Submarino U17, hundido en 1945, cruzó carreteras y ríos durante 23 días hasta convertirse en atracción en museo alemán
La escena parecía sacada de una película: un submarino de la Segunda Guerra Mundial cruzando lentamente calles y ríos de Alemania, en un trayecto que duró 23 días. Se trata del Unterseeboot 17, el U17, uno de los vehículos navales más emblemáticos del conflicto que comenzó en 1939.
El submarino fue construido en 1935 y comenzó a operar al inicio de la guerra. Tras seis años de servicio, fue hundido por su propia tripulación en 1945, como parte de la estrategia de «tierra arrasada» determinada por Hitler.
El objetivo era evitar que equipos militares fueran capturados por tropas enemigas.
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Casi 80 años después, Alemania decidió restaurar el U17. La propuesta era transformar el submarino en una atracción pública.
Para ello, fueron necesarios dos años de planificación. El proceso comenzó con la recuperación del submarino del mar Báltico.
A continuación, fue llevado al Museo Técnico de Speyer, donde pasó por una restauración completa.
En el museo, los especialistas lograron liberar los espacios internos de la embarcación y decoraron el ambiente con objetos de la época.
La idea es permitir que el público explore el interior del submarino en una experiencia inmersiva.
La última etapa de la operación se inició el 5 de julio de 2024. El U17 dejó Speyer y partió rumbo al Museo Técnico de Sinsheim, ubicado en Baden-Württemberg, en el sur del país.
Fueron alrededor de 50 kilómetros recorridos en 23 días, cruzando calles, carreteras y tramos de ríos.
La travesía exigió un enorme esfuerzo logístico. El submarino avanzaba a solo 10 km/h. Para ello, fue necesario interrumpir el servicio de trenes, desmontar semáforos, remover placas y cerrar carreteras.
La plataforma utilizada en el transporte tenía 240 ruedas y llegó a ser inclinada 70 grados para pasar por puentes. Toda la estructura necesitaba ser humedecida constantemente.
Las dimensiones del U17 ayudan a entender la complejidad de la operación. Tiene 48 metros de largo, 4,6 metros de ancho y 8,6 metros de altura. El peso supera las 350 toneladas.
En el destino final, se montó una estructura anexa para facilitar la visita. Se prevé que el público pueda acceder al submarino a partir de mediados de 2025.
Con información de Xataka.
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Durante décadas, un misterio intriga a la Turquía: ¿estarían cazas alemanes de la Segunda Guerra Mundial enterrados bajo una base militar en Kayseri? La historia involucra aviones Focke-Wulf Fw-190 A3, acuerdos secretos e investigaciones interrumpidas.
Según las historias que circulan desde hace décadas, 50 aeronaves Focke-Wulf Fw-190 A3, proporcionadas por la Alemania nazi a Turquía, estarían enterradas bajo el 2.º Comando de Suministro y Mantenimiento Aéreo en Kayseri.
Estos rumores cobraron fuerza con relatos de que, en 1947, un acuerdo con Estados Unidos exigió la destrucción de equipos militares de origen alemán como condición para la ayuda americana en la posguerra.
Supuestamente, en lugar de destruir las aeronaves, las autoridades turcas habrían optado por enterrarlas secretamente.
Fw 190 A3: el temido “Pájaro Carnicero”
El Focke-Wulf Fw 190 A3, conocido como «Pájaro Carnicero», fue uno de los cazas más respetados de la Luftwaffe. Diseñado por Kurt Tank y puesto en servicio en 1941, el avión rápidamente ganó fama por su potencia, agilidad y resistencia.
Equipado con el motor radial BMW 801 D-2, el caza alcanzaba velocidades de hasta 670 km/h. Su potencia superaba los 1.700 caballos (1.300 kW). El armamento era pesado: dos ametralladoras MG 17 de 7,92 mm y cuatro cañones de 20 mm, lo que lo hacía letal en combate aéreo y en misiones de ataque a tierra.
El tren de aterrizaje ancho y la estructura robusta hacían del Fw 190 una aeronave confiable. Los pilotos de la Luftwaffe lo elogiaban con frecuencia. Turquía adquirió 72 unidades de este modelo durante la Segunda Guerra Mundial, aumentando temporalmente el poder de su fuerza aérea.
Cómo Turquía recibió los cazas
Durante la guerra, Turquía mantuvo una posición de neutralidad estratégica. En 1941, un acuerdo comercial con Alemania garantizó el suministro de los Fw 190 A3 a cambio de hierro y cromo.
