El proyecto europeo intenta crear un motor naval impulsado por amoníaco sin combustible auxiliar y puede acelerar barcos sin emisiones en el transporte marítimo global.
En 2025, un consorcio europeo liderado por MAN Energy Solutions inició el desarrollo de una nueva generación de motores marítimos impulsados por amoníaco, con un objetivo técnico considerado crítico para el futuro de la navegación: eliminar completamente la necesidad de combustible auxiliar para la ignición. El proyecto, conocido como NH3 Spark – FutureFlex, reúne empresas e instituciones de investigación con el apoyo de programas de innovación europeos, y busca resolver uno de los principales cuellos de botella de la transición energética en el sector naval.
Según un comunicado oficial divulgado por la propia MAN Energy Solutions sobre el proyecto NH3 Spark – FutureFlex, el punto central es simple, pero complejo en la práctica: los motores a amoníaco aún enfrentan limitaciones técnicas relacionadas con la combustión, y el proyecto busca desarrollar un motor capaz de operar 100% con amoníaco, sin necesidad de combustible piloto para la ignición — uno de los principales obstáculos para hacer que esta tecnología sea totalmente libre de emisiones.
La amoníaco surge como una alternativa prometedora al diésel en el transporte marítimo
La amoníaco (NH₃) ha ganado protagonismo como uno de los principales candidatos para sustituir los combustibles fósiles en el transporte marítimo por un motivo técnico relevante: no contiene carbono en su composición química.
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Con capacidad para 9.100 vehículos, paneles solares en cubierta y motores de gas natural licuado, el Höegh Aurora es el mayor transportador de coches del mundo, y el barco que puede embarcar una ciudad entera de automóviles en un solo viaje migrará a amoníaco de cero carbono para 2027, convirtiéndose en el primer carguero de gran tamaño de la historia en abandonar completamente los combustibles fósiles.
Esto significa que, cuando se utiliza como combustible, no genera emisiones de CO₂, principal responsable del calentamiento global.
Además, la amoníaco puede ser producida a partir de hidrógeno verde, utilizando energía renovable, lo que refuerza su potencial como combustible sostenible.
Por estas características, la amoníaco es vista como una de las alternativas más viables para barcos de gran tamaño, especialmente en rutas de largo recorrido, donde las baterías eléctricas aún no son suficientes.
El principal desafío técnico es la ignición sin el uso de combustibles fósiles
A pesar del potencial, la utilización de la amoníaco como combustible enfrenta un obstáculo técnico significativo.
La sustancia posee baja inflamabilidad, lo que dificulta su ignición en motores convencionales. Por este motivo, los sistemas actuales utilizan pequeñas cantidades de diésel u otro combustible para iniciar la combustión.
Este detalle impide que los motores sean considerados totalmente libres de emisiones, incluso si la mayor parte de la energía proviene de la amoníaco.
El proyecto europeo busca precisamente eliminar esta dependencia, desarrollando un sistema capaz de operar exclusivamente con amoníaco.
El proyecto NH3 Spark quiere crear un motor totalmente libre de carbono
El consorcio liderado por MAN Energy Solutions está trabajando en soluciones para viabilizar la combustión de la amoníaco sin combustible piloto.

Entre las aproximaciones estudiadas están:
- Sistemas avanzados de ignición
- Control preciso de la mezcla aire-combustible
- Optimización de la presión y temperatura en el cilindro
La meta es crear un motor que funcione 100% con amoníaco, sin necesidad de soporte de combustibles fósiles.
Si tiene éxito, el proyecto puede representar un avance significativo en la descarbonización del transporte marítimo.
El sector naval enfrenta una presión creciente para reducir las emisiones globales
El transporte marítimo representa alrededor del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según datos de la Organización Marítima Internacional.
Ante este escenario, la IMO ha establecido metas para reducir drásticamente estas emisiones en las próximas décadas.
Esto ha impulsado inversiones en combustibles alternativos y nuevas tecnologías de propulsión, incluyendo hidrógeno, amoníaco y electrificación.
Proyectos como el NH3 Spark forman parte de este esfuerzo global para transformar uno de los sectores más difíciles de descarbonizar.
La amoníaco permite un almacenamiento más viable que el hidrógeno en barcos
Otro factor que favorece a la amoníaco es su logística. A diferencia del hidrógeno, que requiere almacenamiento en condiciones extremadamente específicas, la amoníaco puede ser almacenada y transportada con mayor facilidad, utilizando infraestructura ya existente en parte de la industria química.
Esto reduce costos y facilita la adaptación de barcos y puertos, haciendo que la tecnología sea más viable a escala global.
Mientras que embarcaciones más pequeñas pueden adoptar soluciones eléctricas, barcos de gran tamaño, como cargueros y petroleros, requieren fuentes de energía con alta densidad energética.
En este contexto, combustibles como la amoníaco se vuelven esenciales. Se espera que motores a amoníaco sean utilizados en barcos que recorren miles de kilómetros, donde alternativas como baterías aún no son viables.
Europa intenta liderar la carrera tecnológica por los combustibles marítimos del futuro
El desarrollo del motor NH3 Spark posiciona a Europa como uno de los principales polos de innovación en el área de combustibles marítimos alternativos.
Empresas, universidades y gobiernos están invirtiendo en soluciones que pueden redefinir el sector en las próximas décadas.
La disputa no es solo tecnológica, sino también económica y estratégica, ya que el país o región que lidere esta transición podrá influir en los estándares globales de la industria naval.
El proyecto europeo representa un intento concreto de resolver uno de los mayores desafíos de la propulsión marítima limpia.
Si la tecnología logra eliminar completamente el uso de combustibles fósiles en la ignición, barcos impulsados por amoníaco podrán operar con emisiones prácticamente nulas, abriendo camino a una nueva generación de transporte marítimo.
Más que una innovación aislada, el avance puede marcar el inicio de una transformación estructural en uno de los sectores más importantes de la economía global.

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