Centenaria del Agreste de Pernambuco decidió enfrentar el analfabetismo y se matriculó en una clase de Educación de Jóvenes y Adultos tras décadas de trabajo en el campo, emocionando a compañeros, profesores y familiares al regresar al aula.
La agricultora jubilada Maria Joaquina, residente de la zona rural de São Caetano, en el Agreste de Pernambuco, cumplió 100 años y decidió realizar un sueño que había permanecido pendiente durante casi un siglo: aprender a leer y escribir.
Después de toda una vida dedicada al trabajo en el campo y a la crianza de los hijos, se matriculó en una escuela municipal, ingresó en una clase de Educación de Jóvenes y Adultos (EJA), superó el analfabetismo y comenzó a ser considerada un ejemplo en la ciudad, en reportajes de TV y radio de la región.
Según reportajes de medios como CBN Caruaru, Maria Joaquina celebró su centenario en septiembre de 2023, ya matriculada desde hace alrededor de tres años en una clase de EJA en una escuela municipal de São Caetano.
-
Estos son los conductores que pueden dejar de pagar peajes en las carreteras en un proyecto que promete aliviar los costos de quienes viven del transporte en Brasil.
-
(Vídeo): Piloto italiano aterriza avión en tren en movimiento a 120 km/h y realiza hazaña inédita en la aviación, incluso con pista estrecha y sin contacto visual directo.
-
Parece haber salido de una película de ficción: Ciudad brasileña donde llueve casi todos los días, registra más de 4 mil mm por año, impulsionada por factores climáticos — resultado directo de su ubicación estratégica en la Amazonía.
-
La crisis del agua que puede cambiarlo todo este año ya ha comenzado, no solo está en el clima, afecta la tecnología, encarece productos y puede detener empresas enteras sin aviso.
A los 100 años, estaba en el 3º año de la Educación Primaria, asistiendo a las clases con regularidad y recibiendo el apoyo de su familia y de los profesores.
Los relatos indican que ella ya podía escribir su propio nombre, formar palabras simples y realizar operaciones matemáticas básicas, etapa considerada por ella y por los educadores como una victoria personal contra el analfabetismo.
Infancia sin escuela y décadas de trabajo en el campo

La trayectoria que desembocó en el aula comenzó aún en la infancia. En entrevistas reproducidas por emisoras de TV locales, Maria Joaquina contó que comenzó a trabajar alrededor de los 13 años para poder alimentarse.
Sin acceso a la escuela, pasaba los días en actividades rurales en la zona rural de São Caetano, sacando leña, limpiando cultivos, recolectando frijoles y cavando la tierra.
El dinero obtenido se utilizaba para comprar alimentos básicos como beiju, harina y yuca.
Ella relató que, en muchos momentos, daba prioridad a la alimentación de sus hijos y no comía lo suficiente. Esta rutina se extendió durante décadas.
Los reportajes destacan que tuvo 11 hijos, de los cuales siete estaban vivos en el momento de las notas, además de decenas de nietos, bisnietos y tataranietos.
En medio de una separación conyugal, tuvo que mantener sola a la familia numerosa, acumulando largas jornadas de trabajo manual.
Sin haber podido asistir a la escuela cuando era niña, permaneció analfabeta durante casi toda su vida adulta, firmando documentos con el dedo o dependiendo de terceros para leer billetes, etiquetas y avisos.
De acuerdo con la información divulgada por CBN Caruaru, Maria Joaquina dejó de trabajar en el campo solo a los 84 años.
A partir de entonces, empezó a tener una rutina más tranquila en la Vila Santa Luzia, comunidad rural de São Caetano donde residía. Aun en su jubilación, se mantenía activa en tareas domésticas y en la costura.
Fue en este contexto que la alfabetización, que antes parecía lejana, se convirtió en una posibilidad concreta, impulsada por la oferta de vacantes en la EJA del municipio y por el incentivo de sus familiares.
Educación de Jóvenes y Adultos transforma rutina en el Agreste
La decisión de matricularse en la escuela es descrita por los reportajes como un hito en la vida de la anciana.
A los casi 97 años, ingresó en la clase de Educación de Jóvenes y Adultos y comenzó a convivir diariamente con compañeros mucho más jóvenes, algunos con edad para ser sus nietos o bisnietos.

La profesora Janiquelly Melo, que aparece en un reportaje de la TV Asa Branca reproducido por portales de noticias, afirmó que la alumna de 100 años funcionaba como motivación para quienes pensaban en desistir de los estudios.
Ver a una centenaria empeñada en aprender letras y números era, según la educadora, una alerta silenciosa de que nunca es tarde para comenzar de nuevo. Las homenajes organizadas por la escuela reforzaron este papel simbólico.
El día que cumplió 100 años, compañeros de clase, empleados y profesores se reunieron en el patio de la unidad para cantar cumpleaños y destacar la persistencia de la alumna más mayor.
La celebración, registrada en video y fotos, circuló en noticieros locales y portales de buenas noticias, dando proyección regional a la historia de Maria Joaquina.
En testimonios, compañeros más jóvenes afirmaron que su presencia en el aula ayudaba a derribar la idea de que estudiar es algo restringido a la infancia y la juventud.
En declaraciones reproducidas por medios de comunicación, la propia Maria Joaquina señaló que estudiar se convirtió, en la vejez, en una fuente de placer.
En esos momentos, en lugar de tratar la escuela como una obligación, describió el momento de ir a clase como algo esperado con expectativa.
Ella incluso comentaba que era preciso tener paciencia para aprender, y usó una expresión religiosa para reforzar la importancia de persistir, asociando el regreso a los estudios con la fe que había llevado desde joven.
Analfabetismo entre ancianos en Brasil y en el Nordeste
El caso cobra aún más relevancia cuando se inserta en el contexto de los datos nacionales sobre alfabetización.
Información del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) referida a 2022 indica que, en Brasil, la tasa de analfabetismo disminuye entre los más jóvenes, pero sigue siendo alta en la población anciana.
En 2022, el país tenía 9,6 millones de personas de 15 años o más que no sabían leer y escribir, y más de la mitad de ellas tenían 60 años o más.
En el Nordeste, región donde vive Maria Joaquina, la tasa de analfabetismo entre personas de 60 años o más superaba el 30%, siendo una de las más altas del país.
Estos números contribuyen a dimensionar lo que significa una centenaria del Agreste pernambucano romper, en la práctica, con una estadística que afecta principalmente a las personas mayores y de bajos ingresos.

Sou Professora e é muito emocionante ler uma História assim. Ao mesmo tempo, dói saber que, ainda, temos crianças, adolescentes e jovens fora das escolas. Também me sinto extremamente privilegiada por ter conseguido estudar. A minha mãe parou aos 8 anos para trabalhar. Mas, perto dos 50 anos retornou e completou o Ensino Médio com o curso Técnico de Enfermagem.
Simplesmente maravilhosa.
Essa senhora centenária é um exemplo de vida e para estar com essa saúde toda com mais de 100 anos de vida, deve ter bebido muito leite cabra e também, leite de jega preta durante toda sua infância.