El agronegocio brasileño será protagonista en el crecimiento de la economía en el primer trimestre de 2024. Con resultados expresivos en las cosechas, avance en las exportaciones y productividad en alza, el sector debe impulsar el PIB
El agronegocio debe ser uno de los motores del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) brasileño en el primer trimestre de 2025.
Con una cosecha estimada en 330 millones de toneladas de granos, el sector promete un resultado expresivo e impacto positivo en la economía.
Cosecha robusta y precios atractivos
La previsión para la cosecha 2024/25 es alentadora. La producción debe alcanzar un volumen alto, con énfasis en granos como maíz, soja y trigo.
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Mientras Rusia domina el mercado mundial de trigo, Brasil surge como un competidor inesperado en el Cerrado, ofreciendo grano disponible en julio y agosto, cuando los stocks del hemisferio norte están en su punto más bajo del año.
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China devolvió casi 20 barcos brasileños con soja, pero ahora todo puede cambiar: el país que compra el 80% del grano evalúa flexibilizar la regla después de que impurezas detuvieran cargas de miles de toneladas y causaran pérdidas millonarias.
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La sequía del cerrado era considerada enemiga del trigo, pero científicos brasileños transformaron la ausencia de lluvia en una ventaja competitiva, creando un grano de calidad que ya llama la atención de molinos internacionales de todo el mundo.
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O DONO de Brasil: fazendeiro que salió de lavanderías, creó un ‘imperio’ y hoy dirige una empresa valorada en R$ 42 mil millones tras triplicar su valor en menos de 1 año y recibir una inversión millonaria de EE. UU.
Productos en escasez global, como café, naranja, cacao y algunas carnes, también tienen buenos precios en el mercado internacional.
Además, los costos para implantar la cosecha fueron razonables. Esto abre espacio para márgenes de ganancia que van de normales a muy buenos. El escenario favorece a productores bien estructurados y refuerza la competitividad brasileña.
Inflación de alimentos más controlada
Con este buen desempeño, se espera un alivio en la inflación de alimentos, que debe estar en torno al 6%.
Sigue siendo un índice considerable, pero muy por debajo de lo registrado en momentos de quiebre de cosecha, como el año anterior.
El ciclo de 2024 trajo lecciones duras. La sequía y el ajuste monetario afectaron a productores muy apalancados. Quedó claro el riesgo de operar en países con altas tasas de interés e inestabilidad económica.
Hoy, esta alerta es aceptada por todos los agentes del mercado.
La apuesta del gobierno federal es que, con el aumento de la producción del agronegocio, los alimentos sean más baratos, resultando en una mayor aprobación popular.
Oportunidades en el comercio exterior
La guerra comercial entre grandes economías puede abrir nuevas oportunidades para Brasil. Es posible que las barreras a productos americanos en otros mercados favorezcan la exportación de alimentos brasileños.
El país ya ha ampliado su presencia en mercados tradicionales, como azúcar, algodón y carnes.
Además, ha ganado espacio en nuevos sectores y mercados, tanto en el exterior como en el consumo interno, con productos como frutas, pescados, cacahuetes, miel y vinos.

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