Con 106,3 kilómetros recorridos sin detenerse, el robot humanoide chino A2 de AgiBot entra en el Guinness, demuestra autonomía real en las calles, supera obstáculos variados y refuerza la apuesta de China en robots comerciales para disputar liderazgo tecnológico con los Estados Unidos en aplicaciones urbanas complejas y en largas jornadas continuas.
La robótica china acaba de ganar un símbolo concreto de su ambición global. En un viaje de tres días, el robot humanoide chino A2, desarrollado por AgiBot, caminó 106,3 kilómetros entre el Lago Jinji, en Jiangsu, y el distrito del Bund, en Shanghái, sin necesidad de ser apagado en ningún momento, asegurando un lugar en el Libro Guinness de los Récords.
Más que una acción de marketing, el recorrido continuo sirvió como una prueba pública de ingeniería: AgiBot puso a prueba la combinación de baterías intercambiables en caliente, sensores avanzados y software de navegación, en un escenario urbano real, con variaciones de terreno, clima e interacción con personas a su alrededor.
Un récord de 106 kilómetros en tres días

El desafío comenzó el 10 de noviembre, a orillas del Lago Jinji, en la provincia de Jiangsu, y terminó el 13 de noviembre en el Bund, postal de Shanghái.
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Durante esos tres días, el robot humanoide chino A2 recorrió 106,3 kilómetros caminando continuamente, con paradas solo para los cambios de batería, realizados sin apagar el sistema.
AgiBot no divulgó cuántas sustituciones se realizaron, pero destacó que el sistema de baterías «hot swap» permite mantener todos los módulos electrónicos funcionando mientras los paquetes de energía son intercambiados.
En la práctica, el récord muestra que la limitación de autonomía de los robots humanoides comienza a migrar de la batería en sí a la logística de recarga y sustitución, un punto crucial para aplicaciones comerciales.
El recorrido también tuvo una función simbólica: conectar un ambiente más controlado, como la zona del lago, a una región densa y concurrida como el Bund.
Al realizar este trayecto de manera continua, el proyecto buscó demostrar que la caminata no fue solo de laboratorio, sino un ensayo de operación prolongada en un contexto urbano real.
Baterías intercambiadas en movimiento y sensores para “ver” la ciudad
Para mantener el robot humanoide chino operativo durante tres días, AgiBot combinó hardware y software en una arquitectura destinada a resistir fallos.
El A2 utilizó baterías intercambiables en caliente, que permiten el cambio del módulo de energía sin reiniciar el sistema, algo crítico en una prueba registrada oficialmente.
En el ámbito de la percepción, el A2 cuenta con módulos GPS dobles, cámaras de profundidad infrarroja y sensores LiDAR, responsables de mapear el entorno, identificar obstáculos, ajustar la trayectoria y mantener la estabilidad incluso en superficies irregulares.
Durante el trayecto, el robot caminó sobre asfalto, baldosas, puentes y tramos con inclinación, variando la fricción, textura e inclinación.
Según AgiBot, el modelo usado en el recorrido es una unidad comercial estándar, igual a las proporcionadas a clientes y producidas en serie.
La empresa hizo hincapié en que no se trata de un prototipo único o experimental, sino de un robot humanoide chino diseñado para escala, lo que refuerza el mensaje de madurez tecnológica e industrial.
¿Autonomía real o prueba supervisada?
Aunque la empresa y el Libro Guinness indican que la navegación fue autónoma, el video oficial muestra a un pequeño equipo acompañando al A2 durante el trayecto.
Esta presencia humana plantea dudas sobre el nivel exacto de supervisión: ¿estaban los técnicos allí solo para registrar y actuar en caso de emergencia, o hubo algún ajuste manual en situaciones específicas?
Aún con esta discusión, el conjunto de datos oficiales y el propio formato de la prueba indican que la mayor parte del recorrido fue conducido por algoritmos de navegación, sin control remoto directo, apoyados por los sensores y los módulos de localización.
