Mark Zuckerberg prevé que las gafas inteligentes sustituirán a los teléfonos móviles como principal dispositivo digital, y apuesta en el Meta Quest 3S para acelerar esta transición con un precio más bajo, recursos de inteligencia artificial e interacción por gestos y voz.
Mark Zuckerberg volvió a defender que las gafas inteligentes deben asumir el papel central hoy ocupado por los smartphones.
El mensaje fue reafirmado en el Meta Connect, evento en el que la empresa presentó el Meta Quest 3S, headset de realidad mixta con la promesa de llevar esta experiencia a un público más amplio.
Para el CEO de Meta, la próxima década puede marcar la transición en la que las gafas conectadas y las interfaces de voz, gestos e IA sustituyen progresivamente la pantalla en el bolsillo.
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Lo que fue anunciado en el Meta Connect
En el escenario del evento, Meta oficializó el Quest 3S como modelo de entrada en realidad mixta.
El dispositivo hereda recursos del Quest 3, pero con un precio inicial de US$ 299 y enfoque en volumen.
La empresa también mostró avances en gafas de realidad aumentada, área vista internamente como pieza clave de este giro.

Al vincular hardware a modelos de IA, Meta quiere transformar la interacción en algo más natural, sin distracciones constantes de la pantalla del teléfono móvil.
Meta Quest 3S llega por US$ 299 y apunta a adopción masiva
El Quest 3S sale en versiones de 128 GB y 256 GB, manteniendo control por gestos, transmisión de vídeo colorido y compatibilidad con el ecosistema Quest.
Meta posiciona el 3S como puerta de entrada para quienes buscan realidad mixta a un precio más bajo, mientras que el Quest 3 sigue como opción premium.
Es una estrategia de escalones: reducir barreras de precio para estimular la experimentación y, a continuación, fidelizar a los usuarios en dispositivos más avanzados.
Lo que ya se puede hacer con las gafas de Meta
Además de juegos y aplicaciones inmersivas, el headset integra comunicación.
Es posible enviar mensajes y hacer llamadas por aplicaciones como Messenger y WhatsApp dentro del propio Quest, con derecho a compartir la visión en primera persona durante las llamadas.
La apuesta es que tareas del día a día, hoy realizadas en el smartphone, pasen a ocurrir en interfaces inmersivas cuando tenga sentido, manteniendo al usuario conectado al entorno físico.
Inversión pesada y visión a largo plazo
Meta mantiene aportes multimillonarios en realidad virtual y aumentada, incluso ante resultados financieros presionados en la división Reality Labs.
Desde 2020, las pérdidas acumuladas superan US$ 60 mil millones, reflejo de un ciclo de inversión prolongado para viabilizar la próxima plataforma computacional.
Paralelamente, reportajes de la prensa especializada indican que los gastos totales en XR (VR/AR) caminan hacia los US$ 100 mil millones a lo largo de los años, reforzando el compromiso estratégico.
Orion y la carrera de las gafas de realidad aumentada

En los bastidores, Meta desarrolla el proyecto Orion, gafas de realidad aumentada con micro-LED y control por pulsera neural basada en señales musculares (EMG).
La demostración del prototipo evidenció el potencial para superponer gráficos en el campo de visión y ejecutar tareas con ayuda de IA, aunque la complejidad técnica y el costo mantengan el producto alejado del retail por ahora.
Esta es la pieza que Zuckerberg ve como sucesora natural del smartphone.
Mercado de AR/VR en trayectoria de crecimiento
Proyecciones de consultorías apuntan a un avance consistente del mercado de AR/VR hasta 2030, con ingresos que varían de cientos de miles de millones de dólares, dependiendo de la metodología.
Aunque las estimaciones difieran, el consenso es de aceleración con la maduración de hardware, caída de precios e integración de IA generativa en los dispositivos.
Este trasfondo ayuda a explicar la prisa de las grandes tecnológicas por ocupar el espacio antes de que los patrones de uso se consoliden.
Brasil sigue dominado por los smartphones
Mientras la visión de Meta avanza, la realidad brasileña muestra resistencia de los teléfonos móviles.
En el primer trimestre de 2025, Brasil fue el único gran mercado de América Latina en crecer en ventas, con un aumento de alrededor del 3% y 9,5 millones de unidades despachadas, según Canalys.
La base instalada sigue siendo gigantesca y con una fuerte presencia de marcas chinas.
Este cuadro ayuda a entender por qué la sustitución total del smartphone tiende a ser gradual.
Nuevas marcas y el apetito local
La reciente movida de Honor, que oficializó su entrada en el país con una línea de plegables, intermedios y de gama alta, refuerza la competencia en el comercio nacional.
Paralelamente, Xiaomi mantiene un ritmo de crecimiento en envíos.
Con ofertas agresivas y recursos de IA integrada en los modelos, el ciclo de cambio sigue activo, lo que prolonga la vida útil del smartphone como dispositivo principal para la mayoría de los consumidores.
Disponibilidad del Quest en Brasil y los obstáculos de adopción
En el mercado brasileño, el Quest 3S aún no tiene lanzamiento oficial.
El producto se encuentra principalmente a través de importadores y minoristas que traen unidades del extranjero, mientras que Meta no incluye a Brasil entre los países atendidos por su tienda.
Este escenario limita la adopción, sumado a cuestiones habituales del segmento, como peso, autonomía de batería, confort y la necesidad de convencer al público de que la experiencia vale la inversión.
Paso a paso, no ruptura
A pesar del discurso de que las pantallas en el bolsillo perderán protagonismo, la transición debe ocurrir por capas.
Headsets y gafas inteligentes comienzan como accesorios complementarios en nichos de entretenimiento, productividad y comunicación.
A medida que los recursos de voz, gestos e IA se vuelvan más confiables, y que las gafas de AR maduren, el usuario comenzará a migrar tareas específicas a interfaces inmersivas, sin abandonar de inmediato el smartphone.
A la luz de todo esto, la pregunta que queda es simple y práctica: si las gafas ganan confort, batería y un precio más amigable, ¿cambiarías el celular como dispositivo principal por una interfaz inmersiva en la cara?


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