Fenómeno Nunca Registrado Preocupa Cientistas Ao Revelar Como Sequía Récord, CO2 Elevado, Insectos E Incendios Intensos Aceleran La Muerte De Árboles Antiguos, Amenazando Biodiversidad, Climático Y El Futuro De Los Bosques
California alberga algunas de las mayores y más antiguas árboles del planeta. Las secuoyas gigantescalifornianas pueden vivir más de 3 mil años, con troncos que llegan a tener el largo de dos coches y ramas que se extienden casi 90 metros hacia las nubes.
Símbolos de resistencia y longevidad, han atravesado siglos de transformaciones naturales. Sin embargo, en los últimos años, algo inesperado comenzó a llamar la atención de científicos y gestores ambientales: estos árboles monumentales comenzaron a morir de arriba hacia abajo, un fenómeno jamás documentado antes, según informa este artículo de National Geographic Brasil el 27 de enero de este año.
Dentro de los Parques Nacionales Sequoia y Kings Canyon, en medio de una sequía récord, los investigadores se dieron cuenta de que algo estaba mal.
-
Satélites revelan bajo el Sahara un río gigante enterrado por miles de kilómetros: un estudio muestra que el mayor desierto cálido del planeta ya fue atravesado por un sistema fluvial comparable a los más grandes de la Tierra.
-
Científicos han capturado algo nunca visto en el espacio: estrellas recién nacidas están creando anillos gigantescos de luz mil veces mayores que la distancia entre la Tierra y el Sol y esto cambia todo lo que sabíamos sobre el nacimiento estelar.
-
Geólogos encuentran los rastros de un continente que desapareció hace 155 millones de años tras separarse de Australia y revelan que no se hundió, sino que se partió en fragmentos esparcidos por el Sudeste Asiático.
-
Samsung lanza aspiradora vertical inalámbrica con hasta 400W de succión y apuesta por IA para reconocer automáticamente esquinas, alfombras y diferentes superficies.
Lo que parecía improbable comenzó a confirmarse en el campo. El principal sospechoso no era un enemigo tradicional, como la deforestación directa, sino el CO₂, actuando de una manera que pocos imaginaban.
Una Señal Preocupante Observada Por Primera Vez
En 2019, al menos 38 árboles habían muerto en estas áreas protegidas. El número, aisladamente, no parecía grande. Aun así, causó preocupación.
“Es preocupante, porque nunca hemos observado esto antes”, afirmó Christy Brigham, jefa de gestión de recursos del parque.
La muerte de estas secuoyas levantó una alerta más amplia sobre el estado de los bosques globales y coincidió con debates intensificados en torno al Día Mundial de la Reducción de Emisiones de CO₂, creado por la Organización de las Naciones Unidas y celebrado anualmente el 28 de enero.
El caso de las secuoyas no es aislado. Especialistas observan que árboles más grandes y antiguos están muriendo a tasas crecientes en diversas regiones del mundo.
Estas centinelas naturales, que llevaron siglos en crecer, están entre las más vulnerables a los cambios recientes en el clima.
Bosques Más Jóvenes Y Menos Resilientes
Un estudio publicado en la revista científica Science apunta que el aumento de la mortalidad está rejuveneciendo los bosques.
Este proceso amenaza la biodiversidad, elimina hábitats fundamentales para plantas y animales y reduce la capacidad de los ecosistemas forestales de almacenar el exceso de dióxido de carbono generado por el consumo de combustibles fósiles.
“Estamos viendo esto en casi todos los lugares a los que miramos,” afirma Nate McDowell, autor principal del estudio y científico de la Tierra en el Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
Según él, la pérdida de los árboles más antiguos altera profundamente el funcionamiento de los bosques.
Para llegar a este diagnóstico, casi dos decenas de científicos analizaron más de 160 estudios anteriores y cruzaron esta información con imágenes de satélite.
El resultado mostró que, de 1900 a 2015, el mundo perdió más de un tercio de sus bosques antiguos.
En regiones como Canadá, el oeste de Estados Unidos y Europa, donde los registros históricos son más detallados, las tasas de mortalidad se duplicaron en las últimas cuatro décadas.
Los Cambios Climáticos Ampliaron Amenazas Antiguas
No hay una única causa directa para este escenario. Décadas de explotación maderera y deforestación han tenido un papel importante, pero los científicos destacan que el aumento de las temperaturas y el dióxido de carbono proveniente de la quema de combustibles fósiles han intensificado prácticamente todos los factores de estrés.
