Levantándose al amanecer, alineado con el ciclo solar, es posible dormir mejor, reducir el estrés y tener más disposición a lo largo del día
La hora en que despertamos puede ser más importante de lo que parece. Aunque el enfoque de la mayoría de las conversaciones sobre el sueño está en la hora de dormir, los investigadores descubrieron que el momento de despertarse también ejerce una gran influencia sobre el bienestar.
Según un estudio publicado en la revista Chronobiology International, levantarse al amanecer está ligado a una mejor calidad del sueño, mayor producción de endorfinas y hasta a la longevidad.
Los científicos apuntan que adaptar el sueño a los ciclos naturales del sol ayuda a mantener el equilibrio físico y mental.
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Despertar con la luz natural favorece el funcionamiento del organismo, reduce el estrés y mejora el estado de ánimo. La producción de endorfinas, conocidas como hormonas de la felicidad, aumenta significativamente cuando el despertar ocurre en las primeras horas de la mañana.
El ejemplo japonés
Los hábitos japoneses refuerzan esta tesis. Japón es uno de los países con mayor expectativa de vida del mundo. Allí, los habitantes siguen un ritmo alineado con las estaciones del año.
En invierno, muchos despiertan alrededor de las 7 a.m. En verano, la costumbre es levantarse entre las 5 a.m. y las 6 a.m. Esta sincronización con la luz solar se considera fundamental para el equilibrio hormonal y emocional.
El país también tiene otras prácticas que pueden inspirar cambios. Las mañanas en Japón generalmente son tranquilas y contemplativas.
Muchos comienzan el día con meditación, yoga, lectura o caligrafía. Estas actividades ayudan a mantener la mente tranquila y evitan el estrés que suele afectar a quienes se despiertan a último momento.
Sueño fraccionado: un hábito curioso
Otro hábito japonés que llama la atención es el sueño fraccionado. La práctica fue descrita por Caroline Rome, especialista en sueño, en el libro Le Sommeil Retrouvé.
Según ella, algunas familias japonesas duermen de 9 p.m. a medianoche, se despiertan por un corto período para meditar o relajarse, y luego vuelven a dormir de 2 a 5 a.m.
A pesar de dormir solo seis horas, quienes siguen este método reportan más disposición durante el día.
La pausa entre los períodos de sueño se ve como una forma de reinicio mental, permitiendo al cuerpo descansar con mayor profundidad.
Cómo ajustar el propio ritmo de sueño
Adoptar un nuevo ritmo de sueño exige disciplina. Los especialistas recomiendan cambios graduales. Una de las estrategias es adelantar la hora de dormir de 10 a 15 minutos por noche, facilitando la adaptación sin causar incomodidad.
Evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir también es fundamental. La luz de las pantallas inhibe la producción de melatonina, hormona esencial para conciliar el sueño.
Otro consejo útil es incorporar actividades relajantes antes de ir a la cama. La lectura, la meditación o actividades tranquilas ayudan al cuerpo a entrar naturalmente en el ritmo del sueño.
Cada cuerpo tiene su reloj
A pesar de los beneficios de despertarse temprano, es importante recordar que cada persona tiene un cronotipo, es decir, un ritmo biológico propio.
Algunas se sienten bien despertándose a las 6 a.m., mientras que otras funcionan mejor con un horario más tardío.
Lo esencial es prestar atención a las señales del propio cuerpo y no forzar cambios que contradigan el equilibrio natural.
El objetivo debe ser encontrar un ritmo que ofrezca bienestar, energía y disposición a lo largo del día.
Con información de Xataka.

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