Investigaciones de Embrapa muestran que el calentamiento global y la vida marina están interconectados en un ciclo tóxico, donde el calor y los contaminantes intensifican daños a los peces y a la cadena alimentaria
La relación entre calentamiento global y vida marina se ha convertido en un creciente alerta para científicos y productores de pescado, según una noticia publicada.
Estudios recientes realizados por Embrapa y el Laboratorio Nacional de Nanotecnología (LNNano/CNPEM), con el apoyo de Fapesp, revelan que el aumento de la temperatura de las aguas puede intensificar la toxicidad de los microplásticos en los océanos, especialmente cuando se combinan con metales pesados como el cobre.
Estas sustancias, ampliamente presentes en desechos industriales y agrícolas, generan radicales libres y promueven estrés oxidativo en los organismos acuáticos.
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La investigación muestra que, a temperaturas hasta tres grados por encima de la media, las partículas de plástico se vuelven más reactivas, afectando el metabolismo y la supervivencia de especies como tilapias y zebrafish.
El fenómeno preocupa a los expertos, ya que amenaza directamente la seguridad alimentaria y los ecosistemas que sostienen la pesca y la acuicultura.
Aumento de la temperatura intensifica la toxicidad de los microplásticos en los océanos
Los microplásticos, originados de la degradación de plásticos desechados en ríos y mares, son capaces de absorber y transportar sustancias químicas tóxicas.
En el contexto del calentamiento global y vida marina, estas partículas no actúan solas: interactúan con metales y sufren alteraciones provocadas por la radiación solar y el aumento térmico.
Investigaciones de Embrapa Medio Ambiente muestran que, al elevar la temperatura del agua en solo tres grados, ocurre un aumento significativo en la capacidad de estos residuos para adherirse a metales como el cobre.
En experimentos realizados con peces de la especie Danio rerio (zebrafish), los científicos observaron alteraciones en las enzimas antioxidantes, indicadores tempranos de estrés celular.
Ya en las tilapias (Oreochromis niloticus), utilizadas por su valor económico, se detectaron variaciones hematológicas que indican un desequilibrio metabólico.
Estos resultados indican que la toxicidad no se limita a la contaminación química, sino también a la respuesta biológica de los peces, impactando directamente su capacidad de crecimiento y reproducción.
Interacción entre contaminantes y calor agrava los efectos de los metales pesados en los peces
Según el investigador Claudio Jonsson, de Embrapa Medio Ambiente, la elevación térmica altera la biodisponibilidad de los contaminantes, facilitando su absorción por los organismos acuáticos.
El cobre, presente en desechos agrícolas e industriales, es uno de los principales metales evaluados.
Cuando se asocia a microplásticos envejecidos por la luz ultravioleta, el elemento intensifica el estrés oxidativo, generando radicales libres que dañan células, proteínas y hasta el ADN.
Estos efectos son evidentes en los análisis bioquímicos realizados en laboratorio. Enzimas como la superóxido dismultasa y la catalasa, responsables de la defensa antioxidante, mostraron alteraciones expresivas después de 48 horas de exposición.
El calentamiento global y vida marina se convierte, así, en un ciclo de retroalimentación: cuanto más caliente el agua, mayor la toxicidad y más vulnerables se vuelven los organismos marinos.
Esta relación explica la creciente preocupación por los impactos en la cadena trófica, ya que las especies afectadas sirven de alimento para otras, acumulando sustancias tóxicas a lo largo del tiempo.
Desafíos y avances de la investigación de Embrapa sobre contaminación acuática
Realizar pruebas controladas en laboratorio exige precisión extrema.
En el caso del zebrafish, los experimentos se realizan en microplacas con pocillos individuales, cada uno conteniendo pequeñas larvas. Ya en las tilapias, se utilizan peces juveniles, que permiten la recolección de muestras sanguíneas para medir biomarcadores.
El desafío está en mantener las condiciones ambientales constantes, especialmente la concentración de cobre, que debe recalcularse cada vez que se cambia el agua.
Alfredo Luiz, también investigador de Embrapa Medio Ambiente, explica que el equipo realiza recolectas periódicas para garantizar la estabilidad y confiabilidad de los resultados.
El estudio evidencia que evaluar aisladamente la presencia de microplásticos es insuficiente. Es necesario considerar los efectos combinados de temperatura, metales y radiación solar.
Este enfoque sistémico ofrece datos fundamentales para políticas públicas y prácticas sostenibles en la acuicultura, contribuyendo a mitigar los impactos del calentamiento global en la acuicultura y proteger la biodiversidad.
De acuerdo con los científicos, comprender cómo el calentamiento global y vida marina se influyen mutuamente es esencial para definir límites seguros de contaminantes, reducir riesgos para la fauna acuática y preservar la calidad de las aguas utilizadas en la producción de alimentos.
Reacción celular y consecuencias del cambio climático y la contaminación marina
Los peces expuestos al calor y a la contaminación sufren una serie de respuestas fisiológicas. La acumulación de radicales libres genera estrés oxidativo, reduciendo la eficiencia celular.
Las enzimas antioxidantes funcionan como sensores biológicos, señalando alteraciones incluso antes de que se presenten síntomas visibles.
Esta comprensión es vital para anticipar impactos y desarrollar estrategias de prevención en entornos naturales y productivos.
A escala global, el escenario refuerza la urgencia de reducir el descarte de plásticos y el uso indiscriminado de metales.
La investigación brasileña, reconocida internacionalmente, muestra que pequeñas variaciones ambientales pueden multiplicar los efectos tóxicos, amenazando no solo a los peces, sino también a toda la red alimentaria que depende de ellos.
Así, invertir en ciencia e innovación es la clave para proteger la integridad de los ecosistemas y garantizar que el calentamiento global y vida marina no se conviertan en sinónimos de colapso ambiental y económico.

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