La tecnología militar híbrida de China llama la atención global al unir la operación aérea y subacuática en un único dron capaz de transitar entre ambientes distintos con foco en misiones navales estratégicas y reducción de la exposición humana en áreas de riesgo.
China presentó el Feiyi, un sistema no tripulado diseñado para operar bajo el agua, en la superficie y en el aire dentro de la misma arquitectura, en un movimiento que recolocó en el centro de la disputa naval la búsqueda de vehículos capaces de atravesar más de un ambiente en la misma misión.
Según los investigadores involucrados, el aparato puede ser lanzado desde el agua por un submarino, entrar en vuelo, repetir la transición entre mar y cielo y, al final de la operación, regresar a la plataforma de origen.
Dron Feiyi: tecnología híbrida que opera en el aire y en el mar
El proyecto fue desarrollado por equipos de la Northwestern Polytechnical University y del China Aerodynamics Research and Development Centre, instituciones chinas vinculadas a la investigación aeronáutica y de sistemas avanzados.
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En un artículo citado por la prensa internacional, los autores afirman que el Feiyi fue concebido para cruzar varias veces el límite entre agua y aire a lo largo de un único viaje, característica presentada como una ganancia en ocultación y supervivencia en ambiente marítimo.
Qué diferencia al dron Feiyi de otros sistemas militares
El punto que más llamó la atención no fue solo la capacidad de volar después de emerger, sino el intento de reunir, en una sola plataforma, funciones que normalmente están separadas entre drones aéreos, vehículos de superficie y sistemas subacuáticos.
En la práctica, esto altera la lógica de empleo, porque el mismo vector puede desplazarse de forma discreta en el medio acuático y, cuando sea necesario, asumir rápidamente un perfil aéreo.
Aún según la descripción divulgada, el Feiyi utiliza una configuración con partes plegables para reducir la resistencia durante la navegación sumergida y, después, adaptar su forma al desplazamiento aéreo.
Este diseño busca responder a un problema conocido en proyectos híbridos: equipos que intentan operar en dos medios extremos suelen perder eficiencia cuando no son pensados desde el origen para exigencias muy diferentes de propulsión, estabilidad y control.
La relevancia técnica del sistema está precisamente en esta transición repetida entre dominios.
En lugar de funcionar solo como un dron resistente al agua o como un vehículo subacuático con capacidad limitada de emerger, el Feiyi fue presentado como una plataforma de operación híbrida, capaz de usar el mar, la superficie y el aire como partes integradas del mismo recorrido táctico.
Esta promesa ayuda a explicar por qué el anuncio repercutió más allá de la cobertura estrictamente militar.
Aplicaciones militares e impacto en la guerra naval moderna
El interés en torno al Feiyi ha crecido porque apareció en un momento sensible de la competencia marítima entre grandes potencias.
Las fuerzas navales han estado invirtiendo en medios no tripulados para ampliar la vigilancia, el reconocimiento y la eventual capacidad de ataque sin exponer directamente barcos, aeronaves y tripulaciones humanas en áreas disputadas, sobre todo en escenarios costeros y en zonas de mayor riesgo operacional.
En este contexto, un sistema que pueda salir del agua, volar, volver al medio sumergido y ser recuperado por un submarino ofrece, al menos en teoría, ventajas de discreción y flexibilidad.
En operaciones convencionales, los medios aéreos y subacuáticos suelen seguir cadenas distintas de lanzamiento, mando y recuperación; cuando estas funciones comienzan a coexistir en una única plataforma, se abre espacio para nuevos formatos de infiltración, observación y aproximación táctica.
Los propios desarrolladores atribuyeron al Feiyi potencial de empleo en reconocimiento marítimo, vigilancia, ataque y strike, formulación que ayuda a entender la atención inmediata recibida por el proyecto.
Al combinar movilidad y ocultación, el sistema fue insertado en la discusión sobre cómo ampliar la presencia de sensores y vectores en áreas donde la exposición de activos tripulados puede representar un costo político y militar mayor.
Disputa tecnológica entre China y EE. UU. impulsa interés
La repercusión también fue impulsada por el ambiente de comparación entre China y Estados Unidos en el campo de los sistemas no tripulados.
El reportaje del South China Morning Post relacionó el avance chino a debates militares en EE. UU. sobre el uso de submarinos para liberar enjambres de drones bajo el agua en un eventual conflicto marítimo, argumento que le dio al Feiyi un peso político adicional más allá del aspecto puramente técnico.
Con esto, el sistema pasó a ser leído no solo como una curiosidad de ingeniería, sino como una demostración de capacidad de investigación aplicada, integración industrial y velocidad de desarrollo.
En disputas tecnológicas de este tipo, la narrativa pública importa casi tanto como el rendimiento real del equipo, porque señala prioridad estratégica, madurez de laboratorio e intención de transformar prototipos en soluciones de uso militar más amplio.
El nombre elegido por los investigadores refuerza esta dimensión simbólica.
Según el relato citado por la prensa, “fei” remite a volar, mientras que “yi” recupera un carácter antiguo asociado a la imagen de un ave acuática abriendo las alas para despegar de la superficie.
La elección condensa la propuesta del proyecto al unir, en una misma referencia, transición, impulso y adaptación entre agua y aire.
Lo que ya se sabe sobre el Feiyi y lo que aún no ha sido revelado
Hasta aquí, la información hecha pública se centra en el concepto general, en las instituciones involucradas, en la lógica operativa del sistema y en las aplicaciones señaladas por los autores.
La cobertura disponible menciona la existencia de un artículo revisado por pares publicado el 31 de diciembre de 2024 en la revista Acta Aeronautica et Astronautica Sinica, lo que otorga respaldo académico a la presentación, pero no aclara de manera amplia detalles como alcance, autonomía, carga útil, sensores embarcados o el estado exacto de madurez para un eventual empleo operativo.
Este límite es importante porque anuncios de esta naturaleza suelen mezclar demostración tecnológica, investigación de frontera y señalización estratégica.
Aun así, el Feiyi ha ganado espacio en el debate internacional por traducir, de manera visible, una tendencia más amplia: el intento de derribar la frontera rígida entre plataformas aéreas y submarinas en misiones navales, reduciendo la previsibilidad de la trayectoria y ampliando las opciones de empleo en mar abierto o cerca de la costa.
Más que la imagen de un dron que “sale del agua y vuela”, lo que sostiene la repercusión del Feiyi es la ambición de crear un vehículo capaz de navegar, emerger, despegar, repetir la transición y regresar al punto de lanzamiento.
En un escenario de competencia creciente en el mar, esta combinación resume parte de lo que hoy define la carrera por la superioridad tecnológica: autonomía, discreción, adaptabilidad y menor exposición humana en operaciones sensibles.

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