolivariana se presenten en 312 cuarteles dispersos por el país para recibir entrenamiento práctico de tiro.
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La milicia, creada por Hugo Chávez, está formada por civiles previamente alistados que actúan como fuerza auxiliar de las Fuerzas Armadas.
De acuerdo con estimaciones del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), Venezuela cuenta con cerca de 212 mil milicianos activos, además de 123 mil soldados regulares.
El problema es que solo una fracción de este contingente posee entrenamiento y equipo adecuados.
Muchos milicianos son jubilados, funcionarios públicos o simpatizantes del partido en el gobierno, lo que limita la eficacia operativa de la tropa.
Aún así, la convocatoria de Maduro busca transmitir la imagen de que el país estaría preparado para resistir a presiones externas, transformando civiles en potenciales combatientes ante la amenaza representada por la presencia militar norteamericana en el Caribe.
Armas pesadas y refuerzo en las fronteras
Además de la movilización civil, el gobierno venezolano anunció el desplazamiento de 25 mil soldados de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) a regiones consideradas sensibles.
Los estados que hacen frontera con Colombia y la costa caribeña recibieron refuerzo con tanques, misiles y fusiles, en un intento de crear barreras simbólicas contra la aproximación de los EE.UU.
Según Maduro, la orden es clara: defender cada metro del territorio nacional y exhibir capacidad disuasoria.
La retórica de «resistencia contra el enemigo externo» refuerza el discurso chavista de defensa de la patria y busca movilizar apoyo popular en un momento de fuerte crisis económica y política interna.
Presión de Washington y riesgo de incidentes
Los Estados Unidos enviaron sus barcos y aeronaves al Caribe en agosto de 2025, justificando la misión como parte de una operación internacional contra el tráfico de drogas.
Sin embargo, analistas y autoridades venezolanas ven en el movimiento un gesto de intimidación directa, que aumenta el riesgo de choques no planeados.
El Caribe y la frontera con Colombia se convierten en áreas críticas, donde cualquier incidente puede escalar a confrontaciones de mayor gravedad.
Para Washington, se trata de mantener presión diplomática y militar sobre Caracas. Para Maduro, la estrategia es exhibir fuerza interna y preparar a la población para un escenario de resistencia.
Capacidad real de Venezuela en jaque
A pesar de la movilización anunciada, expertos cuestionan la capacidad real de Venezuela para sostener un enfrentamiento contra los EE.UU.
El país enfrenta una de las peores crisis económicas de su historia, con escasez de recursos para el mantenimiento de equipos militares y baja capacidad logística.
Mientras los norteamericanos disponen de medios de última generación, como cazas F-35 y destructores equipados con misiles de largo alcance, Venezuela apuesta por la cantidad de tropas y en la retórica de movilización popular.
Este desajuste militar evidencia que la convocatoria de civiles puede tener más valor político y simbólico que efectivo.
La convocatoria de Maduro para entrenar civiles en tiro ocurre en uno de los momentos más tensos de la relación entre Caracas y Washington en las últimas décadas.
La movilización de miles de milicianos, soldados y armas pesadas busca proyectar fuerza, pero también plantea dudas sobre la real capacidad de resistencia del país.
¿Y tú, crees que la estrategia de Maduro fortalece la defensa nacional o solo aumenta el riesgo de confrontación en el Caribe? Deja tu opinión en los comentarios — queremos escuchar a quienes siguen de cerca el impacto de esta escalada militar en la región.

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