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Caca Y Orina De Cerditos Pueden Convertirse En Agua Potable (E Incluso Cerveza) Con Tecnología De Embrapa: Sistema Trata Desechos, Reduce Contaminación En Ríos Y Corta Hasta Un 50% La Necesidad De “Agua Nueva” En Granjas, Reutilizando Todo Con Seguridad

Publicado el 24/02/2026 a las 11:01
Actualizado el 24/02/2026 a las 11:05
Tecnologia da Embrapa transforma dejetos em água potável com reúso e tratamento de efluentes na suinocultura, reduzindo poluição dos rios.
Tecnologia da Embrapa transforma dejetos em água potável com reúso e tratamento de efluentes na suinocultura, reduzindo poluição dos rios.
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Desarrollado por Embrapa, Sistrates trata desechos de la porcicultura, elimina patógenos y genera agua para reutilización en las granjas, reduciendo la contaminación que iba a los ríos. Para mostrar el potencial, los investigadores llevaron el proceso hasta agua potable y probaron 40 litros en cerveza artesanal, degustada en eventos científicos de 2024 y 2025.

La idea de transformar heces y orina de cerdos en agua potable parece, a primera vista, uno de esos límites que la ciencia provoca solo para probar nuestra reacción. Sin embargo, detrás del choque inicial, existe una lógica práctica: impedir que los desechos lleguen a los ríos y reducir el consumo de “agua nueva” dentro de las granjas.

Es en esta frontera entre saneamiento, producción animal y crisis hídrica que Embrapa desarrolló un sistema capaz de tratar y reciclar efluentes de la porcicultura. El agua potable, aquí, entra como demostración de potencial, mientras que el uso cotidiano en las granjas se centra en la reutilización segura y el cumplimiento de estándares ambientales.

Por qué la discusión sobre agua potable llegó hasta el chiquero

El mundo entró en una etapa descrita como “quiebra hídrica”, según un instituto vinculado a la Universidad de las Naciones Unidas enfocado en agua, medio ambiente y salud.

En la práctica, el mensaje es duro: no se trata solo de crisis temporales, porque muchos sistemas ya no pueden retornar a las condiciones naturales históricas.

En este escenario, la presión sobre agua potable y agua de buena calidad adquiere otro peso cuando se observa el campo. La agricultura representa alrededor del 70% de la captación de agua dulce del planeta, según el Informe Mundial sobre el Desarrollo del Agua de la ONU.

Reducir la demanda por agua “buena” se convierte en estrategia, especialmente donde hay alto consumo continuo, como en sistemas intensivos de producción.

Lo que Sistrates cambia dentro de la granja y dónde va a parar esa agua

El Sistema de Tratamiento de Efluentes de la Porcicultura, conocido como Sistrates, fue desarrollado por Embrapa y ya es adoptado por algunos criadores.

La propuesta central es tratar desechos para que la crianza reduzca la carga contaminante y, al mismo tiempo, recicle agua dentro de la operación. El foco del uso diario no es beber, sino reutilizar con seguridad.

En las granjas, el agua tratada se destina a la reutilización, como en la limpieza de las instalaciones, o se devuelve a los ríos dentro de los estándares ambientales.

Aún cuando no se busca agua potable, hay una exigencia técnica decisiva: el agua pasa por una remoción de patógenos, para evitar que los animales se enfermen. Es un sistema pensado para reducir el riesgo sanitario y el impacto ambiental al mismo tiempo, sin convertir la reutilización en un atajo peligroso.

Del amarillo al transparente: lo que separa agua para reutilización de agua potable

Aún después de las etapas dirigidas a la reutilización, el líquido aún puede mantener coloración amarillenta y, en esta condición, no debe ser consumido.

Es aquí donde entra la parte que cambia el juego para la demostración científica: para convertirse en agua potable, el líquido pasa por un proceso químico de clarificación.

La decisión de llevar el proceso hasta agua potable fue una forma de demostrar alcance técnico y probar límites, no de proponer consumo humano en las granjas.

El agua potable funciona como prueba de concepto, mientras que la aplicación real se centra en economizar “agua nueva”, mantener la crianza operando con más eficiencia hídrica y reducir la posibilidad de contaminación de los cuerpos de agua.

Cuánto se ahorra y cuánto cuesta poner el sistema en funcionamiento

imagen: G1

Al reducir la dependencia de “agua nueva”, el sistema puede cortar de 40% a 50% el uso de este recurso en la producción.

