Datos consolidados de satélites y globos meteorológicos indican que el agujero en la capa de ozono de la Antártida en 2025 tuvo un área media de 18,71 millones de km², una duración de 37 días y fragmentación anticipada, resultado de la caída del cloro estratosférico y de un vórtice polar más débil, según análisis de la NOAA y de la NASA
El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida en 2025 fue significativamente menor y duró menos que el patrón histórico reciente, resultado de la reducción continua del cloro en la estratosfera y de un vórtice polar más débil, según mediciones divulgadas por la NOAA y la NASA, reforzando evidencias de la eficacia del Protocolo de Montreal.
Dimensión, duración y posición histórica del agujero en 2025
Los científicos informaron que el agujero en la capa de ozono de la Antártida en 2025 figura como el quinto más pequeño desde 1992, año en que entró en vigor la reducción del uso de sustancias destructoras de ozono prevista por el Protocolo de Montreal.
Durante el pico de la temporada de depleción en 2025, que se extendió del 7 de septiembre al 13 de octubre, el agujero cubrió un área media aproximada de 18,71 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a 7,23 millones de millas cuadradas.
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Además del menor área media, los datos muestran que el agujero comenzó a fragmentarse casi tres semanas antes de lo que se ha observado, en promedio, a lo largo de los últimos diez años de monitoreo continuo.
Paul Newman, científico sénior del sistema de la Universidad de Maryland y líder de larga data del equipo de investigación de ozono de la NASA, afirmó que los resultados siguen el comportamiento esperado desde principios de la década de 2000.
Según Newman, los agujeros en la capa de ozono se están formando más tarde en la temporada y disipándose más temprano, reflejando cambios estructurales consistentes en la composición química de la estratosfera antártica.

Pico diario de 2025 y comparación con récords anteriores
El mayor tamaño diario del agujero en la capa de ozono en 2025 fue registrado el 9 de septiembre, cuando alcanzó 22,86 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a 8,83 millones de millas cuadradas.
Este valor representa una reducción aproximada del 30% en relación al mayor agujero registrado, ocurrido en 2006, cuando el área media alcanzó 26,60 millones de kilómetros cuadrados, o 10,27 millones de millas cuadradas.
Los registros históricos analizados por la NASA y la NOAA datan de 1979, año en que comenzaron las mediciones por satélite del ozono atmosférico de forma sistemática y comparable.
Considerando este intervalo de 46 años de observaciones continuas, el agujero de la capa de ozono de 2025 ocupa la 14ª posición entre los más pequeños registrados en ese período.
Estas comparaciones a largo plazo permiten evaluar tendencias estructurales, aislando oscilaciones anuales y reforzando la lectura de recuperación gradual del ozono estratosférico antártico.
Criterio científico y visualización del agujero de ozono
Los científicos definen el ‘agujero’ en la capa de ozono como el área donde las concentraciones de ozono caen por debajo del límite histórico de 220 Unidades Dobson, parámetro utilizado internacionalmente para estandarizar comparaciones.
Ilustraciones producidas por el Observatorio de la Tierra de la NASA muestran la forma y la extensión del agujero en el día de su máxima expansión en 2025, con áreas de pérdidas moderadas en naranja y pérdidas más intensas en rojo.
Las imágenes fueron elaboradas con datos del NASA Ozone Watch y del modelo GEOS-5 de la Oficina de Modelación y Asimilación Global, integrando observaciones orbitales y simulaciones atmosféricas.
Estas representaciones visuales ayudan en la identificación de la fragmentación temprana del agujero y en la evaluación espacial de la distribución de las pérdidas de ozono a lo largo de la temporada.
Protocolo de Montreal y reducción de sustancias destructoras
De acuerdo con investigadores de la NOAA y la NASA, las observaciones de 2025 refuerzan el impacto directo del Protocolo de Montreal y de sus enmiendas posteriores en la recuperación de la capa de ozono.
Desde que los niveles de sustancias destructoras de ozono alcanzaron su pico alrededor del año 2000, las concentraciones de estos compuestos en la estratosfera antártica han disminuido alrededor de un tercio.
Stephen Montzka, científico sénior del Laboratorio de Monitoreo Global de la NOAA, afirmó que esta reducción es medible y consistente con las proyecciones hechas en las últimas décadas.
Según Newman, de la NASA, el agujero de 2025 habría sido más de un millón de millas cuadradas mayor si la cantidad de cloro en la estratosfera fuera equivalente a la registrada hace 25 años.
Los científicos indican que, manteniendo las políticas actuales y adoptando alternativas menos nocivas, la capa de ozono debería regresar a condiciones anteriores a la aparición del agujero aún en este siglo.
