La Historia de los Territorios Comprados por los EE.UU. Explica la Expansión Americana y Ayuda a Entender el Interés de Donald Trump por Groenlandia.
La idea de incorporar nuevos territorios no es novedad en la política de los Estados Unidos. Al defender públicamente la posibilidad de comprar Groenlandia, un territorio que pertenece al Reino de Dinamarca, el presidente Donald Trump reavivó un debate histórico sobre la expansión territorial.
Para los especialistas, el discurso de Trump dialoga directamente con prácticas adoptadas desde el siglo XIX, cuando los Estados Unidos utilizaron compras territoriales como herramienta estratégica para crecer económica y geopolíticamente.
Groenlandia y el Eco de una Antigua Política Expansionista
Según el historiador Walter A. McDougall, de la Universidad de Pensilvania, “las políticas de Trump recuerdan la tradición de la tierra prometida de la Doctrina Monroe”.
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Creada en 1823, esta doctrina defendía que el hemisferio occidental debería estar libre de la interferencia europea, sirviendo de base ideológica para la expansión de los EE.UU.
Otro paralelo histórico es señalado por Jay Sexton, de la Universidad de Missouri.
“Como ocurre con Groenlandia, Washington alegó que necesitaba tener el control de los territorios antes de que cayeran en manos de otras potencias.” Esta lógica se utilizó repetidamente a lo largo de la historia americana.
Antes de las Compras: Guerras, Tratados y Desplazamientos
Antes incluso de las grandes adquisiciones territoriales, los Estados Unidos ya expandían sus fronteras a través de guerras, tratados internacionales y acuerdos diplomáticos.
Pueblos originarios fueron sometidos o desplazados, mientras potencias europeas negociaban áreas consideradas estratégicas.
No obstante, la compra directa de territorios soberanos se convirtió en uno de los métodos más eficaces y simbólicos de crecimiento nacional.
Fue este modelo el que consolidó buena parte del mapa actual de los EE.UU.

La Compra de Louisiana: El Punto de Inflexión
La primera gran adquisición entre los territorios comprados por los EE.UU. ocurrió en 1803, cuando el presidente Thomas Jefferson decidió comprar a la Francia napoleónica el vasto territorio de Louisiana.
En ese momento, Napoleón Bonaparte ya había abandonado sus planes de imperio ultramarino tras la revuelta de esclavizados en Haití.
Sin interés estratégico en la región, Francia aceptó vender el territorio por US$ 15 millones.
La operación casi duplicó el tamaño de los Estados Unidos y garantizó el control del río Misisipi y del puerto de Nueva Orleans, fundamentales para el comercio y la seguridad nacional.
El Avance sobre México y la Expansión Hasta el Pacífico
En la década de 1840, la noción del “destino manifiesto” dominaba la política americana. El presidente James K. Polk defendía que los Estados Unidos debían alcanzar el Océano Pacífico, incluso si eso significaba conflicto armado.
La guerra contra México terminó en 1848 con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo.
Los EE.UU. pagaron US$ 15 millones, pero, como destaca Jay Sexton, “los mexicanos nunca habrían aceptado ceder los territorios si no hubieran perdido la guerra. Fue una venta forzada”.
México perdió más de la mitad de su territorio, dejando un trauma nacional duradero.
La Compra de Gadsden y Intereses Internos
Pocos años después, en 1853, ocurrió la Compra de Gadsden, también conocida como Venta de La Mesilla.
Los Estados Unidos adquirieron una franja de tierra al sur de Arizona y Nuevo México por US$ 10 millones.
El objetivo principal era viabilizar una ferrovía transcontinental por el sur del país. Sexton explica que intereses políticos internos influyeron en la decisión:
“los esclavistas del sur querían una ferrovía que llegara al Pacífico sin beneficiar a los Estados no esclavistas del norte”.
El Alasca: De Error Histórico a Activo Estratégico
Entre todos los territorios comprados por los EE.UU., el Alasca es el que más se acerca al debate actual sobre Groenlandia.
En 1867, los EE.UU. compraron el territorio de Rusia por US$ 7,2 millones. La decisión, liderada por el secretario de Estado William Seward, fue duramente criticada.
En ese momento, periódicos llamaron a la operación “la estupidez de Seward”. Décadas después, el descubrimiento de oro, petróleo y el papel estratégico de Alasca durante la Guerra Fría transformaron la compra en uno de los negocios más ventajosos de la historia americana.
Islas Vírgenes: La Última Compra Territorial
La última adquisición territorial de los Estados Unidos ocurrió en 1917, cuando el país compró a Dinamarca las Islas Vírgenes Americanas por US$ 25 millones.
El interés estaba ligado a la seguridad en el Caribe durante la Primera Guerra Mundial.
Curiosamente, como parte del acuerdo, los EE.UU. se comprometieron a no oponerse a la expansión de los intereses daneses sobre Groenlandia —punto que hoy vuelve al centro del debate internacional.

El Pasado Ayuda a Explicar el Presente
Aunque Groenlandia no está a la venta y las investigaciones indican rechazo de la población local, el discurso de Trump muestra cómo la historia de los territorios comprados por los EE.UU. sigue influyendo en la política exterior americana.
La trayectoria de expansión por compras, guerras y tratados revela que el interés territorial siempre ha sido parte del proyecto nacional de los Estados Unidos.
Así, la discusión actual no surge de la nada: es más un capítulo de una larga historia que ayudó a moldear una de las mayores potencias del mundo.
Fuente: BBC

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