Expedición científica conjunta entre China y Chile, iniciada en enero y con duración prevista de tres meses, moviliza un sumergible capaz de superar los 10.000 metros para investigar riesgos sísmicos, procesos climáticos profundos y formas de vida quimiosintética a lo largo de 700 kilómetros de la Fosa de Atacama, en el Pacífico
China y Chile iniciaron, en enero, una expedición científica conjunta de tres meses para explorar 700 kilómetros de la Fosa de Atacama, en el este del Océano Pacífico, a partir del barco chino Tan Suo Yi Hao, con el objetivo de investigar riesgos geológicos, procesos climáticos profundos y formas de vida sin luz solar.
Expedición conjunta y comienzo de las operaciones en el Pacífico
La misión comenzó el lunes a bordo del barco de investigación Tan Suo Yi Hao y se extenderá hasta marzo, cubriendo un tramo de 700 kilómetros de la Fosa de Atacama. La iniciativa reúne a la Academia China de Ciencias y la Universidad de Concepción, en Chile, en una operación considerada de gran escala.
El trabajo se llevará a cabo desde el puerto chileno de Valparaíso y se describe como la mayor operación en aguas profundas jamás realizada en la región. La expedición es el resultado de una alianza científica plurianual entre instituciones de ambos países.
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Según la Universidad de Concepción, esta cooperación concede a los científicos chilenos acceso exclusivo a tecnologías chinas avanzadas. La universidad afirmó que esta asociación permite acelerar años de investigación en una sola misión, según informó el South China Morning Post.
La Fosa de Atacama y el escenario geológico extremo
La Fosa de Atacama tiene unos 6.000 kilómetros de extensión y alcanza aproximadamente 8.000 metros de profundidad.
Se trata de una vasta zona de subducción, donde las placas tectónicas de Nazca y de América del Sur colisionan continuamente.
Este proceso geológico es responsable de la generación de algunos de los terremotos más poderosos del planeta y está directamente asociado a la formación de tsunamis que pueden afectar a diversos países bañados por el Océano Pacífico.
La expedición busca comprender mejor esta dinámica, investigando las causas geológicas profundas que conducen a eventos sísmicos extremos. La presencia física de científicos en el lugar se considera un diferencial en relación con estudios anteriores basados solo en sensores remotos.
Tecnología china y el sumergible Fendouzhe
Para alcanzar las profundidades de la fosa, la misión utilizará el sumergible tripulado Fendouzhe, también conocido como Esforzador. El equipo es capaz de descender a profundidades superiores a 10.000 metros, superando los niveles máximos de la Fosa de Atacama.
El sumergible transporta a tres personas en una cabina reforzada, equipada con ventanas gruesas y brazos robóticos. Estos brazos se utilizarán para recoger muestras biológicas y geológicas directamente del fondo oceánico, en condiciones de oscuridad absoluta.
Además, el Fendouzhe cuenta con cámaras de alta resolución, permitiendo el registro detallado del ambiente hadal. Este enfoque posibilita observaciones directas que los sensores automáticos no pueden proporcionar, ampliando la comprensión del ecosistema profundo.
Objetivos científicos e impacto global de la misión
La misión tiene tres objetivos principales. El primero es contribuir a la prevención global de desastres naturales, al estudiar cinturas sísmicas que representan una amenaza constante de tsunamis para los países del Pacífico.
El segundo objetivo es investigar el papel de la Fosa de Atacama como posible recicladora de carbono, ayudando a aclarar enigmas climáticos relacionados con el almacenamiento y circulación de este elemento en grandes profundidades.
El tercer enfoque está en la búsqueda de moléculas raras asociadas a formas de vida quimiosintética, organismos que sobreviven sin luz solar utilizando energía química de la propia Tierra, con potencial aplicación en biomedicina.
Para ello, el equipo empleará módulos de aterrizaje robóticos autónomos y sensores CTD de aguas profundas, capaces de medir temperatura, salinidad y pH. Estos datos se transmitirán en tiempo real a la nave madre.
Estructura de la investigación y cooperación internacional
A lo largo de la misión, se prevén 33 estaciones de investigación y casi 20 inmersiones con sumergibles. Las actividades forman parte del Programa Global de Exploración Hadal, respaldado por la ONU, e involucran instituciones académicas chilenas y el servicio geológico nacional.
La operación es liderada por la investigadora Du Mengran, citada como una de las principales científicas de la Nature para 2025. La escala ampliada de la misión supera los esfuerzos anteriores y consolida la cooperación científica sino-chilena en la exploración de las mayores profundidades oceánicas, a pesar de los desafíos técnicos involucrados.

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