Campo de Urucu, operado por Petrobras en Amazonas, abastece 80% del estado con gas natural y se convierte en modelo de operación energética en región remota.
En el corazón de la selva amazónica, uno de los campos de gas natural más estratégicos del país sigue operando lejos de los focos — pero con un papel fundamental en el abastecimiento energético de la región Norte. El campo de Urucu, operado por Petrobras desde los años 1980, nunca ha sido vendido, a diferencia de tantos otros activos de la estatal en los últimos años. Pero esto no impidió que se transformara, a través de una nueva estrategia logística y operativa, en un verdadero pilar energético del Amazonas.
Hoy, Urucu produce más de 11 millones de metros cúbicos de gas por día, satisfaciendo alrededor de 80% de toda la demanda de gas natural del estado, gracias al gasoducto Urucu–Coari–Manaus, uno de los más grandes de la región Norte. Se trata de un caso emblemático de cómo un activo no privatizado, pero modernizado y reposicionado, puede mantenerse estratégico y altamente rentable para la infraestructura nacional.
Descubrimiento histórico en medio de la selva
El campo de Urucu fue descubierto en 1986, en la región de Tefé, interior de Amazonas, en una de las mayores provincias de petróleo y gas ya identificadas en la selva amazónica. Aislado geográficamente, con acceso extremadamente difícil y sin mercado consumidor cercano, el campo tardó años en ser debidamente desarrollado.
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Solo a partir de la década de 2000, con el avance de las obras del gasoducto Urucu–Manaus, es que la producción de gas adquirió sentido económico. La construcción de la infraestructura para el transporte del gas natural por casi 660 km de selva fue un hito de la ingeniería nacional.
Con él, por primera vez, sería posible transportar el gas producido en medio de la Amazonía hasta la capital Manaus, atendiendo hogares, industrias, comercios y plantas termoelectricas de manera continua y segura.
El nuevo ciclo: reposicionamiento estratégico y foco en la eficiencia
A diferencia de otros campos vendidos en los programas de desinversión de Petrobras, Urucu permaneció bajo gestión directa de la estatal. Pero esto no impidió cambios estructurales importantes.
En los últimos años, Petrobras ha comenzado a reorganizar su actuación en la región, reduciendo actividades en áreas menos productivas, optimizando equipos, modernizando equipos y reforzando el uso del gasoducto como canal central de transporte. El foco pasó a ser maximizar el potencial de la provincia con menor costo por metro cúbico, lo que trajo resultados visibles.
La producción actual supera 11 millones de m³ de gas por día, según datos de la ANP y del gobierno estatal, representando 80% de todo el gas consumido en Amazonas. Con esto, el campo se consolidó como el principal motor energético de la región — sin depender de fuentes externas o de combustibles más caros como el diésel.
Impacto directo del campo de gas Urucu: termoeléctricas, industrias y población abastecidas
El gas natural de Urucu se utiliza principalmente para abastecer centrales termoeléctricas en Manaus, que garantizan el suministro de energía para millones de personas. Además, una parte significativa del volumen atiende industrias, flotas vehiculares y comercios, reduciendo costos y dependencia de energía generada por óleo combustible o carbón.
Entre los principales beneficiarios están:
- UTE Mauá 3: central termoeléctrica alimentada por gas natural con capacidad de 586 MW.
- Condominios y hospitales en Manaus, que hoy utilizan el gas natural canalizado como solución energética limpia.
- Flota de autobuses urbanos y taxistas, beneficiados con el GNV derivado del gas de Urucu.
Este abastecimiento regional representa seguridad energética, estabilidad de precios y ganancia ambiental, ya que el gas natural tiene menor emisión de contaminantes en comparación con otros combustibles fósiles.
La logística del campo de gas Urucu en medio de la selva
Una de las mayores conquistas asociadas al campo de Urucu es la viabilidad logística de la operación. El gasoducto Urucu–Coari–Manaus, con aproximadamente 660 km de extensión, cruza áreas de selva densa, ríos y terrenos de difícil acceso.

La operación involucra:
- Balsas y ductos fluviales en tramos donde no es posible usar camiones.
- Estaciones de compresión y reducción de presión en puntos estratégicos de la red.
- Monitoreo remoto de fugas y mantenimiento a través de sensores de alta precisión.
Con esta infraestructura, el gas puede salir del pozo en la selva y llegar a los grifos y plantas de la capital amazonense en tiempo récord, sin necesidad de camiones o diésel importado.
Energía regional sin depender de importaciones
Además del impacto ambiental positivo, la operación continua de Urucu reduce drásticamente la dependencia energética de Amazonas respecto a combustibles importados. Antes de la consolidación del campo y del gasoducto, gran parte de la energía eléctrica en el estado provenía de plantas a base de óleo diésel, abastecidas por barcos — caros y contaminantes.
Hoy, el modelo es más eficiente, más limpio y más barato. En un escenario de fluctuación internacional de precios, la presencia de una fuente local estable es estratégica para el presupuesto público y la planificación urbana.
Urucu y la nueva visión sobre activos “no vendidos”
Mientras muchos activos de Petrobras pasaron por privatizaciones en los últimos años, Urucu demuestra que la venta no es el único camino para reactivar o potenciar operaciones estratégicas.
Con una gestión más enfocada, ajustes operativos e inversiones en eficiencia, Petrobras logró transformar el campo de gas amazónico en referencia energética sin renunciar a la propiedad estatal.
Y más: el éxito de la operación puede servir de modelo para otras áreas remotas del país, donde el desafío logístico es grande, pero el potencial energético es aún mayor.
El campo de Urucu, en Amazonas, es un ejemplo emblemático de cómo la planificación, infraestructura y visión estratégica pueden transformar un activo aislado en pieza clave de la matriz energética de toda una región. Sin haber sido vendido o privatizado, Urucu ha pasado por un proceso silencioso de reestructuración y modernización, que hoy garantiza 80% de todo el gas consumido en Amazonas.
Mientras muchas áreas son vendidas y se vuelven rentables bajo nueva gestión, Urucu demuestra que con las decisiones correctas, activos estatales también pueden prosperar — y ser decisivos para el desarrollo sostenible de regiones remotas de Brasil.

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