Alfabetizada a los 85 años, anciana concluye la educación media a los 91, consigue beca integral e inicia licenciatura en Nutrición en la Gran São Paulo, convirtiéndose en símbolo de recuperación educativa por la EJA y ejemplo concreto de acceso tardío a la educación superior en Brasil.
A los 91 años, Iolanda Ribeiro Conti ingresó en el curso de Nutrición de la Universidad Guarulhos (UNG), en la Gran São Paulo, después de ganar una beca integral y de completar, ya en su vejez, un ciclo que comenzó con la alfabetización a los 85.
Residente de Guarulhos, se hizo noticia al concluir la educación media a finales de 2024, etapa finalizada por la Educación de Jóvenes y Adultos (EJA) y que abrió camino para su llegada a la educación superior, algo poco común en la franja de los 90.
Del cuaderno de alfabetización al campus universitario
Nacida en Piranguçu, en el sur de Minas Gerais, Iolanda pasó buena parte de su vida sin escolarización regular, según relatos publicados en reportajes que reconstruyen la infancia y el período en que necesitó trabajar desde joven, lejos del aula.
-
Amigos llevan 30 años construyendo una pequeña “ciudad” para envejecer juntos, con casas compactas, área común, naturaleza alrededor y un proyecto de vida colectivo pensado para la amistad, convivencia y simplicidad.
-
Esta pequeña ciudad en Alemania creó su propia moneda hace 24 años, hoy mueve millones al año, es aceptada en más de 300 tiendas y el gobierno alemán dejó que todo esto sucediera bajo una única condición.
-
Curitiba está encolhendo y se espera que pierda 97 mil habitantes hasta 2050, mientras que ciudades del interior de Paraná como Sarandi, Araucária y Toledo están experimentando un crecimiento acelerado que está cambiando el mapa del estado entero.
-
Turistas fueron envenenados en el Everest en un esquema millonario de fraude con helicópteros que desvió más de 19 millones de dólares y sorprendió a las autoridades internacionales.
Cuando decidió volver a estudiar, el reinicio ocurrió a través de la EJA, modalidad dirigida a personas que no concluyeron la educación básica en el período esperado, y la rutina de aprendizaje incluyó desde los primeros trazos hasta la lectura y la escritura.
El hito inicial de este cambio fue a los 85 años, edad en la que comenzó a aprender a leer y a escribir, aún con dificultades básicas, como firmar su propio nombre, de acuerdo con relatos publicados sobre el caso.
A partir de ahí, la estudiante avanzó en etapas que suelen llevar años, concluyendo la educación fundamental en 2023 y llegando a la educación media al año siguiente, sin interrumpir el plan de continuar con los estudios.
Graduación en la educación media a los 91 años

La ceremonia de graduación de la educación media, realizada en Guarulhos, dio visibilidad a la trayectoria y llamó la atención por el contraste entre la figura de una graduada nonagenaria y la imagen más común de estudiantes adolescentes en esta etapa escolar.
Reportajes sobre el evento registraron que la graduación ocurrió el 11 de diciembre de 2024 y que el recorrido fue realizado a través de la EJA, reforzando que el diploma representó un punto de inflexión para alguien que había estado décadas fuera de la escuela.
Con la exposición del caso, la secuencia de hechos empezó a ser seguida como una línea clara de logros, con alfabetización tardía, avance escolar y la tentativa de transformar la continuidad de los estudios en un proyecto concreto.
En este contexto, la idea de cursar Nutrición dejó de ser solo una intención declarada y pasó a ser tratada, en las publicaciones, como el próximo paso esperado por quien terminó la educación media ya planeando permanecer en el entorno educativo.
Beca integral y inicio del curso de Nutrición en la UNG
En febrero de 2025, Iolanda recibió la noticia de que había conseguido una beca integral para cursar Nutrición en la UNG, conforme registros publicados sobre la iniciativa y la organización realizada para viabilizar la matrícula.
Al comentar la conquista, afirmó: “Me sorprendió ganar la beca. Voy a estudiar todos los días”.
La entrada efectiva en la licenciatura fue registrada el 17 de marzo de 2025, fecha mencionada en reportajes que describen la recepción en el primer día, con la bienvenida de profesores y estudiantes y la presentación de la nueva alumna a la comunidad académica.
Además de la presencia en clase, el curso exige evaluaciones y actividades regulares, y la transición a la vida universitaria significa lidiar con contenidos de base biológica y debates sobre alimentación y salud, como se espera en la formación en Nutrición.
Rutina universitaria a los 91 años
Relatos publicados sobre la vida cotidiana de Iolanda describen que las clases se realizan en formato híbrido, con encuentros presenciales tres veces por semana y actividades remotas, lo que demanda adaptación a tecnologías y a métodos distintos de seguimiento.

En este proceso, la hija, Vera Lúcia Ribeiro Conti, se presenta como figura central de apoyo, responsable de llevar y buscar a la madre, además de ayudar en la organización de la rutina, según la información divulgada en los reportajes.
La propia familia relató que el deseo de estudiar siempre ha estado presente, y que la continuidad después de la educación media ocurrió porque la estudiante no quiso finalizar el trayecto justo cuando se sentía más confiada para avanzar.
En otra declaración registrada, Iolanda resumió la emoción del inicio de la licenciatura al decir: “Fue una maravilla, estoy muy contenta”.
La convivencia con compañeros mucho más jóvenes también ganó protagonismo en los artículos, tanto por la diferencia de edad como por la interacción cotidiana, con relatos de amistad y acogida dentro del grupo que acompañó la llegada de la nueva estudiante.
Al hablar sobre esta integración, la hija afirmó que la experiencia puede ser un intercambio para todos, ya que hay estudiantes recién salidos de la educación media compartiendo espacio con alguien que carga décadas de vivencias fuera del entorno escolar.
Reconocimiento público y repercusión nacional
Después del inicio del curso, la trayectoria también fue recordada en espacios institucionales fuera de la universidad, con el registro de un homenaje en la Cámara Municipal de Guarulhos, en julio de 2025, según publicaciones sobre el caso.
Este tipo de reconocimiento suele aparecer ligado a historias en las que la educación se retoma más tarde, especialmente cuando hay etapas claramente documentadas, como la alfabetización, la conclusión de la educación básica y la entrada en una licenciatura.
Más allá de la visibilidad, la secuencia de acontecimientos evidencia la existencia de un camino formal para quienes se alejaron de la escuela, con la EJA funcionando como puerta de retorno y la educación media actuando como requisito para vuelos mayores.
Al mismo tiempo, la historia se sostiene porque no depende de metáforas, ya que involucra aula, material didáctico, horarios y la obligación de seguir disciplinas, elementos que muestran una rutina real, y no solo simbólica.
Con la repercusión de la graduación y el inicio del curso de Nutrición con beca, la trayectoria de Iolanda pasó a ser citada como ejemplo de alfabetización tardía que no termina en la certificación, sino que avanza hasta la educación superior.
¿Cuántas personas que dejaron la escuela temprano, por trabajo o falta de acceso, todavía volverían a estudiar si viesen, con la misma claridad, que el camino hacia la universidad puede comenzar con las primeras letras?

Que modelo de superação! Parabéns! A meu ver nunca é tarde pra recomeçar
Ontem essa mesma imagem ilustração uma matéria onde o título era IDOSA DE 111 ANOS MORA SOZINHA. Hoje está 20 anos mais jovem. Quem escreve realmente não lê.
Provavelmente é fake