La Oi No Resistió: Empresa Es Declarada En Quiebra y Deja Un Déficit Billonario En El Sector De Telecomunicaciones Brasileño. Servicios Esenciales Continuarán Provisoriamente Bajo Gestión Judicial
La Justicia de Río de Janeiro decretó este lunes (10) la quiebra del Grupo Oi, una de las operadoras más antiguas y emblemáticas del país. La decisión, firmada por la jueza Simone Gastesi Chevrand, de la 7ª Vara Empresarial de la Comarca de la Capital, marca el fin de una trayectoria turbulenta de intentos de recuperación judicial y de un pasado en el que la compañía llegó a ser símbolo del proyecto de “campeones nacionales” en el sector de telecomunicaciones.
Según la magistrada, la empresa está “técnicamente en quiebra” y “no presenta más actividad empresarial suficiente para justificar su mantenimiento”. El anuncio tuvo efecto inmediato en el mercado: las acciones de la Oi se desplomaron más del 35%, siendo negociadas a apenas R$ 0,18 en la B3, la bolsa de valores brasileña.
Servicios Continuarán Provisoriamente
A pesar de la declaración de quiebra, parte de las operaciones se mantendrá temporalmente. Las subsidiarias Oi Soluciones, Serede y Tahto continuarán funcionando bajo supervisión judicial para garantizar el suministro de servicios considerados esenciales.
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La Oi aún es la única prestadora presente en todos los estados de Brasil, responsable de contratos estratégicos con órganos públicos y empresas privadas. Entre los servicios críticos están los sistemas de telefonía y datos de agencias bancarias, ministerios y del Cindacta, órgano de la Fuerza Aérea responsable por el control del tráfico aéreo nacional.
Según el periódico O Globo, parte de estas operaciones ya está en proceso de transición. El Cindacta, por ejemplo, pasará a ser atendido por Claro, en un movimiento de contingencia para evitar paralizaciones en sistemas de alta prioridad.

Caja En Colapso y Quiebra Inminente
La situación de la Oi venía deteriorándose desde hace meses. El pasado viernes (7), tanto la administración judicial como la propia dirección de la empresa ya habían protocolado manifestaciones sugiriendo la liquidación de la compañía, con descontinuación gradual de los servicios.
De acuerdo con el proceso, la Oi no genera más caja suficiente para cubrir costos y gastos operativos, además de haber incumplido el Plan de Recuperación Judicial — el segundo desde 2016. La administración señaló que la caja libre disponible era de apenas R$ 50 millones, mientras que el endividamiento superaba R$ 1,7 mil millones.
Con esto, la Justicia decidió alejar a la directoria y al consejo de administración, abriendo camino para la actuación directa del gestor judicial, que supervisará el cierre ordenado de las operaciones y la transferencia de contratos a otras empresas del sector.
De “Campeona Nacional” a Símbolo Del Colapso
Fundada aún bajo el nombre Telemar, la Oi fue protagonista de una de las mayores reestructuraciones ya vistas en las telecomunicaciones brasileñas. Durante los primeros mandatos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el gobierno estimuló fusiones entre grandes operadoras con el objetivo de crear “supertelecoms nacionales”.
En este contexto, la Oi se fusionó con Brasil Telecom y más tarde con Portugal Telecom, en un proyecto ambicioso que prometía transformar a Brasil en potencia regional en el sector. Sin embargo, la expansión acabó convirtiéndose en una carga financiera, agravada por mala gestión, deudas crecientes y dificultades de adaptación al mercado digital.
A partir de 2019, el grupo comenzó a deshacerse de sus principales operaciones. El servicio móvil fue vendido a Claro, TIM y Vivo, mientras que la infraestructura de red neutra pasó al control de V.tal. El brazo de fibra óptica se transformó en una nueva empresa, Nio, que sorprendió al mercado al congelar los precios hasta 2028 — una estrategia vista por analistas como intento de preservar parte del legado de la antigua operadora.
Un Futuro Incógnita Para Los Clientes Y El Sector
Aún con el fin decretado, la historia de la Oi todavía tendrá desdoblamientos. La TIM, que ya había demostrado interés en adquirir a Oi Soluciones, estudia ampliar su participación en el mercado corporativo, lo que podría significar la incorporación de parte de la infraestructura y contratos de la empresa en quiebra.
Especialistas consultados por Valor Econômico afirman que la quiebra de la Oi representa un hito en la consolidación de las telecomunicaciones brasileñas, abriendo espacio para nuevas inversiones, pero también levantando preocupaciones sobre la reducción de la competencia y el riesgo de concentración de mercado.
“Brasil pierde una compañía que, con todos sus errores, fue esencial para llevar internet y telefonía a regiones donde otras operadoras no llegaban”, afirmó el economista y consultor de infraestructura Fernando Oliveira, en entrevista al portal Poder360.
Por ahora, el gestor judicial seguirá controlando las subsidiarias y tratando de garantizar una transición mínimamente ordenada. Pero, para muchos analistas, el colapso de la Oi sella el fin de una era — y simboliza el precio que el país paga por políticas industriales mal planificadas y décadas de deudas acumuladas.

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