Análisis Recientes Indican Que Miles de Represas en Estados Unidos, Muchas Con Más de 50 Años, Presentan Daños Estructurales, Fallas de Mantenimiento y Limitaciones de Diseño, Mientras Eventos Climáticos Extremos Más Frecuentes Elevan el Riesgo de Rupturas, Inundaciones Súbitas e Impactos Directos Sobre Poblaciones, Infraestructura Urbana y Sistemas de Abastecimiento de Agua y Energía
Miles de Represas en Estados Unidos son antiguas, presentan daños estructurales y no fueron diseñadas para soportar condiciones climáticas extremas, según análisis recientes basados en imágenes de satélite, que indican riesgos de falla mayores que los identificados por inspecciones tradicionales.
Imágenes de satélite revelaron que decenas de represas en Estados Unidos, incluyendo la mayor de Texas, pueden estar en riesgo de colapso debido a la movimentación del suelo bajo sus cimientos. Las inspecciones convencionales normalmente no consideran esos desplazamientos, sugiriendo que muchas estructuras están en condiciones peores de lo que se estimaba.
Los hallazgos levantan la posibilidad de que miles de represas que no son monitoreadas de cerca, debido a los altos costos y la escasez de personal técnico, puedan estar dañadas y en riesgo de ruptura. El escenario reaviva el debate sobre la dimensión real del problema y sobre el uso de datos de satélite como herramienta de alerta temprana.
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Expertos afirmaron que satélites pueden ofrecer una forma relativamente simple de monitorear represas, identificando lugares donde movimientos del suelo están desestabilizando la estructura. Al mismo tiempo, los datos resaltan un desafío adicional, ya que cambios climáticos aumentan el riesgo de fallas en represas antiguas en todo el país.
“Identificar problemas en represas es crucial para prevenir fallas”, afirmó John Roche, regulador de represas en Maryland y presidente de la Asociación de Autoridades Estatales de Seguridad de Represas. Según él, la falta de rehabilitación oportuna, combinada con el aumento del estrés climático, amplifica riesgos a la seguridad pública, impactos económicos y daños ambientales.
Monitoreo por Satélite y Desplazamientos del Terreno
En una presentación realizada a la Unión Geofísica Americana en diciembre de 2025, científicos utilizaron diez años de imágenes de radar del satélite Sentinel-1 para identificar represas que sufrieron desplazamientos provocados por hundimiento o elevación del suelo. Dependiendo del material de la represa, estos movimientos pueden generar fisuras estructurales.
El riesgo aumenta cuando diferentes partes de la estructura se mueven en direcciones opuestas o a velocidades distintas. En estas condiciones, la integridad de la represa puede verse comprometida de forma gradual, sin señales visibles inmediatas durante inspecciones de rutina realizadas en el lugar.
“Esta tecnología nos ayuda a encontrar posibles problemas y, luego, informar a las personas responsables”, dijo el investigador principal Mohammad Khorrami, ingeniero geotécnico postdoctoral de Virginia Tech y del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas.
El estudio analizó 41 represas hidroeléctricas clasificadas como de alto riesgo, con más de 15 metros de altura y evaluadas como en condiciones “malas” o “insatisfactorias” por el Inventario Nacional de Represas. Estas estructuras presentan defectos conocidos que comprometen la seguridad operativa y requieren reparaciones.
Los resultados aún son preliminares y no han pasado por revisión por pares. Aun así, apuntan a fragilidades antes desconocidas en represas localizadas en 13 estados norteamericanos y en Puerto Rico, incluyendo la represa de Roanoke Rapids, en Carolina del Norte, y la represa de Livingston, en Texas.
Algunas de estas represas están sufriendo desplazamientos considerados significativos. En la represa de Livingston, la porción norte está hundiéndose a una tasa aproximada de 8 milímetros por año, mientras que la porción sur se eleva simultáneamente en la misma proporción.
Esta represa abastece dos estaciones de tratamiento de agua que proporcionan agua potable a más de 3 millones de personas en la región de Houston. El movimiento diferencial del suelo plantea preocupaciones adicionales debido a la importancia del sistema para el abastecimiento urbano.
Khorrami destacó que los datos no indican que parte de la represa esté colapsando. Sin embargo, las diferencias de elevación justifican investigaciones más profundas, ya que pueden señalar problemas estructurales en represas antiguas y potencialmente defectuosas.
