La investigación internacional liderada por Embrapa une Brasil y Europa para desarrollar algas como alimento sostenible del futuro, creando productos vegetales y soluciones ambientales alineadas a la bioeconomía azul
El avance científico en torno a las algas marinas ha cobrado fuerza global y hoy se destaca como base estratégica para el alimento sostenible del futuro, especialmente ante la presión sobre los stocks pesqueros y la creciente demanda de proteínas saludables, según un artículo publicado.
En un escenario en el que la economía azul mueve alrededor de US$ 1,5 billones al año y puede duplicarse para 2030, los investigadores buscan alternativas que puedan unir nutrición, sostenibilidad e innovación.
En este contexto, Embrapa, junto a centros europeos, coordina un proyecto de tres años que integra investigación, desarrollo tecnológico y transferencia de conocimiento.
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El objetivo es transformar estos organismos acuáticos en opciones viables al pescado tradicional, atendiendo a un mercado estimado en US$ 2,1 billones en 2024 y impulsado por más de 36 millones de toneladas de producción global de algas en 2022.
Además del potencial nutricional, estos cultivos presentan ventajas ambientales indispensables para el futuro climático y alimentario.
Cultivo de algas marinas
En Brasil y Europa, el cultivo de algas marinas ha sido estudiado como una alternativa accesible y ambientalmente positiva.
Las algas crecen rápido, no requieren agua dulce ni fertilizantes, y capturan carbono, contribuyendo a la mitigación de la crisis climática.
En el país, la iniciativa reúne a Embrapa Agroindustria de Alimentos (RJ), Embrapa Agroindustria Tropical (CE) y Embrapa Instrumentación (SP), además de productores de la Costa Verde (RJ).
En Europa, participan instituciones como NIOZ (Países Bajos), S²AQUA (Portugal), ILVO y UGhent (Bélgica), NOFIMA (Noruega), Chalmers (Suecia), Stratagem (Chipre) y DTU (Dinamarca).
Este conjunto amplía la capacidad de desarrollar sistemas eficientes de producción y procesamiento.
Cuando se trata de alimento sostenible del futuro, estas etapas son fundamentales para garantizar calidad sensorial y nutricional en productos innovadores destinados al mercado global.
La propuesta incluye la creación de un sistema cerrado (indoor) de cultivo, protocolos de conservación y métodos para realzar características sensoriales.
Uno de los aspectos destacados del proyecto es el “atún vegetal” en conserva, hecho a partir de la combinación de algas con ingredientes ricos en proteínas y flavorizantes.
La intención es acercar sabor, aroma y textura del atún convencional, ofreciendo al consumidor una alternativa versátil y sostenible.
Proteínas vegetales innovadoras
El desarrollo de proteínas vegetales innovadoras representa el tercer bloque de acciones del proyecto y refuerza su alineación a las metas del SBEP (Sustainable Blue Economy Partnership), iniciativa del programa Horizonte Europa que reúne 74 instituciones de 30 países.
La investigación busca agregar valor a las especies nativas y ampliar el uso de las algas como insumo para alimentos funcionales, fármacos y cosméticos.
En este esfuerzo, el alimento sostenible del futuro se convierte en un elemento clave, fortaleciendo cadenas productivas emergentes y ampliando oportunidades para agricultores familiares y comunidades costeras con más de 8 mil kilómetros de litoral brasileño.
El cronograma de 36 meses prevé el desarrollo de prototipos, capacitaciones técnicas, publicaciones científicas y posibles patentes. Cada etapa contribuye a fortalecer la aceptación por parte del consumidor y ampliar la oferta de productos sostenibles.
Bioeconomía azul europea
La expansión de la bioeconomía azul europea también se conecta al quinto bloque de este movimiento global. Instituciones socias evalúan especies, procesos de cultivo y aplicaciones industriales, reforzando un mercado que crece rápidamente impulsado por el interés en alimentos sostenibles.
El concepto busca equilibrar desarrollo económico, preservación ambiental e inclusión social, destacando el papel de las algas en la purificación del agua y en la captura de carbono.
En este contexto, el alimento sostenible del futuro se consolida como pieza estratégica para nuevas cadenas productivas y para la expansión del mercado global de pescados vegetales, estimado en US$ 2,5 billones hasta 2032.
Mercado de pescados vegetales
El fortalecimiento del mercado de pescados vegetales refleja el interés mundial por alternativas sin colesterol, nutritivas y derivadas de fuentes renovables.
En Brasil, la producción comercial aún está restringida a las especies Kappaphycus alvarezii y Gracilaria, utilizadas principalmente en la industria de la carragenina, pero el potencial de crecimiento es elevado.
La expansión depende de la diversificación de las especies y la creación de nuevos productos, camino en el cual el alimento sostenible del futuro desempeña un papel esencial al acercar ciencia, sector productivo y consumidores.
Con apoyo internacional y metas alineadas a la Agenda 2030 y al ODS 14, la red de investigación apuesta a que el pescado de alga podrá dejar de ser una curiosidad y alcanzar escala industrial, transformando el acceso a proteínas sostenibles en el país y en el mundo.

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