Secas más largas, brotes más severos de insectos y enfermedades e incendios forestales cada vez más catastróficos están siendo registrados desde Israel hasta Mongolia.
“Veremos menos bosques”, dice Monica Turner, ecóloga forestal de la Universidad de Wisconsin. Para ella, habrá áreas donde hoy existen bosques que simplemente dejarán de existir en el futuro.
Este escenario ya comienza a materializarse en diferentes continentes, con impactos ecológicos difíciles de revertir.
En el caso de las secuoyas gigantescalifornianas, la sorpresa fue aún mayor. Al subir a las copas de los árboles, los investigadores encontraron escarabajos de la corteza del cedro perforando ramas.
Estos insectos ya habían devastado cientos de millones de pinos en América del Norte, pero se creía que las secuoyas, protegidas por taninos repelentes, eran inmunes.
La combinación de sequía intensa e incendios forestales, agravados por los cambios climáticos, puede haber roto esta resistencia natural.
Incendios Más Intensos Y Bosques Que No Se Regeneran
El fuego, que en condiciones normales ayuda a algunas especies a regenerarse, ha pasado a actuar de forma destructiva.
El calor de las llamas suele liberar semillas de pino retorcido, pero en 2016 un nuevo incendio afectó áreas que aún no tenían 30 años desde la quema de 1988.
En un mundo más cálido y seco, estos nuevos incendios quemaron con una mayor intensidad, destruyendo casi todo en algunos lugares.
“Cuando volví, quedé simplemente sorprendida,” relata Turner. “Había lugares donde no quedaban árboles pequeños. Ninguno.” Situaciones similares fueron observadas en 2019, cuando incendios gigantescos devastaron la Australia seca, quemaron 7,4 millones de acres en el norte de Siberia y llamaron la atención global sobre las llamas en la Amazonía.
En la selva amazónica, las estaciones secas se han vuelto más largas y frecuentes. Las lluvias disminuyeron hasta un cuarto y, cuando ocurren, muchas veces llegan en forma de torrentes, provocando inundaciones masivas en tres de las seis estaciones entre 2009 y 2014.
Este desequilibrio ya altera la composición de las especies, favoreciendo árboles que crecen rápido y toleran mejor el clima seco.
Un Efecto En Cadena En Los Ecosistemas
Las consecuencias de estas transformaciones aún están siendo evaluadas. En Israel, el primer análisis nacional de la mortalidad de árboles reveló la desaparición de vastas áreas forestales, en gran parte debido al calor extremo y a los incendios.
En un país ampliamente cubierto por piedras y arena, los bosques tienen un papel esencial: sustentan nidos de águilas, albergan lobos y chacales y mantienen el suelo estable.
“Los árboles son plantas grandes que proyectan los ecosistemas hacia todas las otras plantas y animales,” explica Tamir Klein, del Instituto Weizmann de Ciencias.
Según él, sin los árboles, especies que dependen de la sombra quedan expuestas a temperaturas más altas y luz intensa, alterando todo el equilibrio ambiental.
A principios de este mes, Klein se reunió con el jefe forestal israelí para discutir el futuro de los bosques del sur del país, que pueden no sobrevivir al siglo.
La solución debatida incluye reemplazar pinos y cipreses por acacias, más resistentes al calor. “Es triste,” admite Klein. “No tendrá la misma apariencia, pero es mejor que una tierra árida.”
Alertas Antiguas Y Un Futuro Incierto
Las señales de esta crisis ya aparecían a principios de los años 2000, cuando McDowell observaba campos de enebros y pinos piñón muertos en el suroeste de los Estados Unidos.
Una ola de calor había destruido el 30% de los pinos en más de 4,500 millas cuadradas. Estudios posteriores mostraron una relación directa entre calor extremo y muerte de los árboles, con proyecciones que indican que, hasta 2050, las temperaturas consideradas raras en el pasado podrían volverse normales.
Aunque muchos cambios parecen inevitables, los especialistas destacan que reducir las emisiones de combustibles fósiles aún puede hacer la diferencia.
Un escenario documentado por Turner sugiere que la reducción del CO₂ en las próximas décadas podría disminuir a la mitad la pérdida futura de bosques en el Parque Nacional Grand Teton.
Aun así, el desafío es enorme y exige decisiones difíciles, como repensar qué especies plantar y cómo preservar lo que queda de este patrimonio natural secular.
Con información de National Geographic Brasil.

-
-
3 pessoas reagiram a isso.