Contexto de la COP30
Durante la COP30 — Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático — celebrada en Belém (PA), Brasil ha enfatizado la importancia del multilateralismo climático. Según la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, la cumbre representa una “oportunidad para fortalecer la cooperación internacional”.
Al mismo tiempo, el gobierno brasileño defiende un enfoque pragmático: es posible combinar la explotación de petróleo con la promoción de fuentes renovables, como la solar. Esta posición causa divisiones entre ambientalistas y sectores industriales.
La intervención de Lula en la COP30
Al inicio de la COP30, el 6 de noviembre de 2025, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva hizo un llamado a la comunidad internacional. Destacó la urgencia de acelerar la transición energética, con enfoque en combustibles renovables como solar, eólica e hidraúlica.
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Lula afirmó que es necesario “mapear el camino” para salir de la dependencia de los fósiles de manera “justa y planificada”. Él también dijo que la transición debe ocurrir de manera equitativa, sin dejar atrás a los países más vulnerables.
Este discurso parece, sin embargo, contrastar con otro frente: días antes, el presidente defendió la explotación de petróleo en la margen ecuatorial, justamente para generar recursos que financien la transición energética.
Argumento de la explotación petrolera
Para el gobierno, la explotación de petróleo puede servir como motor para viabilizar la transición energética. En junio de 2025, Lula afirmó que Brasil puede usar sus reservas para generar riqueza que será reinvertida en fuentes renovables.
Además, el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, reforzó esta estrategia en la COP30. Afirmó que la explotación de petróleo debe hacerse de forma “responsable, basada en la ciencia y en el respeto al medio ambiente”.
Según Alcolumbre, las regalías de este petróleo se canalizarían hacia proyectos de energía limpia, como solar y eólica, y hacia iniciativas de justicia social en la Amazonía.
Incoherencia y críticas
La posición brasileña no está libre de críticas. Para muchos especialistas y activistas, defender la transición y, simultáneamente, la explotación de petróleo es contradictorio.
Además, según un informe de R7, la COP30 ha evitado formalmente colocar los combustibles fósiles como tema central en las negociaciones. Esto genera desconfianza: si Brasil habla de transición, ¿por qué no prioriza la salida de los fósiles?
Algunos ven el discurso gubernamental como un medio para “subirse al carro” del discurso climático para justificar nuevas inversiones fósiles. Otros, sin embargo, consideran que el país está adoptando una postura realista: buscar fuentes limpias, pero sin abandonar por completo sus recursos naturales.
Cooperación para descarbonización
A pesar de las divergencias, hay un esfuerzo claro para reforzar la cooperación internacional. El Ministerio de Minas y Energía afirma que, en la COP30, Brasil busca acelerar la descarbonización en el sector de petróleo y gas mediante asociaciones globales.
La ANP (Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles) también participa activamente de la conferencia en Belém. En un comunicado oficial, la agencia afirma que trabaja en medidas para apoyar la transición energética, incluyendo la regulación de biometano y la promoción de fuentes menos contaminantes.
El paradoja de la agenda climática brasileña
En resumen, Brasil apuesta por el multilateralismo climático como fundamento de su participación en la COP30. Tal como destacó Marina Silva, esta cooperación internacional es fundamental para enfrentar la crisis climática.
Sin embargo, al mismo tiempo, el gobierno apela a la explotación de petróleo para financiar partes de esta transición. Este posicionamiento evidencia un paradoja: el país quiere ser protagonista de las energías renovables, pero mantiene un apoyo significativo a los combustibles fósiles.
La pregunta es: ¿será este un modelo sostenible y creíble para el mundo? Si la COP30 se demuestra únicamente como un escenario de discursos, existe el riesgo de que parte del potencial de energía solar y otras fuentes limpias sea opacado por los antiguos intereses.


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