Con Inversiones Trillones y Energía Barata, Arabia Saudita Apuesta por la Inteligencia Artificial para Sustituir el Petróleo y Convertirse en una Potencia Mundial en Tecnología, Rivalizando con EUA y China.
Arabia Saudita, conocida por sus extensas reservas de petróleo, quiere cambiar su papel en la economía global. Bajo el liderazgo del príncipe heredero Mohammed bin Salman, el país está dirigiendo sus trillones hacia un nuevo recurso estratégico: la inteligencia artificial. El objetivo es transformar la riqueza acumulada con el petróleo en poder tecnológico, posicionando al reino entre las mayores potencias digitales del planeta.
De acuerdo con un informe del The New York Times, el proyecto saudita busca transformar al país en un polo global de infraestructura digital, concentrando megacentros de datos capaces de atender a la creciente demanda de empresas de Estados Unidos, Europa, Asia y África.
Humain: El Brazo de Arabia Saudita para la Revolución Digital
En el centro de esta estrategia está Humain, una empresa estatal creada por el príncipe Mohammed bin Salman y financiada por el poderoso fondo soberano saudita, que posee alrededor de US$ 1 trillón en activos. La meta de la compañía es audaz: procesar el 6% de toda la carga global de trabajo en IA en los próximos años —una diferencia significativa en relación con la fracción inferior al 1% que el país detiene actualmente.
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“El objetivo es crear una entidad nacional enfocada en toda la cadena de valor de la IA”, afirmó Tareq Amin, CEO de Humain, al The New York Times.
Esta ambición se traduce en inversiones masivas en infraestructura, investigación y asociaciones internacionales. Entre los acuerdos firmados, están los US$ 5 mil millones invertidos por Amazon en centros de datos, además de contratos para la adquisición de chips de Nvidia, AMD y Qualcomm —componentes esenciales para el procesamiento de IA a gran escala.
Energía Barata y Megacentros de Datos: El Nuevo Oro del Desierto
Arabia Saudita está apostando fuertemente en energía limpia y accesible para atraer empresas de tecnología. El país ofrece electricidad hasta un 40% más barata que la de EE.UU., un diferencial competitivo que puede transformar al reino en un destino preferente para corporaciones globales que necesitan alto poder computacional.
Además, DataVolt, empresa socia del proyecto, ya ha iniciado la construcción de un gigantesco complejo de datos en la costa del Mar Rojo, previsto para ser inaugurado en 2028. Sumando las nuevas instalaciones, el país pretende alcanzar 6,6 gigavatios de capacidad hasta 2034 —el equivalente a la energía de seis plantas nucleares.
Para aumentar la confianza de las multinacionales, el gobierno aún planea crear “zonas de embajada de datos”, que seguirán las legislaciones de los países de origen de las empresas contratantes. Esta medida busca garantizar seguridad jurídica y protección de información sensible, un factor esencial para atraer gigantes del sector.
Entre Washington y Pekín: El Juego Geopolítico de la IA
A pesar del entusiasmo, el camino saudita hacia el liderazgo tecnológico enfrenta barreras políticas y dependencia externa. Arabia Saudita todavía necesita importar chips de IA producidos en Estados Unidos, lo que la hace vulnerable a las tensiones entre Washington y Pekín.
Durante una visita a Riad en mayo de 2025, el ex presidente Donald Trump llegó a autorizar la venta de 18 mil chips de Nvidia al país. Sin embargo, la liberación final aún no se ha concluido, debido a las preocupaciones de EE.UU. con respecto a la estrecha relación entre el gobierno saudita y empresas chinas de tecnología.
Aun así, el reino busca mantener un equilibrio estratégico. Mientras refuerza las alianzas con los estadounidenses, también invierte en compañías chinas, como DeepSeek, que utiliza centros de datos de la estatal petrolera Aramco para sus proyectos de inteligencia artificial.
“Es fácil subestimar el nivel de ambición de los sauditas, pero pueden lograr más de lo que muchos críticos imaginan”, evaluó Vivek Chilukuri, investigador del Centro para una Nueva Seguridad Americana.
IA Como Nueva Fuente de Poder Global
La transición de Arabia Saudita representa más que un simple cambio de mercado: se trata de una reinvención económica y geopolítica. El país, que durante décadas construyó su influencia con base en el petróleo, ahora quiere exportar datos, algoritmos y soluciones inteligentes.
Con Humain y DataVolt, el reino prepara un ecosistema tecnológico robusto, capaz de competir con polos de innovación en Estados Unidos, China y la Unión Europea. Las inversiones multimillonarias y la energía barata convierten al desierto árabe en un nuevo oasis digital, donde servidores reemplazan a los pozos de petróleo como fuente de riqueza.
Aunque los desafíos son enormes —desde la dependencia de chips extranjeros hasta las disputas diplomáticas—, el proyecto saudita señala un cambio histórico: la transición de una economía fósil a una economía de datos, con el petróleo y la IA simbolizando dos eras distintas de poder global.

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