Indefinición sobre almacenamiento de energía trae preocupación al sector; presión constante por termoeléctricas va contra directrices publicadas y descarbonización global.
La incertidumbre sobre la implementación de soluciones de almacenamiento de energía conectadas a fuentes renovables ha generado preocupación en el sector eléctrico. Inversores y empresas del ramo de energía han solicitado la adopción de nuevas tecnologías para garantizar una reserva de capacidad que permita tarifas más accesibles y reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero. Este escenario refleja la necesidad de adaptar el mercado de energía a las nuevas directrices ambientales y tecnológicas.
Con la indefinición sobre las políticas de almacenamiento de energía, la presión para la construcción de plantas termoeléctricas entra en conflicto con los objetivos de sistemas de almacenamiento. La introducción de soluciones innovadoras de almacenamiento de energía se considera esencial para alcanzar una matriz energética más sostenible. La implementación eficaz de estas tecnologías podrá asegurar tanto la estabilidad del sistema eléctrico como el cumplimiento de las metas ambientales establecidas.
Consulta pública y almacenamiento de energía
El Ministerio de Minas y Energía (MME) publicó un texto en la Consulta Pública sobre la Licitación de Reserva de Capacidad. Existe una presión constante para que solo se contraten termoeléctricas para esta licitación, lo que contrasta con las tendencias globales de descarbonización global. Esto implica que Brasil agregaría más de 5 gigavatios de plantas fósiles, operando hasta 2043, lo que es una elección controvertida, considerando el compromiso del país de reducir emisiones en hasta 53% hasta 2030 y alcanzar emisión neta cero hasta 2050, según Markus Vlasits, presidente del Consejo de Absae.
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Impactos económicos y ambientales
El sector está preocupado por los impactos en las tarifas, ya que la operación de las termoeléctricas ya cuesta a los consumidores brasileños un valor fijo anual de R$ 3,56 mil millones. Cuando estas plantas son activadas, además de la remuneración fija, reciben compensaciones por su CVU (costo variable unitario), que puede variar de R$ 600,00/MWh para termoeléctricas a gas natural contratadas en 2021, hasta R$ 3.225,00/MWh, dependiendo de la modalidad de despacho y del combustible utilizado, de acuerdo con la Asociación Brasileña de Generación Termoeléctrica (ABRAGET).
Costo y emisiones de las plantas térmicas
Según datos de Rege Consultoría, el costo del despacho mínimo de 1GW por 8 horas varía de R$ 3,6 millones (generación a gas, ciclo simple) a R$ 10 millones (diésel), generando entre 3.000 a 6.500 toneladas de CO2, contrastando con el CVU casi nulo de los sistemas de almacenamiento de energía (BESS), que pueden ser cargados con fuentes 100% renovables. La Empresa de Investigación Energética (EPE) alerta que el sistema eléctrico necesitará de más de 30 GW de potencia entre 2027 y 2031 para evitar riesgos en el suministro en horarios pico.
Planificación e inversiones futuras
Sin la publicación de la portaria definitiva, inversores y empresas del sector eléctrico se cuestionan sobre la mejor estrategia para la reserva de capacidad, enfocándose en una planificación a largo plazo y no solo en demandas inmediatas. Vlasits aclara que, aunque sean confiables y se adapten al sistema eléctrico en escenarios de escasez hídrica, las termoeléctricas son inadecuadas para atender demandas de pico, que son de corta duración y ocurren con mayor frecuencia.
Importancia de los sistemas de almacenamiento de energía
En la última Consulta Pública n.º 160, el 38% de las manifestaciones recibidas se referían a sistemas de almacenamiento de energía, siendo que el 98% fueron favorables a su inclusión en la Licitación de Reserva de Capacidad. Actualmente, la expansión de la generación es liderada por fuentes renovables como la solar fotovoltaica y la eólica, cuya participación debe alcanzar el 40% de la capacidad instalada en 2031. Aunque estas fuentes traen muchas ventajas, como competitividad y contribución a la moderación tarifaria, su variabilidad es un problema, ya que los picos de generación no coinciden con el consumo, que ocurre principalmente por la noche.
Desafíos y soluciones con almacenamiento
La previsibilidad de estas fuentes renovables no está garantizada, haciéndolas no despachables. Una solución es usar sistemas de almacenamiento de energía, como baterías para despachos de cuatro horas, según lo sugerido por ONS y EPE. Con la caída de los precios, hoy las baterías llave en mano se comercializan por menos de USD 200/kWh y son económicamente viables para la reserva de capacidad, además de ofrecer flexibilidad, ya que no dependen de gasoductos u otros combustibles, son modulares y pueden instalarse rápidamente.
Ventajas de las baterías e impactos en el mercado
Las baterías cargadas con energía excedente en momentos de máxima generación y mínima demanda poseen CVU cercano a cero. Si se eliminan en favor de las termoeléctricas, tanto el mercado como los consumidores sufrirán perjuicios, pagando más por algo que puede ser sustituido por sistemas de almacenamiento de energía, permitiendo una descarbonización efectiva a precios más bajos. En Brasil, ya existen casos reales, como el proyecto en Registro, São Paulo, donde grandes sistemas de almacenamiento pueden implementarse en menos de dos años.
Urgencia en las decisiones del sector
Vlasits finaliza enfatizando la necesidad de decisiones rápidas, ante el riesgo de no realización de la licitación aún este año. Argumenta que, como sociedad, es vital continuar exigiendo decisiones alineadas a los objetivos de la política energética nacional. Esto incluye proteger los intereses del consumidor en relación al precio y calidad, encontrar soluciones de suministro más adecuadas, utilizar fuentes alternativas y mitigar las emisiones de gases contaminantes, conforme estipulado por la Ley 9.478/97.
Fuente: Manuela Ravioli

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