Investigaciones en el semiárido nordestino apuntan al agave, tradicional en la producción de tequila y sisal, como alternativa prometedora para el etanol, destacando desafíos y oportunidades de innovación agrícola en Brasil.
El escenario de la producción de biocombustibles en Brasil está a punto de pasar por una transformación relevante, impulsada por la inversión en investigación con el agave, planta tradicionalmente asociada a la fabricación de tequila en México y a la producción de fibras de sisal.
La Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa) inició, en colaboración con Santa Anna Bioenergia e instituciones estatales, un proyecto experimental que busca transformar el agave en una alternativa sostenible a la caña de azúcar para la fabricación de etanol, especialmente en regiones del semiárido nordestino, como la Bahía.
Agave: potencial para biocombustible en el semiárido
El enfoque del estudio está en aprovechar el potencial del agave, que está adaptado a ambientes de baja humedad y altas temperaturas, a diferencia de la caña, que es exigente en recursos hídricos.
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Actualmente, el aprovechamiento industrial del agave en las áreas productoras del semiárido bahiano representa apenas 4% de su biomasa total, panorama que tiende a modificarse si la investigación alcanza resultados favorables para el uso de la planta como biocombustible.

Acciones recientes involucraron el entrenamiento de agricultores de Bahía, promovido por el gobierno estatal en colaboración con la Asociación Brasileña de Desarrollo Industrial (ABDI), con el objetivo de ampliar el cultivo del agave.
Ahora, Embrapa, a través de su unidad Embrapa Algodão, trabaja en el desarrollo de sistemas de plantío y manejo agrícola más eficientes, utilizando variedades presentes en su banco de germoplasma.
Entre las especies utilizadas están el Agave sisalana, cultivado para la extracción de fibra, y el Agave tequilana, referencia en la producción de la bebida mexicana.
Colaboraciones e investigaciones para innovación agrícola
Santa Anna Bioenergia, creada en 2022, trajo recientemente 500 plántulas de la variedad agave azul (Agave tequilana Weber var. Azul) directamente de México, cumpliendo con el protocolo de cuarentena necesario antes de la plantación experimental en suelo brasileño.
El proyecto prevé la instalación de Unidades de Referencia Tecnológica (URT) en tres municipios: Jacobina, en Bahía, y Alagoinha y Monteiro, ambos en Paraíba, donde alrededor de 1,8 mil plántulas serán plantadas en la primera etapa del experimento.
Ventajas del agave en relación a la caña de azúcar
La diferencia del agave en relación a la caña de azúcar radica, sobre todo, en su resistencia.
Como planta xerófila, término utilizado para especies adaptadas a la sequía, el agave prospera con poca agua, condición ideal para regiones con precipitación irregular como el semiárido brasileño y desiertos mexicanos.
Sin embargo, mientras la caña puede ser cosechada en ciclos de uno a uno y medio años, el agave tarda aproximadamente cinco años para alcanzar el punto de cosecha con rendimiento adecuado.
Estrategias para cultivo escalonado
El investigador Tarcísio Gondim, de Embrapa Algodão, señala que la adopción de un escalonamiento en las áreas de plantío será fundamental para viabilizar económicamente la producción de biomasa energética.
“El escalonamiento de las áreas de plantío a lo largo del período permitirá la estabilización de la producción de biomasa para fines energéticos, garantizando competitividad en la explotación comercial en el semiárido. Para que esto se consuma, es necesario invertir en estudios para avanzar en la estandarización de cultivares, en el manejo de la cultura, en los cuidados culturales, en la fertilidad del suelo, en la mecanización del cultivo y en el procesamiento integral de la biomasa”, resalta.

Mecanización y tecnología en la producción de agave
En México, referencia mundial en el cultivo de agave azul para tequila, el proceso ya está ampliamente mecanizado en etapas como preparación del suelo, fertilización, control de plagas y limpieza, quedando para el cultivo la etapa manual.
Esta automatización se considera esencial para el éxito a gran escala en Brasil.
Odilon Reny Ribeiro, especialista en mecanización agrícola de Embrapa Algodão, destaca que la expansión solo será viable con la adopción de máquinas: “Nuestra visión de futuro es tener grandes áreas cultivadas con agave, y eso no puede hacerse manualmente”, afirma.
El conjunto de investigaciones también prevé pruebas de fertilización, manejo, espaciamiento y cuidados culturales, además de la creación de metodologías para evaluar el carbono y los componentes químicos de la biomasa después de la cosecha.
Aprovechamiento integral de la planta e impacto en el semiárido
Un aspecto importante del proyecto es el aprovechamiento de los residuos de la producción de etanol, que pueden ser utilizados como alimento para animales.
En el semiárido, esta alternativa puede garantizar la oferta de forraje para rumiantes durante la sequía, periodo en el que la escasez de pasto es crítica.
De acuerdo con Gondim, el desarrollo de la cadena productiva del agave puede ser determinante para enfrentar desigualdades sociales y económicas en las áreas sisaleras del Nordeste.
El investigador observa que, además de la producción de biocombustible del agave, el aprovechamiento integral de la planta puede fomentar la creación de alimentos para animales y colaborar en la captura de dióxido de carbono, beneficiando a municipios de bajo Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Bahía lidera producción de sisal y apuesta por la diversificación
Bahía, mayor productora de sisal en Brasil y responsable del 95% de las 95 mil toneladas nacionales de fibra registradas en 2023, es el principal polo de producción, concentrado en 20 municipios del llamado Territorio del Sisal.
Paraíba aparece en segundo lugar en el ranking nacional.
Aún así, datos de Embrapa apuntan que solo una pequeña fracción del potencial de la planta se aprovecha actualmente.

Brasil, según la institución, ocupa el liderazgo mundial en la producción de sisal, pero hay margen para expandir el uso del agave, sobre todo para etanol y alimentación animal.
Para incentivar esta nueva cadena productiva, el gobierno baiano firmó una asociación con ABDI y seleccionó a la Asociación Comunitaria de Producción y Comercialización de Sisal (APAEB), ubicada en Serrinha (BA), para entrenar al menos 400 agricultores en la adopción de tecnologías y prácticas que permitan utilizar hasta 95% de la planta, aumentando la generación de ingresos en el campo.
El futuro del etanol de agave en Brasil
La perspectiva de sustituir parcial o totalmente el etanol de caña de azúcar por etanol de agave aún depende del éxito de las investigaciones y de la viabilidad económica de su producción a gran escala.
No obstante, el avance de los estudios coloca a Brasil como protagonista en la búsqueda de soluciones renovables, adaptadas a las condiciones climáticas del semiárido, con un impacto positivo para los agricultores familiares y el desarrollo regional.
Ante estas innovaciones, ¿la producción de biocombustible de agave a base de agave puede cambiar la dinámica de la agricultura del semiárido nordestino?
¿Crees que el uso de esta planta realmente podrá transformar el escenario energético y social de estas regiones en los próximos años?

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