Expertos advierten que los celulares y computadoras obsoletos, cuando son desechados de forma incorrecta, pueden liberar sustancias tóxicas y agravar riesgos ambientales y sociales.
Brasil ocupa la posición de quinto mayor productor mundial de desechos electrónicos, acumulando millones de toneladas de residuos que rara vez reciben tratamiento adecuado. Celulares, computadoras y electrodomésticos desechados sin control acaban en basureros, contaminando el suelo y el agua, y creando una amenaza invisible para la salud de la población.
De acuerdo con Marcos Vinícius Pereira, para el portal TechTudo, la ausencia de políticas públicas eficaces y la baja concienciación de la sociedad hacen que este escenario sea aún más crítico, exigiendo soluciones estructurales que vayan más allá de la simple reciclaje.
El impacto de los desechos electrónicos en Brasil
Informes internacionales indican que Brasil genera más residuos electrónicos que la mayoría de los países del mundo, pero recoge y reutiliza solo una fracción.
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Son 4.223 tambores y 1.343 cajas metálicas concretadas con paredes de 50 centímetros que guardan los desechos radiactivos del Césio-137 en el peor accidente radiológico de Brasil a solo 23 kilómetros de Goiânia con monitoreo ambiental cada tres meses.
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Un gigantesco tesoro romano encontrado en el fondo del lago Neuchâtel, en Suiza, revela un sistema avanzado de comercio, circulación de mercancías y escolta armada en el Imperio Romano hace unos dos mil años.
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Él enterró 1,2 mil llantas viejas en las paredes para construir su propia casa autosuficiente en la montaña con botellas de vidrio, agua de lluvia y invernadero integrado.
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El portaaviones HMS Prince of Wales va al Ártico con cazas F-35, helicópteros y buques de guerra en una operación que reposiciona al Reino Unido en la vanguardia de la OTAN en 2026.
Gran parte de este material contiene plomo, mercurio y otros metales pesados que, cuando se exponen al medio ambiente, representan serios riesgos para la salud pública.
Según expertos consultados por TechTudo, la cuestión no es solo ambiental, sino también social.
Comunidades vulnerables cercanas a basureros están expuestas a altos índices de contaminación, mientras que cadenas productivas sostenibles dejan de consolidarse por falta de estructura e incentivos.
Economía circular como alternativa
Una de las principales soluciones debatidas es la economía circular, un modelo que propone prolongar la vida útil de los productos mediante reparación, reutilización y reciclaje.
En lugar de desechar rápidamente, los equipos deben ser diseñados desde la fabricación para ser desmantelados, reciclados y reintegrados al ciclo productivo.
Para Karin Brüning, ambientalista citada por TechTudo, no basta con reciclar después del descarte: es necesario cambiar la lógica de producción y consumo, repensando el diseño de los aparatos y fortaleciendo la logística inversa.
El papel de las circular techs
Startups y empresas conocidas como circular techs ya están actuando en Brasil conectando consumidores, fabricantes y recicladores.
Plataformas digitales permiten rastrear electrónicos, separar componentes y aumentar el reciclaje, creando un ecosistema de innovación sostenible.
Marcus Oliveira, fundador de Circular Brain, defiende que estas soluciones necesitan de una escala nacional para generar un impacto real.
Según él, el desafío es transformar iniciativas aisladas en un modelo que movilice toda la cadena de valor, reduciendo costos para las empresas y ampliando el acceso a tecnologías más asequibles para el consumidor.
Beneficios y desafíos
La economía circular puede generar empleos, mover miles de millones de reales y democratizar el acceso a equipos de calidad.
Además, reduce riesgos para la salud pública, ya que disminuye la contaminación provocada por el desechado incorrecto.
A pesar de ello, los obstáculos aún son grandes. Falta infraestructura de recogida en muchas ciudades y campañas de concienciación continuas para involucrar a la población.
“Aún prevalece la idea de tirar al basura común”, alerta Brüning.
Caminos internacionales e inspiración para Brasil
La Unión Europea es un ejemplo de éxito: los fabricantes están obligados a recoger parte de los productos que ponen en el mercado, creando una red sólida de reciclaje.
Brasil puede inspirarse en estos modelos, adaptándolos a su realidad, con foco en regulación, incentivos y fiscalización.
El papel del consumidor
La transformación no depende solo de gobiernos y empresas. El consumidor también tiene una responsabilidad directa en este proceso.
Donar dispositivos, optar por reparaciones o entregarlos en puntos de recogida ya ayuda a reducir el impacto ambiental.
Aplicaciones y plataformas digitales ya permiten localizar puntos de desecho e incluso solicitar recogida a domicilio, facilitando el compromiso de la sociedad.
El avance de Brasil como mayor productor mundial de desechos electrónicos revela un problema que une medio ambiente, economía y salud pública.
La economía circular surge como un camino viable, pero solo ganará fuerza con compromiso colectivo y políticas eficaces.
¿Y tú, ya diste un destino correcto a celulares o computadoras antiguas? ¿Crees que el consumidor brasileño está preparado para asumir este papel o el peso debe recaer sobre empresas y gobiernos? Comparte tu opinión en los comentarios.

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