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Las cabras que escalan árboles de hasta 9 metros para comer frutos raros se han convertido en un símbolo turístico en Marruecos, pero ponen en riesgo a una especie milenaria.

Escrito por Ruth Rodrigues
Publicado el 14/07/2025 a las 09:11
As cabras escaladoras do Marrocos viraram atração turística, mas seu hábito ancestral pode ameaçar a regeneração das árvores de argânia. Entenda os impactos.
As cabras escaladoras do Marrocos viraram atração turística, mas seu hábito ancestral pode ameaçar a regeneração das árvores de argânia. Entenda os impactos. Fonte: Magnus Mundi
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Las cabras escaladoras de Marruecos se han convertido en una atracción turística, pero su hábito ancestral puede amenazar la regeneración de los árboles de argán. Entiende los impactos.

En el suroeste de Marruecos, un escenario improbable ha llamado la atención de turistas e investigadores: cabras escaladoras se equilibran entre las ramas de los arganes, en busca de los frutos que crecen en lo alto.

El fenómeno, común entre las ciudades de Agadir y Essaouira, ocurre todo el año, pero es más frecuente en los períodos de sequía. Las cabras, pertenecientes a comunidades bereberes locales, no solo se han adaptado al ambiente hostil, sino que también se han convertido en piezas centrales de un delicado equilibrio entre economía, cultura y ecosistema.

Esta práctica milenaria, aunque curiosa y hasta encantadora a los ojos de los visitantes, plantea cuestiones sobre los impactos en la regeneración de los árboles y en la conservación ambiental de la región.

¿Por qué las cabras escalan árboles en Marruecos?

En un clima semiárido, donde el suelo ofrece poco pasto, los frutos del argán se han convertido en una fuente esencial de alimento.

Las cabras escaladoras suben hasta 9 metros de altura para alcanzar estos frutos dulces y oleosos.

Equipadas con cascos hendidos y un excelente sentido de equilibrio, se mueven entre las ramas con sorprendente facilidad.

Cabras escaladoras
Fuente: Magnus Mundi

Los frutos del argán poseen semillas ricas en aceite — una sustancia valorada tanto en la gastronomía como en la industria cosmética.

Históricamente, las cabras comían la pulpa y eliminaban las semillas intactas, que eran recolectadas por mujeres bereberes para la extracción artesanal del aceite.

Cabras, árboles y cultura: un sistema interdependiente

El hábito de las cabras escaladoras va más allá de la alimentación. Ellas forman parte de un sistema agro-silvo-pastoril, donde la cría de animales, la agricultura y la presencia de los árboles coexisten.

Esta relación sostiene la economía local y preserva tradiciones culturales profundas.

No obstante, el aumento de las ganancias con la venta de aceite de argán ha incentivado la cría excesiva de cabras, lo que ha generado un desequilibrio.

El exceso de animales compromete la regeneración natural de los arganes, que dependen de la dispersión de las semillas para mantenerse.

Turismo y polémica: cabras escaladoras como atracción

La imagen de las cabras colgando de los árboles se ha convertido en un ícono turístico en Marruecos. En muchos puntos de la carretera, los animales son incluso colocados intencionadamente en los arganes para atraer fotos y videos de turistas.

Los residentes locales aseguran que muchas cabras suben espontáneamente, pero hay denuncias de que algunas están atadas, lo que plantea cuestiones de bienestar animal.

Este turismo «escenificado» puede generar ingresos, pero también agrava la presión sobre los animales y el medio ambiente.

El valor social del aceite de argán

La extracción del aceite de argán ha traído beneficios importantes para las comunidades.

La creación de cooperativas femeninas después de los años 2000, con el apoyo de organizaciones internacionales, ha generado independencia financiera y valorización de la cultura local.

Moagem da semente de Argan.
Molienda de la semilla de argán. Fuente: Freepik

Sin embargo, la forma de producción ha cambiado. Hoy, técnicas modernas han sustituido el antiguo método de recolección de semillas mediante las heces de las cabras.

Esto ha incrementado la calidad del aceite y reducido el sabor residual que incomodaba a algunos consumidores.

Amenazas ambientales y esfuerzos de preservación

La Reserva de la Biosfera Arganera, reconocida por la UNESCO, ha perdido más de la mitad de su cobertura vegetal en el último siglo.

La combinación de sobrepastoreo, recolección intensiva y cambios climáticos ha dificultado la regeneración de los arganes.

Estudios muestran que se pierden 610 hectáreas al año desde 2009. Especialistas sugieren alternativas como reducir el número de cabras, introducir ovejas en los pastos, reforzar cooperativas y plantar nuevos árboles. Desde 2009, se han plantado más de 4,300 plántulas en Essaouira.

Cabras escaladoras: entre tradición y riesgo ambiental

Las cabras escaladoras de Marruecos representan una fascinante paradoja: al mismo tiempo que ayudan en la dispersión de las semillas del argán, pueden comprometer la continuidad de la especie.

Para las comunidades bereberes, el desafío es mantener viva la tradición, garantizar el sustento económico y preservar un ecosistema ya frágil.

El equilibrio entre cultura, turismo y naturaleza es delicado — y las decisiones tomadas hoy definirán el futuro de los arganes y de las cabras que los escalan.

Con información de Magnus Mundi.

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Ruth Rodrigues

Formada em Ciências Biológicas pela Universidade do Estado do Rio Grande do Norte (UERN), atua como redatora e divulgadora científica.

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