La presencia de microbios en estaciones espaciales es esperada, pero el descubrimiento de una especie nueva de bacteria eleva las preocupaciones a otro nivel, trayendo incertidumbres y riesgos desconocidos para astronautas y misiones.
Los microorganismos son compañeros inevitables de los humanos, incluso en el espacio. La Estación Espacial Internacional (ISS) y otras plataformas orbitales albergan microbios que se adaptan a condiciones extremas. Sin embargo, la verdadera alarma surge no solo por encontrar bacterias, sino cuando se trata de una especie nueva de bacteria.
Mira por qué la novedad microbiana en el espacio es un problema significativo, analizando estudios de caso como el de Niallia tiangongensis, los riesgos involucrados y los desafíos para la exploración espacial futura.
Niallia tiangongensis: el estudio de caso de una especie nueva de bacteria en la estación espacial Tiangong
Científicos identificaron la Niallia tiangongensis, una cepa previamente desconocida, en muestras de la estación espacial china Tiangong, recolectadas durante la misión Shenzhou 15 (2023). Esta bacteria aerobía, formadora de esporas y con forma de bastón, pertenece al género Niallia. Sus adaptaciones al ambiente espacial son notables: mayor capacidad para lidiar con estrés oxidativo y una habilidad única para formar biofilmes que la protegen de la radiación y ayudan en la reparación de daños.
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La N. tiangongensis es filogenéticamente cercana a la terrestre Niallia circulans, conocida por causar infecciones en individuos inmunocomprometidos. Esto plantea serias preocupaciones sobre la potencial patogenicidad de la nueva especie, especialmente porque los astronautas pueden tener el sistema inmunológico alterado en el espacio.
El ambiente espacial como un campo de evolución para microbios y sus peligros

Las estaciones espaciales, con microgravedad, radiación cósmica y confinamiento, funcionan como «invernaderos evolutivos». Estas presiones selectivas pueden impulsar una evolución microbiana acelerada, llevando al surgimiento de nuevas características. Investigaciones han documentado cambios preocupantes, como aumento de la virulencia (Salmonella typhimurium), mayor tasa de crecimiento (Serratia marcescens) y resistencia a antibióticos (Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae) en microbios expuestos al ambiente espacial.
La formación de biofilmes es una amenaza ampliada en el espacio. Estos biofilmes pueden causar corrosión de materiales de la nave, contaminar sistemas de soporte vital y aumentar la resistencia y patogenicidad de las bacterias. La capacidad de N. tiangongensis para formar biofilmes optimizados para el espacio es un ejemplo de este desafío.
Monitoreo y protección: lidiando con una especie nueva de bacteria y otros microbios en el espacio
Agencias espaciales como NASA, Roscosmos, JAXA y la agencia china poseen programas para monitorear la microbiota de sus estaciones, utilizando técnicas como secuenciación genómica y análisis metagenómico. Cuando se detecta una especie nueva de bacteria, se aplican protocolos de análisis molecular y bioinformática para caracterizarla.
Las políticas de protección planetaria, como las del COSPAR y la NASA, buscan evitar la contaminación de otros cuerpos celestes y proteger la Tierra de peligros biológicos en misiones de retorno de muestras. Sin embargo, hay un debate sobre la aplicabilidad de estas políticas a una especie nueva de bacteria que evoluciona en estaciones en órbita terrestre baja (LEO) y que no proviene de otro cuerpo celeste.
Lecciones del pasado e imperativos para el futuro de la exploración espacial segura
El descubrimiento de Niallia tiangongensis no es un caso aislado. En 2021, tres nuevas cepas de Methylobacterium ajmalii fueron identificadas en la ISS, con potencial biotecnológico. Además, extremófilos desconocidos fueron encontrados en salas limpias de la NASA, desafiando los métodos de esterilización. Estos descubrimientos refuerzan que la vida microbiana es tenaz y que «estéril» es un concepto relativo.
Para el futuro, es crucial avanzar en la detección y diagnóstico microbiano durante el vuelo, con tecnologías como secuenciación in situ. Es necesario fortalecer la evaluación de riesgo y los protocolos de contención para una especie nueva de bacteria, además de reevaluar las estrategias de esterilización y mejorar la protección planetaria para misiones humanas.


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