Científicos estudian cómo generar energía eléctrica a partir de algas marinas y transformar lodo verde en fuente de energía limpia. Entiende cómo funciona la tecnología.
Cuando hablamos de energía de algas marinas, puede parecer una idea de ciencia ficción, pero esta tecnología está comenzando a ganar espacio en laboratorios y promete abrir nuevos caminos para fuentes limpias en el futuro. En Santiago, Chile, investigadores de la Universidad de Santiago están inmersos en el estudio de las algas como una alternativa para generar electricidad de forma sostenible — y lo más curioso es que el proceso parte de un material que mucha gente ve como basura: el lodo verde que flota en el mar.
¿Cómo generan electricidad las algas marinas?
El secreto está en un campo de estudio llamado biofotovoltaica. Funciona más o menos así: las algas marinas, como cualquier organismo que realiza fotosíntesis, absorben la luz del sol y, durante el proceso, logran oxidar el agua.
Al hacerlo, liberan electrones, y estos electrones son exactamente lo que los científicos quieren capturar. Usando paneles biofotovoltaicos (que se parecen bastante a los conocidos paneles solares), los investigadores esparcen las algas sobre electrodos y aprovechan la energía liberada para generar corriente eléctrica.
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Este proceso, llamado energía eléctrica a partir de algas, aún está en fase experimental, pero ya muestra resultados interesantes. Según Federico Tasca, líder del proyecto en Chile, además de la energía, el proceso también libera oxígeno como un bono ambiental, lo que ayuda a reforzar el atractivo ecológico de la idea.
¿Por qué las algas se consideran una fuente energética prometedora?
Hasta hace poco, la mayoría de las investigaciones en el área se centraban en microalgas, organismos unicelulares que también realizan fotosíntesis. Pero ahora el enfoque se está ampliando a las macroalgas, que son aquellas más grandes y multicelulares — y aquí entran las algas como fuente energética.
Según Tasca, estas macroalgas son más resistentes, más fáciles de cosechar y trabajar en los experimentos. Esto significa que, en el futuro, pueden ser una opción más viable para generar energía a pequeña escala.
Claro, aún hay mucho por mejorar. La eficiencia de los paneles biofotovoltaicos con algas marinas está lejos de ser suficiente para abastecer una casa o una industria. Por ahora, las investigaciones apuntan a aplicaciones modestas, como encender una lámpara, alimentar algunos LEDs o pequeños dispositivos electrónicos. Pero todo gran avance empieza así: pequeño y lleno de potencial para crecer.
¿Qué depara el futuro para la energía de algas marinas?
A pesar de que aún está en sus primeros pasos, la idea de generar energía eléctrica a partir de algas está llamando la atención de científicos y ambientalistas. Esto se debe a que las algas son abundantes, crecen rápido y no compiten con tierras agrícolas, a diferencia de algunos otros fuentes de energía renovable.
Como recordó la investigadora Alejandra Moenne, las algas son un verdadero cofre de tesoros escondido en el fondo del mar. Ellas guardan genes y moléculas con potencial no solo para generar energía, sino también para aplicaciones medicinales y tecnológicas que apenas podemos imaginar.

Los próximos años deben traer avances en cómo aumentar la eficiencia de estos sistemas y, quién sabe, transformar lo que hoy parece limitado en una alternativa real de energía limpia para comunidades aisladas, pequeños aparatos o incluso áreas donde otras fuentes son inviables.
¿Por qué este tipo de investigación es importante para el mundo?
La búsqueda de nuevas formas de energía renovable nunca ha sido tan urgente. El planeta necesita reducir las emisiones de carbono y disminuir la dependencia de combustibles fósiles. En este contexto, ideas como la generación de energía eléctrica a partir de algas ganan fuerza, porque representan soluciones creativas que aprovechan lo que la naturaleza ya ofrece en abundancia.
Proyectos como el de Chile muestran que la innovación puede venir de cualquier lugar y con recursos que muchas veces son subestimados, como el lodo verde que flota en el mar.
Aunque aún estamos lejos de tener las algas marinas como una fuente energética cotidiana, el hecho de que los científicos estén explorando estas posibilidades ya es un paso importante. Así es como avanza la ciencia: probando, cometiendo errores, mejorando y, al final, encontrando respuestas que pueden cambiar el mundo.


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