Perspicaz y apasionado por las plantas, Nicolas Kruger da Silva transforma terrarios en negocio nacional que atraviesa Brasil, crea mini mundos personalizados, atiende clientes de Curitiba, São Paulo y Belém, con el apoyo de su abuela y padres, administra solo los pix, reinvierte en materiales y llama a la actividad terapia verde.
En Joinville, en el norte de Santa Catarina, la historia de Nicolas Kruger da Silva, de apenas 11 años, destacó al mostrar cómo la pasión por las plantas se convirtió en negocio nacional de terrarios, uniendo cuidado, creatividad y una mirada atenta a cada detalle de los mini mundos que monta en frascos.
Residente de Joinville, Nicolas llama a los terrarios “mini mundos” y encontró en la actividad una verdadera terapia verde, que lo acerca a la naturaleza y lo ayuda a relajarse. Las piezas, producidas de forma artesanal, ya han llegado a ciudades como Curitiba, São Paulo y Belém do Pará, mostrando la fuerza de este negocio que nació dentro de casa.
Pasión por las plantas se convirtió en terapia verde

El interés de Nicolas por los terrarios comenzó dentro de su propia familia. La abuela fue la primera en incentivar el contacto con las plantas, enseñando qué especies necesitan más agua, cómo cuidar de cada una y qué observar en el día a día de las macetas.
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Al mismo tiempo, él veía videos en internet sobre plantas y jardinería, aprendiendo técnicas y referencias para montar los arreglos.
“Siempre me gustaron las plantas y la naturaleza, así que empecé a ver videos sobre plantas y jardinería y fui aprendiendo”, cuenta Nicolas.
La combinación de los consejos de la abuela con el contenido que veía online hizo que el niño entendiera, en la práctica, cómo transformar un hobby en algo organizado, cuidadoso y lleno de significado.
Con el tiempo, la actividad dejó de ser solo diversión. Cada terrario comenzó a ser tratado como un pequeño proyecto, desde la elección del frasco hasta la selección de las plantas, del musgo y de la arena.
Para Nicolas, montar estos mini mundos es el momento en que se desconecta de la prisa y se concentra solo en crear un ambiente equilibrado dentro del frasco, reforzando la idea de terapia verde.
Mini mundos que ya atraviesan Brasil

El primer paso para transformar la pasión en negocio nacional vino dentro de su propia familia. La abuela de Nicolas fue su primera cliente, abriendo camino para que otras personas se interesaran por los terrarios. A partir de ahí, las piezas comenzaron a llamar la atención de amigos, conocidos y, después, de personas de otras ciudades.
“Vino una médica de Curitiba y compró, luego ella le contó la historia a otros. Después una instrumentadora de ella también compró y así fue,” cuenta Nicolas.
En poco tiempo, los terrarios atravesaron Brasil: una pieza fue vendida a un residente de Belém do Pará y otra fue a São Paulo, ampliando el alcance de las creaciones hechas en el norte de Santa Catarina.
El servicio es totalmente personalizado. Nicolas se asegura de hablar con cada cliente para entender preferencias y estilo.
“Converso con cada persona, veo lo que le gusta. Por ejemplo, si tiene una mascota puedo hacerlo temático”, explica.
Este cuidado en escuchar al cliente y crear mini mundos a medida ayuda a fortalecer la imagen del trabajo como un verdadero negocio nacional de piezas artesanales.
Para montar cada terrario, Nicolas utiliza una cuchara que él llama su “favorita”.
La herramienta simple se ha convertido en símbolo de la rutina del joven emprendedor, que trabaja capa por capa para construir un ambiente equilibrado dentro del frasco.
La rutina de un pequeño emprendedor de 11 años
El crecimiento del proyecto hizo que Nicolas también aprendiera, desde temprano, a manejar dinero y responsabilidad.
El padre, Douglas da Silva, cuenta que la familia apoya todas las etapas, pero destaca que el hijo se encarga de la administración. Ya tiene cuenta a su nombre, hace los pix para los proveedores y lleva un control de lo que entra y sale del negocio.
“Él tiene la cuenta a su nombre, hace los pix para los proveedores y se encarga del dinero que recibe,” explica Douglas.
Así, Nicolas combina creatividad y organización, mostrando que un hobby puede, sí, convertirse en un negocio nacional sin perder la esencia artesanal.
El niño se asegura de reconocer el papel de la familia en la construcción de esta trayectoria. “Pero, solo no hacemos nada”, afirma.
“Por eso mi madre me ayuda con todos estos procesos, sin ellos no podría,” comparte.
El apoyo de los padres y la abuela funciona como base para que el proyecto crezca de forma estructurada, sin atropellar el ritmo de la infancia.
Con el valor de las ventas, Nicolas tiene dos objetivos claros: invertir en sus propios materiales y permitirse algunos pequeños caprichos.
Parte del dinero regresa al negocio, financiando plantas, frascos, musgo y arena; otra parte va para las “cosas” que le gusta comprar, manteniendo el equilibrio entre responsabilidad y diversión.
Cómo funciona el ciclo dentro de los terrarios
Además de la parte estética y del servicio, Nicolas domina la lógica detrás del funcionamiento de un terrario cerrado. Explica que, cuando la tapa está cerrada, el agua arrojada dentro del frasco entra en un ciclo propio.
Sin a dónde escapar, se condensa en las paredes frías del frasco y luego regresa al suelo mediante la precipitación.
Para evitar que el musgo y las raíces se pudran, esta agua necesita encontrar un camino adecuado. La solución está en la capa de arena, responsable del drenaje dentro del terrario.
Así, el exceso de humedad se dirige, permitiendo que las plantas se mantengan saludables por mucho más tiempo sin necesidad de riegos constantes.
Las plantas utilizadas por Nicolas son compradas en Joinville. Entre las especies escogidas están Anturios, Penca, Hiedra y Barba de Moisés, todas adaptadas a la vida en ambientes húmedos y protegidos.
Ya el musgo y los frascos provienen de São Paulo, de proveedores especializados en terrarios, lo que refuerza la estructura de negocio nacional que ha venido construyendo.
“Hay muchas cosas que son esenciales para hacer el terrario. La arena es importante para hacer la capa de drenaje. Y no se necesita una gran variedad de colores.
Puedes colocar una arena gruesa y complementar con otra más fina”, explica.
Al final, los mini mundos de Nicolas reúnen ciencia, estética, cuidado con el cliente y aprendizaje financiero, todo dentro de un frasco. ¿Y tú, has pensado en transformar tu pasión en negocio nacional también?

Parabéns Nicolas. Deus abençoe seu trabalho! Meu filho tem 12 anos e ama terrário tbm. Ele vai amar essa matéria com esse menino de ouro!
Lindo essa inspiração! Você vai longe! Sucesso!
Coisa mais linda o trabalho desse menino, já tinha visto uma matéria com ele mas hoje consegui ir mais a fundo e descobri o insta @minimundosdonicolas.
Com certeza vou entrar em contato e pedir um terrário, lindo ver um menino nesse idade fazendo estes terrários.
Que bacana inspiração ! Ele vai longe !