Movimiento interno en Itaú reaviva el debate sobre despidos, metas y uso de tecnología en el sector bancario, en medio de resultados financieros multimillonarios y relatos de presión creciente en el ambiente laboral.
Itaú Unibanco comenzó 2026 con un aumento de despidos reportados por trabajadores en diferentes frentes del banco, tanto en polos administrativos como en la red de agencias.
Ante las quejas recibidas, el Sindicato de Bancarios exigió una explicación formal de la institución sobre el movimiento de despidos y pidió la interrupción de los recortes.
Según el sindicato, la preocupación creció porque los despidos ocurrieron al comienzo del año, período en el que los empleados reportan inseguridad sobre la mantenimiento de los puestos y sobre cambios internos de organización.
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La entidad también afirma que el escenario aumenta la tensión en equipos sometidos a metas de productividad y cobros recurrentes.
De acuerdo con el área de Relaciones Sindicales de Itaú, la justificación presentada al movimiento sindical asocia los despidos a reestructuraciones, reducción de personal por eficiencia y despedidos por bajo rendimiento.
El banco, conforme el relato sindical, sostiene que se trata de un proceso vinculado a ajustes de estructura y resultados individuales.
Resultados financieros entran en el centro de la contestación sindical
La exigencia del sindicato ocurre en un contexto en el que Itaú registró ganancias elevadas en 2025, utilizadas por la entidad como argumento central contra los despidos.
Levantamientos sindicales basados en demostraciones financieras del banco apuntaron ganancia neta gerencial de R$ 34,5 mil millones en los nueve primeros meses de 2025, con un aumento de 13,1% en comparación con el mismo período del año anterior.
Paralelamente, reportajes sobre el desempeño de Itaú en el tercer trimestre de 2025 también destacaron ganancia recurrente de R$ 11,9 mil millones en el período.
La divergencia, para el sindicato, radica en que el banco indica “eficiencia” y “bajo rendimiento” como justificaciones para despidos al mismo tiempo que presenta resultados expresivos.
Para la entidad, los números refuerzan que la construcción de la ganancia pasa por el trabajo cotidiano de los equipos, incluyendo áreas administrativas y de atención.
En un posicionamiento atribuido al dirigente sindical Sergio Francisco, coordinador de la Comisión de Organización de los Empleados de Itaú en el estado de São Paulo, la entidad cuestionó los argumentos del banco y exigió un cambio de conducta.
“Nada justifica estos despidos, que se intensificaron al inicio del año. Itaú tiene una ganancia astronómica”.
El dirigente también mencionó, en la misma declaración, la preocupación sobre el uso de tecnología y con eventuales recortes relacionados a este proceso.
“Además, sabemos sobre el avance de la inteligencia artificial en el banco y repudiamos cualquier reducción de personal que derive de esto”.
Presión por metas y relatos de ambiente laboral enfermante
Relatos de presión por metas aparecen en el centro de la crítica sindical, que describe una rutina marcada por intensa cobranza y temor a sanciones.
La entidad afirma que despidos, sumados a metas consideradas abusivas, afectan directamente la salud y la estabilidad emocional de quienes permanecen.
Según el sindicato, el aumento de cortes refuerza la percepción de riesgo constante entre los trabajadores que continúan en el banco.
Esta lectura fue reforzada por el dirigente Maikon Azzi, bancario de Itaú, al defender que el banco interrumpa los despidos y reconsidere la forma de gestión del trabajo.
“Exigimos de Itaú que detenga los despidos y respete a los bancarios, que ya sufren una presión absurda para cumplir metas abusivas”.
Seguido, asoció el movimiento de recortes a un impacto colectivo.
“El aumento en el número de despidos, además de quitar empleo e ingresos de los despedidos, intensifica el clima de inseguridad entre los bancarios que siguen en Itaú”.
En la evaluación del sindicato, la combinación entre despidos frecuentes y metas abusivas crea un ambiente laboral extremadamente perjudicial.
La entidad sostiene que la amenaza de despido se suma a la ampliación de las exigencias por desempeño.
Como consecuencia, habría aceleración del ritmo de trabajo y aumento de la presión en áreas que ya operan con equipos reducidos.
Inteligencia artificial amplia tensión sobre reestructuraciones
La discusión sobre inteligencia artificial y automatización también aparece como uno de los ejes del conflicto entre el banco y la representación de los trabajadores.
El sindicato defiende que la adopción de herramientas de IA en el sector bancario necesita reglas claras y mayor transparencia.
Según la entidad, el uso de estas tecnologías puede interferir directamente en la organización del trabajo, en la evaluación de rendimiento y en el mantenimiento de los puestos de empleo.
El tema ya había sido tratado en debates y reuniones entre el sindicato y el banco a lo largo de 2025.
En estas discusiones, la entidad afirma haber solicitado regulación del uso de la tecnología y garantías relacionadas con la salud en el ambiente laboral.
Para el sindicato, reestructuraciones asociadas a la digitalización y la automatización no pueden resultar en despidos indiscriminados ni en transferencia de presión a equipos más pequeños.
Por otro lado, la justificación informada por Itaú a la entidad menciona eficiencia y reestructuración como razones para la reducción de personal.
Hasta el momento, según el propio sindicato, no se han presentado detalles públicos sobre el alcance de los despidos.
Falta de datos públicos sobre el alcance de los despidos
Aunque el sindicato relata un aumento en el volumen de despidos, no se ha divulgado un conteo oficial de despidos en este inicio de 2026.
Tampoco se han presentado números sobre qué áreas habrían sido más afectadas o si el movimiento ocurre de forma homogénea en todo el país.
De la misma forma, no hay información pública sobre eventuales programas internos que hayan precedido a los despidos.
En la práctica, la exigencia sindical se concentra en dos puntos centrales.
El primero es la interrupción de lo que la entidad clasifica como intensificación de los despidos al inicio del año.
El segundo es la presentación de justificaciones que dialoguen con el desempeño financiero del banco y con compromisos de respeto a las condiciones de trabajo.
Mientras tanto, la versión informada por Itaú al sindicato mantiene el enfoque en la reestructuración y el rendimiento individual.
Sin un posicionamiento público detallado del banco, la controversia persiste en el contraste entre ganancias multimillonarias, avance tecnológico y el impacto sentido por los trabajadores en la vida diaria de las agencias y áreas administrativas.
Con la presión por metas y la automatización en el centro del debate, ¿qué tipo de compromiso concreto pueden establecer trabajadores y banco para reducir la inseguridad y preservar las condiciones laborales sin ampliar los recortes?


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