Dado que muchas de estas estructuras tienen décadas de existencia y afectan tanto comunidades aguas abajo como la generación de energía, deformaciones acumuladas pueden resultar en consecuencias graves. En casos extremos, fallas estructurales pueden llevar a inundaciones rápidas y de gran escala.
Ejemplos Internacionales y Lecciones Recientes
Un episodio ocurrido en Libia en 2023 ilustra por qué alteraciones en la elevación del terreno no deben ser ignoradas. El 11 de septiembre de ese año, dos represas rompieron tras lluvias extremas asociadas a la tormenta Daniel.
Las rupturas liberaron alrededor de 30 millones de metros cúbicos de agua, volumen equivalente a 10.000 piscinas olímpicas, sobre la ciudad de Derna. El flujo destruyó edificios y puentes y resultó en la muerte de hasta 24.000 personas, según estimaciones divulgadas en ese momento.
Un estudio publicado en 2025 concluyó que deformaciones en las represas, derivadas de cambios en la elevación del terreno, probablemente contribuyeron a los colapsos. Las imágenes de satélite mostraron deformación constante y persistente en ambas estructuras a lo largo de la última década.
“Por lo tanto, estas represas ya eran vulnerables”, afirmó Khorrami al comentar sobre los resultados. Según él, el caso demuestra la importancia de identificar señales de alerta antes de que ocurran eventos climáticos extremos.
Khorrami y sus colegas están finalizando los resultados del estudio en Estados Unidos. El próximo paso implica la creación de un mapa o base de datos interactiva que pueda ser utilizada por formuladores de políticas públicas para evaluar la seguridad de las represas a escala nacional.
El investigador destacó que el monitoreo por satélite no sustituye las inspecciones presenciales. La propuesta es ofrecer una herramienta adicional capaz de indicar alertas tempranas cuando haya señales de problemas estructurales o riesgos potenciales.
Infraestructura Envejecida y Expansión Urbana
Los desplazamientos del suelo representan solo uno de los factores que amenazan la seguridad de las represas. Estados Unidos cuenta con casi 92.600 represas, de las cuales más de 16.700 están clasificadas como de alto potencial de riesgo, según la Asociación de Autoridades Estatales de Seguridad de Represas.
Esta clasificación indica que un eventual colapso podría causar pérdida de vidas humanas y destrucción significativa de propiedades. La mayoría de estas represas fue diseñada hace más de 50 años, y alrededor de 2.500 presentan señales de daños que requerirían miles de millones de dólares en reparaciones.
Aunque algunas estructuras son grandes represas hidroeléctricas, miles son pequeñas represas de cuencas hidrográficas. Fueron construidas para prevenir inundaciones, proporcionar agua potable y preservar hábitats de vida silvestre en diferentes regiones del país.
Cuando muchas de estas represas fueron construidas, en las décadas de 1960 y 1970, había poca ocupación humana en las áreas vecinas. Con el paso del tiempo, comunidades crecieron alrededor de estas estructuras, aumentando significativamente el potencial de daños en caso de ruptura.
Actualmente, un colapso podría afectar directamente áreas residenciales, carreteras, sistemas de abastecimiento de agua e infraestructura energética. Este escenario amplió la importancia de evaluaciones de riesgo más detalladas y frecuentes.
Además, las represas fueron diseñadas para condiciones ambientales específicas de la época de su construcción. Desde entonces, el calentamiento global y los cambios en el uso del suelo han alterado los patrones hidrológicos en diversas regiones.
Algunos ríos presentan reducción de caudal debido a la sequía prolongada, mientras que otros registran niveles de agua más elevados que hace 50 o 60 años. El aumento de las lluvias intensas y la urbanización reducen la capacidad de infiltración del suelo, elevando el volumen de escorrentía superficial.
Según Ebrahim Ahmadisharaf, profesor asistente de ingeniería civil y ambiental de la Universidad Estatal de Florida, estos cambios aumentan la presión sobre represas que no fueron diseñadas para tales condiciones. Él no participó en el estudio de satélite, pero comentó sobre los riesgos asociados.
El clima también se ha vuelto más extremo e impredecible, elevando la probabilidad de inundaciones repentinas. Eventos de lluvia intensa pueden llevar rápidamente el nivel del agua por encima de la capacidad de los vertederos de las represas.
Riesgo Creciente de Desbordamiento
En un estudio de 2025, Ahmadisharaf y sus colegas analizaron la probabilidad de desbordamiento de represas a lo largo de los últimos 50 años. El desbordamiento ocurre cuando el nivel del agua excede la capacidad de los vertederos y pasa por encima de la represa.
