El modelo de Backcountry Tiny Homes utiliza un diseño abierto, sofá cama en L, cocina bien equipada y loft privado, además de un rooftop con barandilla extraíble pensado para encuentros al aire libre.
Una casa diminuta es aquella donde cada centímetro necesita trabajar el doble. Y es por eso que el modelo llama la atención de inmediato: no intenta “aumentar” el interior con magia, sino que crea un segundo ambiente fuera del volumen principal, una terraza en la azotea que se convierte en área social cuando la casa está estacionada.
La estructura fue diseñada para montarse en un remolque de tres ejes y tiene 9 metros de largo. Para el estándar norteamericano, es compacta, pero no exagerada. Se puede considerar como residencia permanente y aún mantener la posibilidad de salir a la carretera. Por fuera, la apariencia también juega a favor del atractivo “cabaña moderna”: cedro con encastre macho y hembra y detalles en metal, todo con aspecto de producto premium, de esos que obtienen fotos bonitas fácilmente.
La diferencia, por supuesto, es el rooftop. No es enorme, pero es el tipo de área que cambia el uso de la casa. Una parrillada, un atardecer, un café al sol, una conversación con amigos. Y hay un detalle astuto: la barandilla es removible, lo que facilita el transporte.
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La terraza en la azotea es el truco más simple y más eficaz

La idea es directa. En una casa diminuta, ampliar el área interior cuesta caro y complica la estructura. Ya una terraza en la azotea ofrece “espacio extra” sin pelear con el diseño. El truco es que el acceso parece ser externo. Por las fotos del proyecto, lo más probable es que el propietario necesite poner una escalera o escalones cuando esté estacionado, porque no aparece una escalera fija integrada.
Esto tiene sentido para no comer espacio dentro de la casa. Y también mantiene el interior más limpio, con menos circulación vertical ocupando área útil.
Para quienes piensan en el uso real, se puede imaginar la terraza como el ambiente que aparece cuando la casa deja de ser vehículo y se convierte en hogar. Durante el viaje, queda “guardada”. Cuando se estaciona, se convierte en el balcón que muchas casas pequeñas sueñan tener.
Por dentro, el diseño abierto hace que la casa parezca más grande de lo que es
El interior mezcla pino con acabado marcado y pino con encastre macho y hembra, con piso vinílico. La propuesta es acogedora sin caer en el exagerado rústico. Y el plano es abierto, lo que ayuda mucho en espacios compactos.
La sala de estar viene con un sofá cama grande en forma de L, que ya resuelve visitas sin drama. También tiene estufa de leña y aire acondicionado dividido, una combinación que indica intención de uso en clima variable. Las ventanas son generosas, dejando el espacio claro y evitando esa sensación de caja.
En el medio de la casa está el área de comedor, con mesa para dos personas que también funciona como escritorio. Este tipo de solución es lo que separa una casa diminuta bonita de una habitable. Cuando la mesa se convierte en estación de trabajo, la casa deja de ser solo “lugar para dormir” y pasa a servir para la vida real.
La cocina está bastante completa para el tamaño: estufa de gas de dos fuegos, refrigerador con congelador, fregadero, microondas y espacio para otros electrodomésticos. No es aquella cocina escenográfica de alquiler por temporada. Pero tiene aspecto de que aguanta una rutina.
El baño queda en el lado opuesto de la sala y trae un box relativamente grande con vidrio, fregadero con gabinete y espacio de almacenamiento. El inodoro es incinerador, pero hay opción de cambiarlo por un modelo con descarga, lo que amplía el público que estaría dispuesto a vivir allí.
Esta descripción y los detalles de medidas y versiones aparecen en el texto publicado por New Atlas, que fue la referencia utilizada para organizar la información del proyecto.

El cuarto loft ofrece privacidad, pero mantiene la esencia de casa diminuta
El remolque tiene una habitación privada única en estilo loft, con techo bajo, accesible por una escalera que ya incluye almacenamiento. Arriba cabe una cama matrimonial y algunos armarios empotrados. Es exactamente el tipo de loft típico del segmento: cómodo para dormir, apretado para estar de pie, eficiente para liberar espacio abajo.
Al final, el proyecto parece querer alcanzar un público muy específico: gente que quiere una casa diminuta (tiny house) “de verdad”, con sala utilizable, cocina funcional, baño completo y un extra para disfrutar el exterior, sin necesidad de un deck en el suelo.
Precio y versiones muestran que el Park es modular y pensado para varios bolsillos
El modelo se vende con opciones y tres versiones principales. Una estructura básica parte de US$ 72.200. Un modelo sin muebles cuesta US$ 122.575. Ya la versión lista para habitar llega a US$ 136.100.
Estas diferencias de precio indican una estrategia clara: vender desde el esqueleto para quienes quieren personalizar hasta el paquete completo para quienes solo quieren estacionar y vivir.


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