Estructura salió de Cruzeiro do Sul, pasó por Eirunepé y llegó a Tarauacá, llamando la atención en las redes y a la orilla del río.
Una casa flotante montada sobre una balsa se convirtió en tema de conversación en el interior de Acre después de aparecer anclada en el Río Tarauacá, llamando la atención de quienes navegaban y de los vecinos curiosos. La pareja dice que la idea es transformar la balsa en un taller flotante para reparar motores y atender a los ribereños.
La historia cobró fuerza cuando videos de la estructura navegando por los ríos comenzaron a circular y la “casita” empezó a ser filmada y fotografiada por donde pasaba.
Según el relato dado a la reportera, la embarcación pertenece a la pareja Josilene Maria Ozório de Araújo y Francisco Alves de Araújo, conocido como Chicó, y fue comprada para convertirse en un punto de trabajo relacionado con servicios de herrería y mantenimiento de embarcaciones.
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La inversión informada fue de R$ 100 mil, y el plan era hacer que la parte inferior de la estructura funcionara como taller, mientras que la parte superior mantendría el espacio de apoyo, con habitaciones ya existentes.
Cómo la casa flotante cruzó ríos entre Amazonas y Acre
De acuerdo con la investigación publicada por el Portal Amazônia, la balsa salió de Cruzeiro do Sul, en Acre, bajó por el Río Juruá, pasó por Eirunepé, en Amazonas, y luego siguió por el Río Tarauacá hasta llegar al municipio acreano de Tarauacá.
En el mapa hidrografico, el Río Tarauacá es afluente del Río Juruá, lo que ayuda a explicar el trayecto hecho por la estructura entre los dos estados.
Quiénes son Josilene y Chicó y por qué la balsa se convirtió en un proyecto de trabajo
Josilene se presenta como gestora escolar y contó que fue ella quien condujo la negociación y finalizó la compra a su nombre, mientras que su marido estaba sin celular en el momento en que la reportera la escuchó.
La idea principal, según el texto, es montar un taller flotante orientado a la reparación y construcción de motores de barcos, además de producir artículos como rejas y patines, atendiendo a la demanda de quienes viven y circulan por el río.
La reportera también relaciona el proyecto con una dificultad práctica del día a día. Chicó, herrero desde niño, habría perdido un antiguo taller a las orillas del río debido a la erosión del barranco y, ya adulto, comenzó a trabajar en una dirección alejada de la orilla del Tarauacá, lo cual complicaba el transporte de los motores hasta la ciudad.
La estructura comprada fue descrita como construida el año anterior, con dos pisos. La parte de arriba tiene tres habitaciones, sala integrada a la cocina y baño, mientras que la parte de abajo ya era utilizada como taller por el antiguo dueño.
Ya el sitio Notícias da Hora informó que la casa flotante fue anclada en el puerto de Tarauacá y que la propuesta era facilitar el acceso de los ribereños a servicios de mantenimiento al estar en un punto concurrido.
Viralización en las redes y el debate sobre privacidad y seguridad en el río
La repercusión comenzó con un video grabado en Eirunepé, cuando la balsa estaría saliendo del municipio, y luego ganó nuevas publicaciones hechas por otras personas a lo largo del camino, según el relato atribuido a Josilene.
Además del tono curioso, la situación levantó un incómodo que mucha gente reconoce en la era de los celulares. Josilene dijo que una foto tomada de forma privada acabó circulando, sin que ella entendiera cómo esa imagen llegó a las redes.
También existe la discusión sobre seguridad en la navegación y cómo el desplazamiento en la Amazonía depende del comportamiento de los ríos. En 2025, por ejemplo, la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico publicó una alerta de escasez hídrica en los ríos amazónicos, incluyendo la cuenca del Juruá, mostrando cómo las variaciones de nivel afectan la realidad de quienes dependen de la hidrovia.
Tarauacá y la vida que gira en torno al río
El episodio llamó la atención justamente en una región donde el río es parte de la rutina y de la economía local. Tarauacá tenía 43.467 habitantes en el Censo 2022, según el IBGE, y la dinámica de desplazamiento y servicios aún es fuertemente influenciada por las condiciones de acceso y distancias en la Amazonía.
Cuando una estructura grande aparece “pasando” por la ciudad, la tendencia es convertirse en una atracción instantánea, mezclando curiosidad, humor y un debate real sobre infraestructura, trabajo y hasta privacidad, como ocurrió con los registros hechos por los vecinos.
Desde su punto de vista, ¿esto es emprendimiento inteligente que resuelve un problema de quienes viven del río, o es un riesgo y un inconveniente por la exposición y la logística de navegar con una casa entera por comunidades? Deje su comentario y diga de qué lado se posiciona en esta discusión.

Não devia ter divulgado, agora o taxad, vai cobrar imposto de navegação, ancoragem, m2 de Área do porto, e se passar de R$5.000, pagar IR
Bom, eles são da terra, devem conhecer bons e maus caminhos assim como bons e maus caminhantes…que Deus os proteja e fortaleça neste belo propósito…
Mas e a pirataria no Rio Amazonas !!!Ali e bem arriscado !!!