En términos de tecnología, lo que está en juego es menos la ausencia total de humanos y más la capacidad del robot para tomar decisiones de ruta, desviar obstáculos y mantener la estabilidad durante horas continuas.
Para la industria, el punto relevante es que el robot humanoide chino A2 logró mantener una rutina repetitiva y físicamente exigente por varios días, algo esencial en escenarios de uso como vigilancia, inspección de áreas industriales, logística ligera y atención en grandes espacios públicos.
Del laboratorio a la calle: lo que el A2 ya puede hacer
Además del récord de distancia, AgiBot recuerda que el A2 no es solo un “caminante de larga distancia”.
El robot fue desarrollado para ejecutar tareas de interacción con personas, orientación en ambientes públicos y pequeñas entregas internas, combinando locomoción bípeda con reconocimiento facial, memoria de rostros e interacción multilingüe.
Estos recursos permiten que el robot humanoide chino se configure para recepción en empresas, apoyo a visitantes en centros comerciales o parques tecnológicos y soporte en espacios de exhibición.
En escenarios de logística, el A2 puede recorrer rutas predefinidas transportando pequeños volúmenes, integrándose a sistemas de gestión de inventario.
El récord de 106,3 kilómetros, por lo tanto, no es un fin en sí mismo: funciona como un “show de ingeniería” para probar que el cuerpo mecánico, los actuadores y el sistema de equilibrio pueden soportar jornadas prolongadas, requisito básico para cualquier tarea comercial relevante.
Presión creciente sobre la industria de robots de los Estados Unidos
El logro del A2 ocurre en un contexto de aceleración en la carrera por robots humanoides comerciales.
Mientras empresas de los Estados Unidos prueban prototipos en fábricas, almacenes y centros de distribución, China comienza a exhibir resultados en ambiente urbano abierto, con registros oficiales y fuerte repercusión pública.
Al colocar un robot humanoide chino en el Guinness con una prueba de larga duración en las calles, AgiBot añade un componente de presión simbólica y tecnológica sobre las empresas estadounidenses.
El mensaje es claro: China no quiere solo alcanzar los avances de Estados Unidos en IA física, sino construir sus propios hitos públicos, con un enfoque en escala industrial.
En un sector en el que cada demostración de autonomía, resistencia y confiabilidad pesa en las decisiones de inversión, récords como el del A2 ayudan a atraer capital, talentos y contratos corporativos.
También sirven como vitrina para gobiernos interesados en robots para seguridad, infraestructura, servicios urbanos y atención en gran escala.
El siguiente paso para el robot humanoide chino A2
Después de registrar 106,3 kilómetros sin detenerse, el desafío deja de ser solo superar números.
El siguiente paso es transformar este desempeño en contratos reales, aplicaciones permanentes e integración con sistemas de IA cada vez más sofisticados.
Un robot humanoide chino capaz de caminar durante días abre espacio para pruebas en patrullaje de áreas, monitoreo de infraestructura y apoyo a servicios públicos.
Al mismo tiempo, el viaje del A2 expone los límites actuales: la necesidad de equipos de apoyo, la logística de las baterías y la complejidad de operar en entornos totalmente impredecibles.
Cada nueva prueba en un escenario real se convierte en un laboratorio al aire libre para perfeccionar algoritmos, mecánica y sistemas de seguridad.
En un escenario en que China, Estados Unidos y otros países luchan por el liderazgo en robótica e IA, récords como el del A2 indican que la competencia está saliendo de los videos de laboratorio y entrando en las calles, con hitazos medidos en kilómetros, horas y tareas completadas en entornos reales.
Al final de cuentas, ante este avance y la carrera global por los robots humanoides, ¿te sentirías cómodo compartiendo una acera o un ambiente de trabajo con un robot humanoide chino caminando a tu lado todos los días?

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