Proyecto de tren de alta velocidad entre Río y São Paulo tiene cronograma revisado tras obstáculos en la licencia ambiental, con inicio de las obras previsto para 2029 y operación comercial proyectada para 2033, manteniendo promesa de transformación en la movilidad del principal eje económico del país.
La prometida inauguración del tren de alta velocidad entre São Paulo y Río de Janeiro se alejó: la operación comercial ahora está proyectada para 2033, tras un ajuste de cronograma relacionado con la licencia ambiental, que pospone el inicio de las obras para 2029.
Con 417 kilómetros de extensión, la ferrovia pretende unir las dos mayores metrópolis del país y reducir el tiempo de viaje, pero el calendario revisado añade alrededor de un año en relación a la previsión anterior, que indicaba 2032 como marco de estreno.
Según el TAV Brasil, el aplazamiento se debe a las etapas ambientales exigidas por la ley y no cambia la estructura financiera del emprendimiento, que habría sido diseñada para absorber variaciones de plazo sin generar costo adicional, incluso con la obra más comprimida.
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Licencia ambiental y impacto en el cronograma del TAV
El nuevo diseño de fechas surgió después de que el proceso en el Ibama avanzara más lentamente de lo planeado, lo que llevó a la empresa a solicitar una prórroga para obtener la licencia previa y, en consecuencia, a reacomodar toda la secuencia de implementación.
Al informar sobre el retraso, el director ejecutivo Bernardo Figueiredo atribuyó la demora a la definición del Término de Referencia de la licencia, etapa que, según él, llevó alrededor de un año y medio más de lo esperado y solo se concluyó a finales de 2025.
La entidad, por su parte, informó que la licencia está en tramitación en proceso abierto el 10 de abril de 2024 y que, por el porte del proyecto, se exigió la elaboración de EIA/RIMA, con Término de Referencia enviado al emprendedor el 12 de marzo de 2025.
En la misma nota, el Ibama afirmó que, desde entonces, no tiene pendientes en esta etapa y espera la presentación del estudio ambiental por el emprendedor, documento considerado indispensable para la continuidad del análisis técnico, dentro del rito previsto en la legislación.
Obras previstas para 2029 y desafíos de ejecución
Con la fase ambiental aún en curso, la ventana de ejecución de la obra se vuelve más apretada, dado que el inicio de la construcción, antes mencionado para 2028 en entrevistas anteriores, se concentra entre finales de 2028 y 2029, conforme a la propia empresa.
Este acortamiento presiona la coordinación de frentes típicas de una ferrovia de alta velocidad, como expropiaciones, canteros, obras civiles y sistemas, aunque los responsables sostengan que la planificación financiera ya consideraba oscilaciones del cronograma.
Aún sin entrar en detalles sobre cada etapa, el cambio refuerza un patrón común en proyectos de este porte en el país, donde el tiempo de licencia, el diálogo institucional y las condiciones suelen redefinir la fecha final de entrega.
Recorrido, estaciones y modelo de explotación por 99 años
El TAV Brasil afirma tener autorización para planear, construir y explorar la línea por 99 años, con posibilidad de prórroga por otros 99, en un arreglo que ganó espacio a partir del marco legal ferroviario y del modelo de autorización al operador privado.
En entrevistas y reportajes anteriores, la empresa describió cuatro estaciones en el diseño inicial, con paradas previstas en las capitales y en São José dos Campos y Volta Redonda, aunque los puntos exactos dependen de aprobaciones locales y de definiciones que acompañan el avance de los estudios.
La propuesta, tratada como una de las mayores obras de infraestructura en discusión en Brasil, apuesta en la capacidad de reorganizar desplazamientos en un eje que concentra alta demanda de viajes, hoy atendida principalmente por carreteras y por la ruta aérea.
Promesa de cambio de nivel y cobro por previsibilidad
Los gestores del proyecto sostienen que el aplazamiento no altera la cuenta porque costos y captaciones habrían sido dimensionados para soportar variaciones de plazo, argumento repetido al justificar que el cambio se debe a la licencia, y no a una revisión de alcance.
Aun así, el propio historial del tren bala en Brasil muestra que los plazos son frecuentemente recalculados, en medio de desafíos regulatorios, revisiones de modelo y obstáculos técnicos, lo que aumenta la exigencia de transparencia sobre etapas, hitos y responsabilidades.
En este escenario, la promesa de “cambiar de nivel” convive con la necesidad de cumplir el rito ambiental y de transformar previsión en obra, en un camino en que decisiones institucionales y la gobernanza del proyecto suelen pesar tanto como la ingeniería.
Con la operación prevista para 2033 y el inicio de obras concentrado en 2029, ¿qué definirá si este cronograma será, finalmente, el definitivo para la conexión ferroviaria entre Río y São Paulo?



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