El lamassu de Mosul es casi el doble de los que están en el British Museum y en el Louvre. Estaba en la entrada de la sala del trono del rey Esarhaddon, que gobernó el mayor imperio que el mundo había visto hasta entonces, desde Persia hasta Egipto. Y junto con él, los arqueólogos encontraron tablillas cuneiformes de tres reyes y despojos de guerra traídos de Egipto y Siria.
En Mosul, en el norte de Irak, debajo de lo que durante siglos fue la Mezquita del Profeta Jonás, existía un palacio que nadie podía excavar. El lugar era sagrado. Intocable. Ningún arqueólogo tuvo permiso para cavar allí durante más de cien años.
En 2014, el Estado Islámico tomó Mosul. Destruyó la mezquita. Voló el santuario. Y luego comenzó a excavar túneles debajo de las ruinas para saquear antigüedades y financiar sus operaciones. Cuando las fuerzas iraquíes retomaron la ciudad, encontraron los túneles. Y dentro de ellos, las paredes de un palacio asirio que nadie sabía que existía allí.
Desde 2018, equipos de la Universidad de Heidelberg (Alemania) y del Consejo de Antigüedades de Irak exploran estos túneles y las estructuras alrededor. En septiembre de 2025, anunciaron el descubrimiento que redefinió la escala del arte asirio: un lamassu de 6 metros de altura, el más grande jamás registrado en la historia.
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Qué es un lamassu

Un lamassu es una criatura híbrida: cuerpo de toro, alas de águila y cabeza humana. En la antigua Mesopotamia, estas estatuas colosales se colocaban en pares en las entradas de los palacios reales. No eran decoración. Eran dioses protectores. Su función era alejar el mal y proyectar el poder absoluto del rey que vivía allí.
Los ejemplares más famosos del mundo están en el British Museum, en Londres, y en el Louvre, en París. Miden entre 3,5 y 4,2 metros. Son impresionantes. Cualquiera que haya visto uno en persona sabe que la escala es intimidante.
El lamassu de Mosul mide 6 metros. Casi el doble. Es la mayor pieza de escultura monumental asiria jamás encontrada.
El rey detrás de la estatua
El lamassu guardaba la entrada de la sala del trono del rey Esarhaddon, que gobernó el Imperio Neoasirio entre 681 y 669 a.C. Para entender la escala del poder de este hombre: durante su reinado, Asiria se convirtió en el mayor imperio que el mundo había visto hasta entonces.
Esarhaddon conquistó Egipto. Reconstruyó Babilonia (que su propio padre, Senaquerib, había destruido). Expandió el dominio asirio desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo. Y construyó un palacio en Nínive diseñado para intimidar a cualquiera que entrara.
La sala del trono era el punto culminante. Múltiples corredores conducían hasta ella, cada uno flanqueado por pares de lamassu. El visitante caminaba entre toros alados gigantes hasta llegar al trono. El mensaje era claro antes de que se dijera cualquier palabra.
Esarhaddon aparece en la Biblia (Esdras 4:2). Su padre Senaquerib también (2 Reyes 18-19). Y su hijo Asurbanípal completa la tríada de los reyes más documentados de la antigüedad mesopotámica. Se encontraron tablillas cuneiformes de los tres reyes en el mismo palacio.
La ironía del Estado Islámico
La historia de este descubrimiento tiene una capa que ningún guionista inventaría.
El Estado Islámico destruyó la Mezquita del Profeta Jonás para borrar la herencia cultural de Irak. Excavó túneles para saquear artefactos. Y al hacer esto, involuntariamente abrió acceso a un palacio que la mezquita había mantenido sellado durante más de mil años.
Sin la destrucción del EI, los arqueólogos probablemente nunca habrían tenido permiso para excavar debajo de un santuario religioso activo. El grupo que quería destruir la historia terminó revelando uno de los mayores descubrimientos arqueológicos del siglo.
Junto con el lamassu, los equipos encontraron decenas de tablillas cuneiformes con inscripciones de Senaquerib, Esarhaddon y Asurbanípal, además de artefactos que parecen ser despojos de guerra traídos de Egipto y del Levante. Cerámica, objetos rituales y piezas que cuentan la historia de las campañas militares que hicieron de Asiria el terror del mundo antiguo.
Lo que 6 metros significan
Para dimensionar: 6 metros es la altura de un edificio de dos pisos. Es más alto que una jirafa adulta. Es una estatua de piedra maciza, esculpida en un solo bloque, posicionada en la entrada de una sala donde un hombre se sentaba en un trono y recibía embajadores de todo el mundo conocido.
La pregunta que los arqueólogos se están haciendo ahora es si este lamassu era una pieza única, encargada especialmente por Esarhaddon, o si formaba parte de una tradición de esculturas colosales que simplemente no sobrevivió al tiempo. Si la segunda hipótesis es cierta, existieron estatuas aún más grandes en Mesopotamia que se han perdido para siempre.
Las autoridades iraquíes planean transformar el sitio de Nabi Yunus en un complejo museo que integrará las ruinas asirias con el patrimonio islámico de la Mezquita de Jonás. La destrucción se convirtió en preservación. El saqueo se convirtió en excavación. Y el mayor toro alado de la historia está de vuelta, 2.700 años después de haber sido enterrado.
Con información de Archaeology Magazine, Heritage Daily, Greek Reporter y Assyrian International News Agency.

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