En 1928, en el municipio de Lajes, en el interior de Río Grande del Norte, Alzira Soriano se convirtió en la primera mujer elegida alcaldesa de Brasil, ganando una elección municipal incluso antes de que el país reconociera el derecho al voto femenino, en un episodio que repercutió internacionalmente
En 1928, la elección municipal de Lajes, en el interior de Río Grande del Norte, llevó Alzira Soriano, 32 años, a la alcaldía, antes del voto femenino en el país, con repercusión internacional y registro en The New York Times, evidenciando impactos políticos, jurídicos y sociales de la elección.
Una elección local que ganó repercusión internacional
El 8 de septiembre de 1928, una noticia publicada en la página 9 de The New York Times destacó un hecho inusual ocurrido en Brasil. El diario registró la victoria de Alzira Soriano en Lajes, municipio del interior potiguar, en un contexto en el cual las mujeres no tenían derecho al voto en el país.
La repercusión llamó la atención porque la elección ocurrió cuatro años antes de la promulgación del Código Electoral de 1932, que instituyó el sufragio femenino a nivel nacional durante el gobierno de Getúlio Vargas. El episodio expuso un desajuste entre la legislación federal vigente y una iniciativa estatal específica.
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Según el científico político y profesor de la Universidad Federal de São Paulo, Antônio Sérgio Rocha, la elección representó un desafío explícito al marco jurídico de la época. Él define el logro como una proeza en un período marcado por intensa misoginia y exclusión femenina de la política.
La base legal en Río Grande del Norte y la Ley Estatal 660
La elección de Alzira Soriano fue viabilizada por una ley estatal que autorizaba la participación política femenina en Río Grande del Norte. La Ley Estatal 660, del 25 de octubre de 1927, permitía votar y ser votado sin distinción de sexo, según registro del Tribunal Regional Electoral de Río Grande del Norte.
El entonces gobernador José Augusto Bezerra de Medeiros justificó la sanción de la ley con base en la Constitución de 1891. Según él, el texto constitucional se refería solamente a ciudadanos, sin establecer diferenciación entre hombres y mujeres en cuanto al derecho al voto.
En el mismo año de vigencia de la ley, la profesora Celina Guimarães Viana, de Mossoró, solicitó su título electoral, convirtiéndose oficialmente en la primera electora brasileña. Este acto consolidó la aplicación práctica de la legislación potiguar en el proceso democrático local.

Trayectoria personal, apoyo político y campaña electoral
Luisa Alzira Teixeira Soriano integraba una familia rica y tradicional de Jardim dos Angicos, entonces distrito de Lajes. Se casó joven con el promotor pernambucano Thomaz Soriano, con quien tuvo tres hijas. Quedó viuda a los 22 años, tras la muerte de su marido debido a la gripe española.
Después de la viudez, Alzira regresó con sus hijas a la casa de sus padres y comenzó a administrar la hacienda de la familia. Durante este período, empezó a interesarse por la política por medio de su padre, un influyente líder regional, experiencia que amplió su contacto con articulaciones locales.
La candidatura contó con el apoyo del gobernador Juvenal Lamartine, sucesor de Bezerra de Medeiros, y de la líder feminista Bertha Lutz, quien visitó Río Grande del Norte en 1928. El respaldo político fue decisivo en la campaña.
El periodista Rudolfo Lago, bisnieto de Alzira, afirma que ella combinaba firmeza y valentía, cualidades necesarias para administrar una hacienda en el sertão y enfrentar el entorno político masculino. Define la elección como un hito en la emancipación política femenina en Brasil y en América Latina.
Resistencia social, victoria en las urnas y ejercicio del mandato
A pesar del carácter histórico, la candidatura enfrentó críticas y ofensas personales en una sociedad patriarcal. Según el Dicionario Mujeres del Brasil, organizado por Schuma Schumaher, adversarios asociaban a las mujeres públicas con la prostitución y cuestionaban la participación femenina en la política.
Indicada por el Partido Republicano, Alzira Soriano no retrocedió ante las presiones. Ganó la elección con el 60% de los votos válidos, superando a Sérvulo Pires Neto Galvão. Tras la derrota, el adversario abandonó la política y dejó la ciudad, según registros de la época.
Durante el mandato, Alzira tuvo que imponerse en un ambiente político exclusivamente masculino. Lago afirma que el peso político de la familia contribuyó, pero destaca que la fuerte personalidad fue determinante para ganar respeto y conducir la administración municipal.
Una imagen simbólica citada por el bisnieto muestra a la alcaldesa en el día de su toma de posesión, el 1 de enero de 1929, rodeada de un secretariado formado solo por hombres. La escena resume el contexto social e institucional enfrentado por la gestora recién elegida.
Obras, renuncia tras 1930 y regreso a la política local
El mandato fue relativamente corto. Tras la Revolución de 30, Alzira fue invitada a permanecer como interventora municipal por el gobierno federal, pero optó por renunciar debido a su desacuerdo con los desenlaces políticos y el gobierno Vargas, finalizando prematuramente su gestión.
Aunque breve, el gobierno en Lajes fue marcado por iniciativas concretas. Entre ellas, la construcción de escuelas, obras de infraestructura vial conectando la sede con los distritos y mejoras en la iluminación pública a gas, según registros históricos locales.
Tras la redemocratización del país en 1945, Alzira regresó a la vida política. Fue elegida concejal en Lajes por tres mandatos, manteniendo una participación activa en el legislativo municipal y consolidando su trayectoria institucional a lo largo de décadas.
La periodista y científica política Deysi Cioccari define a Alzira como imponente en una época en que las mujeres estaban restringidas al espacio doméstico. Para ella, el desconocimiento de la trayectoria de la alcaldesa revela la producción histórica del sexismo en el poder político brasileño.
El legado y la participación femenina más de 90 años después
Más de 90 años después de la elección pionera, la presencia femenina al frente de las alcaldías sigue siendo limitada. Aunque las mujeres representan el 52,5% del electorado brasileño, solo el 12,2% de los más de 5,5 mil municipios eligieron alcaldesas en la primera vuelta de las Elecciones 2020, según el Tribunal Superior Electoral.
En 2016, el índice había sido del 11,57%, indicando un avance tímido. Los datos aún podrían sufrir cambios tras la segunda vuelta en 57 ciudades, realizada el 29 de noviembre. En Lajes, el alcalde electo fue Felipe Menezes (PP).
El municipio cuenta actualmente con 11,3 mil habitantes, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. El presidente del TSE, ministro Luís Roberto Barroso, afirmó que el país avanza, aunque a un ritmo inferior al necesario en la inclusión femenina.
Para Antônio Sérgio Rocha, el sistema mayoritario valora la persona pública del candidato, dificultando la elección de mujeres sin amplio capital social y visibilidad. Cioccari añade que la sub-representación afecta la formulación de políticas públicas dirigidas a las mujeres en los municipios.
Rudolfo Lago defiende la ampliación del número de “Alziras” en el país. Para él, la participación femenina sigue siendo muy inferior a la representación social brasileña, en un contexto actual que considera retrocesos en el respeto a la diversidad, manteniendo vigente la relevancia histórica de la pionera.

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