El estudio identificó un aumento de este riesgo en 33 represas durante el período analizado. El fenómeno se considera uno de los mecanismos más peligrosos de falla, ya que puede causar erosión rápida y pérdida de estabilidad estructural.
Las represas con mayor probabilidad de desbordamiento eran grandes estructuras ubicadas cerca de centros poblacionales. Entre ellas estaban la represa de Whitney, en Texas, la represa de Milford, en Kansas, y la represa de Whiskeytown, en California.
Las áreas potencialmente afectadas incluyen ciudades como Waco, en Texas, con alrededor de 150.000 habitantes, y Junction City, en Kansas, con aproximadamente 22.000 residentes. En caso de falla, las consecuencias podrían ser severas.
“El desbordamiento es un posible mecanismo de falla de una represa”, explicó Ahmadisharaf. Según él, cuanto mayor es la represa y menor es la distancia hasta la población aguas abajo, más peligroso se vuelve el desbordamiento.
Ahmadisharaf también afirmó que imágenes de radar por satélite pueden ayudar a evaluar riesgos de desbordamiento al proporcionar estimaciones más precisas de los niveles de agua y la extensión de inundaciones, permitiendo alertas más anticipadas.
Altos Costos y Limitaciones Financieras
Uno de los principales obstáculos para hacer las represas más seguras en Estados Unidos es el financiamiento. Cuanto más antiguas son las estructuras, mayor tiende a ser el costo de operación, mantenimiento y rehabilitación.
Según Roche, estos costos pueden variar desde algunos miles hasta millones de dólares por represa. La responsabilidad financiera recae sobre los propietarios, muchos de los cuales no disponen de recursos suficientes para cubrir los gastos necesarios.
La rehabilitación solo de las represas consideradas más críticas se estimó en US$ 37,4 mil millones. Este valor tiende a aumentar a medida que el mantenimiento se retrasa, elevando el riesgo de fallas estructurales más graves.
La implementación de monitoreo por satélite también representa un costo adicional. Sin embargo, Roche afirmó que la inversión puede justificarse si ayuda a priorizar reparaciones y prevenir fallas catastróficas.
Un informe forense sobre el incidente en el vertedero de la represa de Oroville, en 2017, mostró que las inspecciones tradicionales no siempre identifican problemas estructurales relevantes. El episodio llevó a la evacuación de más de 180.000 personas, sin registro de muertes.
Con solo resultados preliminares disponibles, aún es difícil evaluar la eficacia del uso de datos de satélite para priorizar reparaciones. Aun así, Roche destacó que la deformación de las estructuras puede indicar deterioración progresiva.
David Bowles, especialista en riesgos de seguridad de represas y profesor emérito de la Universidad Estatal de Utah, expresó cautela respecto a las conclusiones. Según él, hay diversas formas en las que una represa puede fallar.
En su experiencia, el asentamiento de los cimientos no es la causa principal de la mayoría de los colapsos. Aun así, puede actuar como un factor contribuyente, especialmente si no se monitorea y gestiona adecuadamente.
Potencial y Límites del Monitoreo Remoto
A pesar de las reservas, los expertos coinciden en que los satélites ofrecen una visión más amplia de los riesgos asociados a las represas que la disponible actualmente. La capacidad de monitorear grandes áreas de forma continua se considera una ventaja significativa.
Ahmadisharaf afirmó que no es posible monitorear todas las represas exclusivamente con inspecciones presenciales. En este contexto, el uso de satélites amplía la cobertura y permite identificar áreas que merecen atención inmediata.
El monitoreo remoto no elimina la necesidad de inspecciones detalladas, pero puede orientar decisiones estratégicas sobre dónde concentrar recursos limitados. Para los investigadores, se trata de una herramienta complementaria.
De forma general, los datos refuerzan la gravedad del desafío enfrentado por la infraestructura de represas en Estados Unidos. El envejecimiento de las estructuras, combinado con cambios climáticos y limitaciones financieras, crea un escenario de riesgo creciente.
Según los especialistas, el uso integrado de inspecciones tradicionales, datos de satélite y planificación a largo plazo será esencial para reducir la probabilidad de fallas y proteger a las poblaciones aguas abajo, incluso ante un escenario climático cada vez más impredecible.
Este artículo fue elaborado con base en información de Live Science, de la Asociación de Autoridades Estatales de Seguridad de Represas (ASDSO) y del Inventario Nacional de Represas de EE.UU..

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