Los Estados Unidos dieron nuevos pasos para flexibilizar las restricciones sobre el petróleo de Venezuela, liberando licencias, barcos y operaciones portuarias, mientras Washington asume ingresos y reaviva disputas políticas.
El petróleo volvió a ocupar el centro de la relación entre Estados Unidos y Venezuela. Después de años de bloqueos y sanciones, Washington decidió dar nuevos pasos para suavizar las restricciones sobre la industria petrolera venezolana.
La medida cambia el juego en un momento de tensión política, disputas judiciales y una carrera silenciosa por las mayores reservas de petróleo del planeta.
Licencias liberan equipos, barcos y operaciones relacionadas con el petróleo
El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció, este martes, día 10, un paquete de autorizaciones que permite transacciones con el gobierno de Venezuela y con la estatal PDVSA.
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Estas licencias liberan el suministro de equipos, el uso de barcos, además de operaciones portuarias y aeroportuarias relacionadas con el sector de petróleo y gas.
Según el propio Tesoro, las transacciones aprobadas deben contribuir a “la exploración, el desarrollo y la producción de petróleo y gas” en el país.
Además, uno de los documentos autoriza operaciones relacionadas con los puertos y aeropuertos, mientras que otro facilita actividades bajo responsabilidad del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos, organismo que regula el transporte marítimo.
En la práctica, esto abre el camino para que el petróleo venezolano vuelva a circular con menos barreras, algo que estaba fuertemente limitado desde 2019.
Al final del año pasado, los Estados Unidos habían endurecido el bloqueo al petróleo de Venezuela.
En ese momento, gran parte de las exportaciones ocurría a través de buques-tanques ya sancionados. Sin embargo, el escenario cambió de forma rápida y dramática.
En enero, el presidente Donald Trump ordenó la remoción forzada y la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, para que fueran juzgados en Nueva York bajo acusaciones de tráfico de drogas. Poco después, Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina.
A partir de ahí, se creó un canal de comunicación entre los dos gobiernos. El objetivo era claro: permitir que el petróleo venezolano volviera a salir del país, principalmente con destino a los Estados Unidos.
EUA pasan a controlar los ingresos del petróleo de Venezuela
Dentro de este nuevo acuerdo informal, Washington asumió el control de los ingresos obtenidos con las ventas de petróleo.
A cambio, los Estados Unidos comenzaron a retirar, de forma gradual, sanciones y barreras que habían afectado duramente a la PDVSA y toda la industria energética venezolana.
Así, mientras el petróleo vuelve a fluir, el dinero generado por estas exportaciones pasa por un filtro controlado por los norteamericanos. Para muchos analistas, esto crea una nueva dependencia, ahora financiera, entre Caracas y Washington.
¿Crees que, al final, la apropiación de los Estados Unidos sobre el petróleo de Venezuela será igualmente beneficioso para ambos países? ¿O Trump solo quiere aprovecharse y potenciar el potencial de los EUA?


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