La tecnología geofísica y las imágenes orbitales revelan construcciones ocultas, orientan excavaciones y amplían la comprensión histórica del antiguo Egipto
La exploración de la antigua ciudad de Buto ha avanzado significativamente con la identificación de estructuras enterradas a hasta 14 metros de profundidad.
El uso combinado de tomografía eléctrica e imágenes de radar ha permitido mapear un complejo arquitectónico sin la necesidad inicial de excavaciones destructivas.
El trabajo se llevó a cabo en el sitio de Tell el-Fara’in, donde las condiciones geológicas siempre han dificultado las investigaciones tradicionales.
La integración de datos generó un mapa tridimensional preciso de las anomalías ocultas, revelando una organización estructural compleja bajo el suelo húmedo.
La tecnología moderna revela estructuras ocultas en el subsuelo
La región presenta una densa capa de sedimentos aluviales y una red de agua subterránea que compromete las excavaciones convencionales.
Estas condiciones exigieron la aplicación de métodos no invasivos para el análisis del subsuelo.
-
Por primera vez en la historia, un cable submarino descenderá hasta cuatro mil metros de profundidad bajo el hielo del Polo Norte para garantizar que Internet entre Europa y Asia nunca más dependa de zonas de conflicto en Oriente Medio.
-
Una empresa británica instaló en medio del océano la primera plataforma flotante del mundo que genera electricidad las 24 horas del día a partir de la diferencia de temperatura entre la superficie y las profundidades del Atlántico, sin depender del viento ni del sol.
-
El telescopio James Webb capturó un planeta a 700 años luz de la Tierra con mañanas llenas de nubes de arena y noches de cielo despejado, la diferencia de temperatura entre los dos hemisferios alcanza impresionantes 170 grados.
-
Una ex policía de Hong Kong acaba de convertirse en la primera astronauta de su ciudad en ir al espacio, se embarcó en la misión Shenzhou-23 junto a otros dos colegas que enfrentarán atrofia muscular, radiación y fatiga prolongada en órbita.
El equipo utilizó tomografías eléctricas asociadas a imágenes captadas por el satélite Sentinel-1.
El equipo es operado por la Agencia Espacial Europea y permite detectar variaciones estructurales invisibles a simple vista.
El cruce de esta información produjo un modelo tridimensional detallado.
Este mapeo orienta excavaciones más precisas y reduce intervenciones innecesarias.
Estructura identificada indica construcción de gran envergadura
Los análisis revelaron un plano arquitectónico de aproximadamente 20 por 24 metros.
La dimensión de la base sugiere la existencia de una construcción monumental.
Los investigadores consideran la posibilidad de un templo secundario.
Otra hipótesis apunta a una tumba vinculada a la élite egipcia.
Se realizaron excavaciones confirmatorias entre 3 y 6 metros de profundidad.
En este nivel, se encontraron paredes robustas hechas de ladrillos de barro.
Las estructuras estaban apoyadas sobre una base espesa de arena.
Esta configuración contribuyó a la preservación a lo largo de los siglos.
El complejo pertenece al período saíta del antiguo Egipto
Los análisis preliminares indican que el complejo fue utilizado hace aproximadamente 2.600 años.
Este período corresponde a la Dinastía XXVI, conocida como fase saíta.
Según egiptólogos, esta dinastía ocurrió entre 664 a.C. y 525 a.C.
La presencia de la estructura apunta a una reanudación significativa de la ocupación local.
El hallazgo cierra un intervalo de aproximadamente 1.500 años sin grandes construcciones registradas en la zona.
Este dato refuerza la importancia histórica del sitio arqueológico.
Objetos encontrados confirman el uso religioso del espacio
La excavación reveló una colección de artefactos devocionales.
Los artículos encontrados indican prácticas religiosas intensas en el lugar.
Entre los principales hallazgos se encuentran amuletos con representaciones de Isis, Horus y Hathor.
También se identificaron estatuillas del dios Bes, vinculado a la protección doméstica.
Se recuperó un escarabajo con la inscripción del faraón Tutmosis III.
Este objeto refuerza el valor simbólico e histórico del descubrimiento.
El uso de satélites amplía la eficiencia en la arqueología
El mapeo orbital permite identificar variaciones en la humedad del suelo.
Estas diferencias indican la presencia de estructuras enterradas.
Las construcciones subterráneas influyen en el crecimiento de la vegetación superficial.
Estas alteraciones son captadas por radares espaciales con alta precisión.
La técnica reduce costos y tiempo de las misiones arqueológicas.
El método también preserva áreas aún no exploradas.
Las próximas etapas deben ampliar el mapeo del sitio
Los investigadores planean expandir el levantamiento eléctrico en la región.
El objetivo es mapear completamente el sector noroeste del delta del Nilo.
La remoción continua de sedimentos puede revelar nuevas estructuras ocultas.
Cámaras y posibles cúpulas preservadas pueden surgir en las próximas etapas.
El avance de las investigaciones contribuye a reconstruir la cronología egipcia.
El descubrimiento plantea una cuestión central: ¿qué más permanece escondido bajo el suelo del antiguo Egipto?

¡Sé la primera persona en reaccionar!