El escenario internacional citado por José Kobori en video en YouTube revela disputas estratégicas entre Estados Unidos y China, además de movimientos diplomáticos que pueden abrir a Brasil una rara oportunidad de ampliar su influencia geopolítica regional.
Brasil puede beneficiarse de un escenario internacional en transformación y ampliar su influencia en América del Sur.
La evaluación fue realizada por el escritor y especialista en economía José Kobori, en un video publicado en su canal de YouTube, al analizar la disputa entre Estados Unidos y China y el impacto de este contexto en la posición brasileña.
Según él, la combinación entre la nueva postura diplomática norteamericana, la estrategia china a largo plazo y la reorganización global abre una ventana rara para que el país refuerce su peso geopolítico.
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Relación EUA-China e impacto global
De acuerdo con Kobori, la relación entre Washington y Pekín atraviesa un momento de tensión controlada.
Recordó que Donald Trump, al retomar el mando del gobierno norteamericano en su segundo mandato, mantuvo el tono duro que marcó su primera etapa en la Casa Blanca.
Aun así, los dos países retomaron conversaciones directas tras un período de tensiones públicas.
Como destacó el especialista, los presidentes se encontraron en Corea del Sur en una reunión descrita como protocolar ante las cámaras, pero que habría estado marcada por “intercambios bastante firmes” a puertas cerradas.
Aunque Trump adopte un discurso más agresivo, Kobori observó que China reacciona con cautela.
Para él, esta postura refleja un patrón tradicional de la diplomacia china, basada en la paciencia y en la respuesta calculada.
Explicó que, muchas veces, este comportamiento puede interpretarse como signo de fragilidad, pero funciona como estrategia en negociaciones prolongadas.
En la evaluación del especialista, incluso con diferencias profundas, las dos potencias tienden a buscar algún tipo de acomodación para evitar perjuicios globales.
Mientras tanto, países de tamaño medio o menor observan los desarrollos con inquietud.
Kobori resaltó que, cuando los actores más grandes de la economía internacional entran en un enfrentamiento abierto, “el impacto suele afectar primero a los más vulnerables”.
Por otro lado, si Washington y Pekín llegan a un entendimiento, hay temor de que parte de las naciones emergentes quede en una posición aún más frágil en el tablero global.
Oportunidad inédita para Brasil
En este espacio de incertidumbre, Brasil surge con una oportunidad inédita, afirmó el economista.
Comparó el escenario actual con la estrategia adoptada por Getúlio Vargas antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país utilizó la rivalidad entre potencias para acelerar su industrialización.
Como explicó, la diplomacia brasileña intenta nuevamente equilibrar intereses divergentes, acercándose a Estados Unidos sin ignorar la importancia de China como principal socio comercial.
Según Kobori, esta reaproximación quedó clara en las negociaciones conducidas por el gobierno brasileño.
Relató que, en los trasfondos, autoridades norteamericanas habrían reconocido la relevancia de Brasil para frenar la influencia china en el continente.
En sus palabras, el mensaje enviado por diplomáticos brasileños a EE. UU. fue claro: presionar a Brasil podría acercarlo aún más a China.
Esta advertencia habría contribuido a desbloquear el diálogo entre los dos países.
Además, Kobori destacó que el gobierno brasileño intenta usar este reposicionamiento para ampliar su margen de maniobra.
Evalúa que el orden internacional vive un punto de inflexión y que el equilibrio de poder ya no se asemeja al período anterior a la ascensión política de Trump en Estados Unidos.
Aunque el discurso del ex presidente sea más contundente, el especialista considera que el movimiento norteamericano hacia un enfrentamiento estratégico con China ya se estaba gestando de manera silenciosa antes incluso de 2016.
Nueva orden mundial y rearranjes de poder
En este contexto, la disputa entre potencias dejó de ocurrir solo en los bastidores, volviéndose visible al público y forzando a países como Brasil a redefinir sus posiciones.
Kobori afirmó que el mundo avanza hacia una configuración que muchos llaman multipolar, aunque, a su juicio, el escenario actual está más cercano a un arreglo bipolar, con dos polos dominantes y grandes áreas de influencia.
El especialista explicó además que China ha estado consolidando alianzas estratégicas con Rusia, India y países del Medio Oriente, región que algunos estudiosos clasifican como Asia Occidental.
Mencionó que, tras episodios de inestabilidad involucrando a Irán, Pekín intensificó su acercamiento a Moscú y Nueva Delhi, reforzando un eje que atraviesa Eurasia y cambia el equilibrio global de poder.
Como recordó, Rusia tiene territorio extendido entre Europa y Asia, lo que fortalece este corredor geopolítico.
Brasil como polo regional de poder
Ante este rediseño internacional, Brasil aparece relativamente aislado del bloque euro-asiático, inserto en una región tradicionalmente vista como área de influencia de Estados Unidos.
Aun así, Kobori evaluó que el país reúne condiciones para desempeñar un papel de liderazgo en el continente sudamericano, si consigue formular un proyecto a largo plazo y articular intereses regionales.
Argumentó que esta postura permitiría al país convertirse en un “cluster de poder geopolítico”, contribuyendo a un mundo más equilibrado.
Por último, el economista afirmó que el momento actual es histórico y exige estrategia.
Para él, la capacidad de Brasil para aprovechar esta coyuntura puede definir el lugar que el país ocupará en las próximas décadas.
Con esta posibilidad, queda la pregunta: en su opinión, ¿podrá el país transformar esta oportunidad en un liderazgo efectivo en América del Sur?


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