Espesor mínimo del ozono sobre el Polo Sur en 2025
Mediciones realizadas con globos meteorológicos mostraron que, el 6 de octubre de 2025, la capa de ozono directamente sobre el Polo Sur alcanzó un valor mínimo de 147 Unidades Dobson.
Este número es significativamente superior a la menor medición jamás registrada en la región, que fue de 92 Unidades Dobson, observada en octubre de 2006.
La comparación entre estos valores destaca la diferencia entre años de mayor y menor depleción y refuerza la tendencia de recuperación observada en los datos recientes.
Las mediciones in situ complementan las observaciones por satélite, ofreciendo mayor precisión vertical y validación cruzada de los datos orbitales.
Función de la capa de ozono en la protección del planeta
La capa de ozono actúa como un escudo natural que limita la cantidad de radiación ultravioleta que alcanza la superficie de la Tierra, desempeñando un papel central en la protección de la vida.
Se encuentra en la estratosfera, rango de la atmósfera que se extiende aproximadamente de 11 a 50 kilómetros sobre el suelo, donde el ozono se concentra de manera más eficiente.
Cuando las concentraciones de ozono disminuyen, una mayor cantidad de radiación UV puede atravesar la atmósfera, aumentando los riesgos ambientales y para la salud humana.
Entre los impactos asociados se encuentran pérdidas en las cosechas agrícolas, elevación de las tasas de cáncer de piel, aumento de la incidencia de cataratas y otros efectos adversos.
Mecanismo químico de la destrucción del ozono
La destrucción de la capa de ozono ocurre cuando compuestos que contienen cloro y bromo alcanzan la estratosfera y son descompuestos por la intensa radiación ultravioleta.
Este proceso libera átomos reactivos de cloro y bromo, que participan en reacciones químicas capaces de destruir repetidamente moléculas de ozono antes de ser eliminados de la atmósfera.
Durante muchos años, los clorofluorocarbonos y otros compuestos destructivos fueron ampliamente utilizados en aerosoles, espumas, sistemas de aire acondicionado y refrigeradores.
El cloro y el bromo presentes en estos productos pueden permanecer activos en la atmósfera durante décadas, prolongando sus efectos incluso después de la interrupción de la producción.
Emisiones legadas y horizonte de recuperación total
Aunque estas sustancias están actualmente prohibidas, todavía permanecen retenidas en materiales antiguos, como aislamientos de edificios, o almacenadas en vertederos.
A medida que estas fuentes legadas liberan cantidades cada vez menores de compuestos destructivos, los investigadores esperan una reducción continua del agujero en la capa de ozono.
Las proyecciones indican que el agujero de la Antártida debe recuperarse gradualmente hasta finales de la década de 2060, a medida que los niveles de cloro y bromo continúan disminuyendo.
Este cronograma refleja tanto la persistencia química de estos compuestos como el impacto acumulativo de las políticas globales de control de emisiones.
Influencia del clima y del vórtice polar en las variaciones anuales
Laura Ciasto, meteoróloga del Centro de Pronóstico Climático de la NOAA e integrante del equipo de investigación sobre ozono, explicó que variaciones naturales también influyen en el tamaño del agujero año tras año.
Patrones de temperatura, sistemas climáticos y la intensidad del vórtice polar, franja de vientos fuertes que rodea la Antártida, ejercen un papel relevante en este comportamiento.
Según Ciasto, un vórtice polar más débil de lo normal en agosto de 2025 ayudó a mantener temperaturas por encima de la media en la estratosfera antártica.
Esta condición probablemente contribuyó a la formación de un agujero más pequeño, al limitar reacciones químicas asociadas con la destrucción intensiva del ozono.
Monitoreo global por satélites y observaciones terrestres
El seguimiento de la capa de ozono depende de un sistema global integrado de mediciones espaciales y terrestres coordinadas entre diferentes agencias científicas.
Los científicos utilizan instrumentos a bordo del satélite Aura de la NASA, de los satélites NOAA-20 y NOAA-21 y del satélite Suomi National Polar-orbiting Partnership.
Estos satélites proporcionan datos continuos sobre la distribución y el espesor del ozono a escala planetaria, permitiendo análisis comparables a lo largo de las décadas.
Además, equipos de la NOAA lanzan globos meteorológicos y operan instrumentos de superficie orientados hacia arriba en el Observatorio de Referencia Atmosférica del Polo Sur.
Estas mediciones directas complementan los datos orbitales, garantizando precisión, consistencia y continuidad en el monitoreo de la capa de ozono antártica a lo largo del tiempo.
Este artículo fue elaborado con base en datos e información divulgados por la NOAA y la NASA, incluyendo mediciones por satélite, observaciones con globos meteorológicos, análisis del NASA Ozone Watch, del Observatorio de la Tierra de la NASA y declaraciones de investigadores involucrados en el monitoreo de la capa de ozono de la Antártida.

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