Asociación de la Industria Naval de Buenos Aires alerta sobre el riesgo de colapso en Mar del Plata, con pérdidas en la cadena productiva y impactos severos en el empleo
La posible liberación de la importación de embarcaciones usadas en Argentina encendió la señal de alerta en uno de los sectores más tradicionales de la industria nacional: el naval. Según empresarios y representantes de la cadena productiva, la medida puede representar un retroceso histórico, con riesgo real de desempleo masivo, desmantelamiento industrial y debilitamiento de polos estratégicos como Mar del Plata.
Marcelo Domínguez, presidente de la Asociación de la Industria Naval de Buenos Aires, afirma que la propuesta del gobierno federal argentino amenaza años de inversiones en tecnología, formación de mano de obra calificada y competitividad lograda por los astilleros locales. La información fue divulgada en una entrevista al diario El Marplatense.
“Están eliminando el sistema de control de bienes usados, que era una herramienta fundamental para proteger nuestra industria. Eso ya está escrito en la página más oscura de la historia de la industria naval argentina”, afirmó Domínguez.
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Como una hélice de 131 toneladas y 11 metros sostiene el 90% del comercio global y transforma los mayores barcos portacontenedores del planeta.
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Con 225 metros de longitud y capacidad para 76 mil toneladas, este barco “se hunde” hasta 28 metros de profundidad para recibir destructores de guerra, plataformas de petróleo y radares gigantes flotando por encima y luego emerge con todo intacto en la parte superior como una bandeja colosal cruzando océanos.
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Plataforma de 100 metros sin motor, sin quilla y operando al revés gira 90 grados en el océano, se hunde 75 metros y deriva alrededor de la Antártida durante dos años impulsada por la corriente más poderosa del planeta para estudiar el mayor sumidero de carbono de la Tierra, aún poco comprendido por la ciencia para modelización climática precisa.
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Con 108 metros de longitud y forma de cuchara gigante, el FLIP era el único barco del mundo capaz de girar 90 grados en el océano y mantenerse en posición vertical, con 91 metros sumergidos, operando así durante 60 años hasta ser retirado y enviado al desguace en 2023.
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Mar del Plata puede ser epicentro de la crisis en Argentina
La ciudad portuaria de Mar del Plata, una de las mayores bases navales y pesqueras del país, corre el riesgo de ser severamente impactada si se aprueba la medida. Domínguez alerta que, además de los astilleros, hay cientos de pequeñas y medianas empresas (PMEs) dependientes de la cadena de construcción y mantenimiento de embarcaciones.
“La industria naval no está hecha solo de los astilleros. Tenemos carpinteros, electricistas, proveedores de equipos de cocina, metalúrgicos y muchos otros segmentos que viven de la actividad naval. Toda esta red está en riesgo”, destacó.
Según él, incluso sin números exactos, el impacto en el empleo sería significativo, con riesgo de paralización de obras y cierre de empresas.
“Tempestad perfecta” para la industria naval argentina
El líder de la asociación clasificó el actual escenario como una “tempestad perfecta”, ya que la posible importación de embarcaciones usadas se suma a la crisis enfrentada por el sector pesquero nacional.
“Sabemos que la pesca está pasando por dificultades. Pero como siempre, el eslabón más débil de la cadena es el primero en romperse. Y ese eslabón, una vez más, somos nosotros — los trabajadores de la industria naval”, afirmó Domínguez.
La preocupación es que barcos usados, provenientes del exterior, lleguen al país sin ningún debate previo, ni evaluación del impacto industrial o ambiental, poniendo en duda toda la estrategia de desarrollo a largo plazo del sector naval argentino.
Industria consolidada se siente desprotegida
A pesar de ser tratada por parte del gobierno como un segmento que podría “adaptarse”, los astilleros y fabricantes de embarcaciones de Argentina se consideran parte de una industria consolidada, competitiva y fundamental para la soberanía económica.
“Los tres mayores barcos pesqueros de Argentina fueron construidos aquí. Tenemos capacidad técnica, mano de obra calificada y competitividad comprobada. La apertura sin criterios pone todo esto en riesgo”, resaltó Domínguez.
La entidad que representa al sector naval en Buenos Aires ha buscado abrir canales de diálogo con la Secretaría Nacional de Industria y Comercio para impedir el avance de la propuesta. Según Domínguez, el sector prepara documentos históricos y análisis técnicos que demuestran los daños que medidas similares causaron en otras épocas.
Propuesta reaviva debate sobre protección a la industria nacional
El caso argentino reaviva una discusión recurrente en países con cadena productiva naval: ¿es posible abrir el mercado sin destruir la base industrial existente?
Para especialistas del sector, medidas como esta deben venir acompañadas de planes robustos de compensación, fomento a la producción local y salvaguardas legales que eviten la substitución de la industria nacional por productos extranjeros de segunda mano.
Además del riesgo de desindustrialización, hay preocupaciones ambientales, ya que las embarcaciones usadas pueden no cumplir con los estándares de emisiones o seguridad exigidos para nuevas construcciones.
Aunque el gobierno argentino aún no ha oficializado la liberación de la importación de embarcaciones usadas, lamovimiento en los bastidores ya preocupa a empresas, trabajadores y entidades de clase. Para los representantes de la industria naval, se trata de un grave error estratégico, que puede comprometer empleos, inversiones y el futuro de la navegación en el país.
“No nos sorprende, pero nos impacta. Es un enorme retroceso en términos de sostenibilidad industrial y desarrollo económico”, concluyó Marcelo Domínguez.

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