Para el investigador Airton Kunz, la lógica es directa: disminuir la demanda por recursos hídricos de buena calidad.

En otras palabras, cuando la granja reutiliza agua con seguridad, preserva agua potable y agua de mejor calidad para usos más sensibles fuera de la propiedad.

También está el lado económico de la inversión. Para instalar módulos solo hasta la etapa de reutilización, el gasto puede representar del 8% al 10% de la inversión en la granja, según Kunz, con costos de mantenimiento descritos como bajos.

Además del agua para reutilización, el proceso también genera fertilizantes y energía eléctrica. El agua potable, cuando aparece, es la vitrina del potencial; la reutilización es la rutina que cierra la cuenta.

Lo que sucede cuando el tratamiento falla y los desechos llegan al río

Cuando el tratamiento no se realiza y los desechos llegan a los ríos, el efecto no es solo “ensuciar”.

Hay contaminación que puede estimular la proliferación de algas y bacterias, alterando la apariencia y la calidad del agua, con esa coloración verdosa que suele ser una señal de desequilibrio. El problema no es solo estético: es ecológico y sanitario.

Y el volumen que está en juego es relevante. En granjas de engorde, cada cerdo produce alrededor de 7 litros de excremento por día. En granjas de reproducción, el volumen llega a 20 litros por hembra.

Cuando se coloca esto en la escala de una operación, se hace más fácil entender por qué las tecnologías de reciclaje y control se tratan como parte del debate sobre agua potable y seguridad hídrica, incluso si el objetivo principal es impedir que la carga contaminante salga de la granja.

La cerveza “de prueba” y lo que prueba, y lo que no prueba

Para hacer la demostración más concreta, hubo un experimento usando el agua tratada en la producción de cerveza artesanal.

El lote experimental produjo 40 litros, y la bebida fue degustada en eventos científicos en 2024 y 2025. El maestro cervecero Fernando Cavassin, que probó la bebida, afirmó que no notó diferencia de sabor causada por el agua.

Aún así, el mensaje principal no es la creación de un producto “exótico” para el mercado.

No es algo para aparecer en estanterías, y la intención declarada es otra: mostrar que la tecnología puede alcanzar el estándar de agua potable como evidencia de robustez, mientras que el uso real en las granjas permanece dirigido a la reutilización segura y la reducción de contaminación.

Fuera de la porcicultura, la economía de agua también pasa por el fregadero y la lavandería

Sistema de reuso de aguas grises montado por Embrapa Semiárido. — Foto: Divulgação / Roseli Freire De Melo

La lógica de reutilizar agua no se limita a la crianza de cerdos. Otra tecnología citada como alternativa es el uso de bioagua, o aguas grises, que provienen de la limpieza de platos y ropa, por ejemplo, y pueden ser tratadas para riego.

En el proyecto desarrollado por Embrapa Semiárido, el productor monta un sistema en casa que dirige esta agua a un filtro, la trata y luego bombea el agua nuevamente hacia la plantación.

El tratamiento evita la contaminación del acuífero y aún resulta en una solución nutritiva para la planta. Existe, sin embargo, una limitación práctica: el volumen depende de cuánto usa la familia, por lo que solo satisface un área pequeña de cultivo.

Al final, la misma lógica se repite: proteger agua potable y evitar que los efluentes se conviertan en contaminación, ajustando la reutilización a lo que es seguro y viable en cada contexto.

La transformación de desechos en agua potable llama la atención porque toca un límite psicológico, pero la historia real es más realista: reducir la contaminación en los ríos, disminuir la necesidad de “agua nueva” en las granjas y reforzar una cultura de reutilización segura en tiempos de escasez.

Cuando la tecnología logra ir más allá y demuestra estándares de potabilidad, no está diciendo “bebe esto”, sino “mira hasta dónde se puede tratar, con control y seguridad”.

Si esta solución llegara cerca de donde vives, ¿qué te haría confiar más: transparencia de los estándares ambientales, fiscalización, o ver el agua siendo utilizada primero solo en la reutilización?

Y, pensando en la provocación de la prueba, ¿probarías una cerveza artesanal hecha con agua potable obtenida de este tipo de tratamiento, o eso seguiría siendo un límite para ti, incluso con comprobación técnica?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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