Muchas de estas aeronaves fueron montadas o equipadas internamente en las instalaciones de TOMTAS, ubicadas en Anatolia.
Según documentos oficiales de la Fuerza Aérea Turca, el último vuelo registrado ocurrió en noviembre de 1947, bajo el mando del teniente Orhan Aksu. Después de eso, los cazas fueron dados de baja.
Adquisiciones anteriores y proyectos paralelos
Incluso antes del acuerdo con Alemania en 1941, Turquía ya había recibido otras aeronaves de la Alemania nazi.
En 1938, compró seis bombarderos Focke-Wulf FW-58 y quince aviones de entrenamiento Gotha Go 145. También hubo intentos de adquisición de bombarderos Heinkel He-111 con motores Daimler-Benz.
Paralelamente, Turquía planeó producir 18 bombarderos británicos Bristol en el propio país. Sin embargo, retrasos en la documentación de licencias obligaron a la compra de aeronaves ya montadas.
También llegó a encargar 60 cazas Messerschmitt Bf 109, pero las entregas no ocurrieron tras la ruptura de las relaciones diplomáticas con Alemania en 1939.
Historiadores turcos afirman que estas adquisiciones reflejaban la política de aviación del país en ese momento: neutralidad estratégica, diversidad de proveedores y búsqueda de autosuficiencia mediante el ensamblaje nacional. La fábrica de aeronaves de Kayseri, precursora de TOMTAS, desempeñó un papel central en este esfuerzo.
Supuesto sepultamiento cobra fuerza
La cronología de los hechos coincide con la hipótesis de que, al retirar los cazas de servicio, las autoridades turcas optaron por enterrarlos como parte de un programa de modernización apoyado por Estados Unidos. Según esta versión, los Fw 190 A3 fueron retirados del inventario militar y enterrados discretamente.
En 2015, una investigación oficial utilizó detectores de metal en el área de la base aérea de Kayseri. Se identificaron grandes objetos metálicos bajo el suelo, compatibles con el tamaño y forma de aeronaves. Este hallazgo renovó el interés público por el caso.
Sin embargo, el fallido golpe de estado en Turquía en 2016 interrumpió las búsquedas. Las investigaciones fueron suspendidas y el proyecto quedó archivado por tiempo indefinido.
Iniciativas civiles intentaron avanzar
Antes de la interrupción de las excavaciones, algunas iniciativas privadas intentaron avanzar en las búsquedas. Nejat Çuhadaroğlu, fundador del Museo Hisart, dijo haber mantenido conversaciones con oficiales militares y haber logrado avances significativos en las negociaciones y excavaciones.
Destacó que «este modelo de aeronave no existe en ningún museo del mundo», reforzando la singularidad del posible hallazgo.
Las autoridades mantienen escepticismo
A pesar de las especulaciones, miembros de TOMTAS siempre han mantenido una posición cautelosa. Ferhat Çakır, miembro del consejo de la empresa, declaró en diversas entrevistas que no hay registros oficiales que comprueben el enterramiento de las aeronaves.
Según él, «no hemos encontrado ninguna evidencia concreta de aviones enterrados. Pero algo fue enterrado: la creencia de que los jóvenes turcos podrían producir alta tecnología», sugiriendo un simbolismo detrás de los rumores.
Los estudios académicos e investigaciones militares realizados hasta hoy no han localizado documentos oficiales que confirmen la existencia de las aeronaves bajo el suelo de la base.
El enigma de los cazas enterrados permanece sin solución
Con las excavaciones suspendidas y las autoridades manteniendo prudencia, el misterio de los cazas nazis de la segunda guerra enterrados en Kayseri sigue sin solución definitiva.
La historia continúa despertando la curiosidad de entusiastas, historiadores y de la opinión pública, alimentando uno de los mayores enigmas de la aviación militar en Turquía.
Con información de Interesting Engineering.


Prezados Editores.
Não creio que tem aeronaves enterrado. Os EUA devem ter comprado da Turquia e dado outros em troca mais modernos. Assim eles muito curiosos levaram os aviões pra pesquisas e copiaram aquelas aeronaves e modernizaram.
Depois daquela data os EUA só cresceram em poder e força aérea.
Isso é fato.
A questão é de ordem. Teriam que descobrirem esse feito inédito.