Investigadores Usaron el Telescopio James Webb para Observar Cuatro Tránsitos del Planeta TRAPPIST-1e y Encontraron Señales Prometedoras
Los astrónomos identificaron señales prometedoras de una atmósfera en un planeta rocoso fuera del Sistema Solar. El hallazgo involucra a TRAPPIST-1e, que orbita una estrella enana roja a aproximadamente 40 años luz de distancia.
Las observaciones provinieron del Telescopio Espacial James Webb (JWST) y fueron publicadas en la revista The Astrophysical Journal Letters.
Hasta ahora, ningún planeta rocoso había mostrado indicios convincentes de atmósfera. TRAPPIST-1e puede ser el primero en cambiar eso.
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Indicios de Algo Más Pesado que el Hidrógeno
Entre junio y octubre de 2023, el JWST observó el planeta cuatro veces utilizando espectroscopía de tránsito.
Esta técnica detecta pequeños cambios en la luz de la estrella cuando el planeta pasa delante de ella. Esto puede revelar la presencia de gases alrededor del planeta.
Los datos mostraron que no existe una atmósfera dominada por hidrógeno, como en los gigantes gaseosos. Esta ausencia abre espacio para algo más denso, como nitrógeno, metano o dióxido de carbono.
Para la investigadora Ana Glidden, del MIT, la idea era probar si el planeta podría no estar «desprovisto de aire». Según ella, la respuesta fue «sí», aunque las pruebas aún sean incompletas.
La Estrella Complica la Búsqueda
El análisis de las señales enfrenta un obstáculo: la propia estrella. TRAPPIST-1 es pequeña e inestable. Erupciones y manchas estelares alteran su luz y pueden confundir los datos.
Para afrontar esto, los científicos aplicaron procesos gaussianos, un método estadístico que separa las variaciones causadas por la estrella de las que pueden venir del planeta. Aun así, fue necesario más de un año para distinguir las señales.
Al final, quedaron dos posibilidades: TRAPPIST-1e puede tener una atmósfera de moléculas pesadas o puede ser solo un planeta rocoso y seco. Los datos aún no son lo suficientemente precisos para elegir entre las dos.
Pistas sobre el Clima, No Solo sobre la Composición
TRAPPIST-1e es un poco más pequeño que la Tierra y recibe radiación similar de su estrella. Esto puede dejarlo lo suficientemente caliente como para mantener agua líquida.
Como muchos planetas cercanos a sus estrellas, probablemente siempre muestra la misma cara hacia ella.
Una atmósfera ayudaría a distribuir el calor y evitar extremos entre el lado diurno y el nocturno. Sin este equilibrio, un lado puede congelarse mientras el otro arde.
Para Ryan MacDonald, de la Universidad de St. Andrews, la hipótesis más esperanzadora es la de una atmósfera secundaria con gases pesados. Aun así, admite que el planeta puede no tener atmósfera alguna.
Nueva Estrategia para Observaciones Futuras
Los cuatro primeros tránsitos no fueron suficientes para resolver el misterio. Ahora, los científicos planean observar 15 tránsitos más de TRAPPIST-1e hasta finales de 2025.
En esta etapa, compararán los datos con los de TRAPPIST-1b, un planeta vecino ya conocido por no tener atmósfera. La idea es usar TRAPPIST-1b como control para aislar señales que provengan solo de TRAPPIST-1e.
MacDonald resume la lógica: cualquier exceso de gases visto solo durante los tránsitos de TRAPPIST-1e provendrá de la atmósfera del planeta.
Si la estrategia funciona, los investigadores estarán más cerca de saber si este pequeño mundo rocoso puede realmente sostener vida.

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