Con una inversión de R$ 50 millones, Brasil se posiciona como uno de los principales centros de producción de combustible sostenible de aviación, liderado por inversiones alemanas.
Brasil dio un paso más hacia la descarbonización del sector aéreo. El mes pasado, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) sancionó la Ley del Combustible del Futuro, un acuerdo destacado se firmó entre la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) y Geo Biogás & Carbon para la construcción de una fábrica de SAF (combustible sostenible de aviación) en São Paulo.
La iniciativa, que cuenta con una inversión total de 7,8 millones de euros (aproximadamente R$ 50 millones), tiene como objetivo fomentar la producción de SAF (combustible sostenible de aviación) en Brasil, con perspectivas de alcance global. Del monto, 1,5 millones de euros (R$ 9,5 millones) fueron proporcionados por el gobierno alemán, que busca consolidar el SAF como una alternativa viable al queroseno de aviación tradicional.

Una unidad-piloto prometedora
Ubicada en Narandiba, interior de São Paulo, la unidad-piloto está programada para iniciar sus operaciones en 2025. La expectativa es producir hasta 270 mil litros de SAF por año. La GIZ, en asociación con Geo Biogás & Carbon, liderará el proyecto durante tres años, período en el cual se probará y ajustará la metodología para viabilizar la producción a escala comercial.
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De acuerdo con Markus Francke, director del proyecto H2Brasil, implementado por la GIZ, Brasil posee ventajas incomparables para la producción de SAF.
“No existe, a mi conocimiento, otro país que tenga esta combinación de energía renovable, potencial enorme y, al mismo tiempo, ese carbono que necesitamos para la producción de SAF y otros productos, como metanol verde”, destacó Francke.
¿Por qué Brasil atrae inversiones en el sector de combustible sostenible de aviación?
Brasil presenta características únicas que hacen del país ideal para el desarrollo de combustibles sostenibles. Además de contar con fuentes abundantes de energía renovable, la agroindustria nacional genera residuos orgánicos en volumen significativo, que son convertibles en biocombustibles.
En el caso de la unidad de Narandiba, el biogás se utilizará como materia prima principal para la producción del SAF.
No es la primera vez que el país europeo invierte en proyectos de SAF en Brasil. En otras localidades, como Natal, Goiânia y Foz do Iguaçu (PR), la GIZ ya apoya iniciativas similares, utilizando materias primas como glicerina y residuos agroindustriales.
Estos esfuerzos reflejan el compromiso del gobierno alemán en probar e implementar soluciones sostenibles que puedan ser replicadas globalmente.
Los desafíos de la producción de SAF
A pesar de que el SAF ofrece una reducción de hasta 80% en las emisiones de carbono en comparación al queroseno tradicional, su producción aún enfrenta desafíos significativos. Entre ellos están los altos costos y la insuficiencia de volumen para satisfacer la creciente demanda del sector aéreo.
El caso reciente involucrando a la compañía Azul ejemplifica bien la situación. Durante la ceremonia de sanción de la Ley del Combustible del Futuro, se planeaba el aterrizaje de una aeronave abastecida con SAF en la Base Aérea de Brasília.
No obstante, la demostración no fue posible debido a la falta del combustible en el mercado nacional. Este episodio evidencia el largo camino que aún queda por recorrer para alinear las expectativas con las realidades operativas.
El papel de la legislación y las metas futuras
La nueva Ley del Combustible del Futuro establece un cronograma ambicioso para la descarbonización del sector aéreo brasileño. Hasta 2027, las aerolíneas deberán reducir sus emisiones en 1%, con una meta progresiva que alcanza 10% en 2037. La medida busca incentivar la producción y el uso de combustibles alternativos, como el SAF, y colocar a Brasil a la vanguardia de la aviación sostenible.
A nivel global, la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) estableció la meta de cero emisiones netas de carbono para 2050. Para ello, soluciones como el SAF desempeñarán un papel crucial, especialmente en países como Brasil, que tienen potencial para liderar el suministro global de este recurso.
La asociación entre Brasil y Alemania, simbolizada por la fábrica en Narandiba, es un hito para la industria de la aviación sostenible. A pesar de los desafíos, la unión entre tecnología, innovación y recursos naturales puede impulsar la producción de combustibles limpios a gran escala, contribuyendo a un sector aéreo más verde.

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