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Con 26 Años, La Joven Que No Come Ni Bebe Desde Hace 16 Años Desafía a Médicos, Intriga a Su Aldea, Mantiene una Salud Estable y Confronta Todo Lo Que La Ciencia Entiende Sobre El Cuerpo Humano

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 21/11/2025 a las 00:50
Actualizado el 21/11/2025 a las 08:38
Na Etiópia, a jovem que não come e nem bebe intriga médicos, desafia o corpo humano, mobiliza sua aldeia e levanta dúvidas profundas sobre o que é possível.
Na Etiópia, a jovem que não come e nem bebe intriga médicos, desafia o corpo humano, mobiliza sua aldeia e levanta dúvidas profundas sobre o que é possível.
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La joven que no come ni bebe desde hace 16 años intriga a médicos, moviliza una aldea en Etiopía y desafía lo que se sabe sobre el cuerpo humano

Con 26 años y viviendo en una región rural de Etiopía, la joven que no come ni bebe desde hace 16 años se ha convertido en un enigma que conecta medicina, fe y curiosidad global. Según relatos de familiares, vecinos y profesionales de la salud que la examinaron, ella mantiene una rutina activa, salud estable, no se alimenta, no bebe agua y afirma no usar el baño desde hace más de una década y media.

La historia ganó contornos aún más complejos cuando la joven que no come ni bebe comenzó a ser acompañada por equipos médicos en Etiopía y en Dubái, recibió atención del propio primer ministro del país y se transformó en personaje central de debates sobre hasta dónde van los límites de la fisiología humana. Entre escepticismo, testimonios locales y el silencio de exámenes que no explican su cuadro, el caso permanece abierto: un relato que confronta el conocimiento científico conocido sin ofrecer, por ahora, una respuesta concluyente.

El viaje hasta la aldea de la joven que no come ni bebe

En Etiopía, la joven que no come ni bebe intriga a médicos, desafía al cuerpo humano, moviliza su aldea y plantea profundas dudas sobre lo que es posible.

Para entender quién es la jovem que não come e nem bebe, el punto de partida fue la capital etíope, Adís Abeba.

De allí, el equipo siguió en un vuelo doméstico hasta Jimma y luego enfrentó cerca de cuatro horas de camino de tierra, en un trayecto rural, cerca de la frontera con Sudán del Sur, entre aldeas, casas simples de madera, lluvia intensa y vías de difícil acceso.

En el camino, la propia dimensión del desafío quedó evidente.

Personas abordadas en la carretera no sabían localizar a la jovem que não come e nem bebe, a pesar de que relatos previos indicaban que ya era una figura conocida regionalmente.

Solo después de sucesivas paradas, preguntas y una combinación de indicaciones locales fue posible llegar a la casa donde vive, en una comunidad aislada, rodeada de montañas, plantaciones y un ambiente rural típico del interior etíope.

Quién es Muluwork, la joven que no come ni bebe desde hace 16 años

En Etiopía, la joven que no come ni bebe intriga a médicos, desafía al cuerpo humano, moviliza su aldea y plantea profundas dudas sobre lo que es posible.

Llamándose Muluwork, la jovem que não come e nem bebe vive en una casa más estructurada que la media de la aldea, en un terreno amurallado y con área interna relativamente protegida.

Según habitantes locales, este espacio fue un regalo del primer ministro de Etiopía, tras el caso obtener notoriedad nacional.

Dentro de la casa, pósters, objetos antiguos y registros visuales de la propia joven refuerzan la construcción de una narrativa en torno a su condición.

Muluwork afirma que no se alimenta desde los 10 años de edad, cuando, aún en la casa de la familia, empezó a rechazar todas las comidas.

La jovem que não come e nem bebe describe la pérdida total de apetito por comida y agua, relata que no siente hambre ni sed y dice que, desde entonces, nunca más ha ingerido alimentos sólidos ni líquidos.

También declara que no utiliza el baño para funciones fisiológicas, solo para higiene corporal.

Al mismo tiempo, mantiene una rutina activa, camina, conversa, recibe visitantes y cuida de su hija pequeña.

Rutina, trabajo en el jardín y la vida doméstica sin comer ni beber

Al observar la cotidianidad de la jovem que não come e nem bebe, uno de los puntos que más llama la atención es el nivel de actividad física.

Camina por el terreno, organiza el patio, se mueve entre los cuartos, recibe a invitados y dirige una especie de visita guiada por su propia casa.

En el patio, cultiva hortalizas y plantas que sirven tanto para la alimentación de otros familiares como para uso medicinal.

Preguntada sobre para quién produce esos alimentos si no come, la jovem que não come e nem bebe afirma que las cosechas son destinadas a su hermana, a su hija y a visitantes.

También le gusta cocinar: prepara platos típicos, como injera y acompañamientos, controla el tiempo de cocción, ajusta la textura, coordina la preparación de cenas y es frecuentemente elogiada como “la mejor cocinera” de la casa.

Cuestionada si siente hambre o ganas de probar la comida, responde que no tiene apetito y no siente necesidad de experimentar lo que prepara.

Exámenes médicos, viajes internacionales y un enigma clínico

El caso de la jovem que não come e nem bebe no se restringió a la curiosidad local.

Fue llevada a la capital Adís Abeba, donde pasó exámenes en un gran hospital, y posteriormente viajó a Dubái, con un viaje patrocinado por el gobierno etíope.

En Dubái, permaneció cerca de una semana bajo evaluación médica, según el relato de la propia joven y de quienes la acompañan.

Los médicos habrían examinado su cuerpo en busca de signos de ingesta reciente de alimentos, vestigios de comida en el estómago o en el intestino y alteraciones compatibles con desnutrición grave.

Según los relatos, no se encontraron trazas de alimento en el tracto digestivo, y la joven fue descrita como clínicamente estable, aunque los profesionales cuestionaron su estado mental ante la incompatibilidad entre el cuadro descrito y lo que se conoce sobre la necesidad humana de comida y agua.

El diagnóstico, sin embargo, no fue cerrado en una categoría médica clara, manteniendo el caso en el territorio de lo inexplicado.

Fe, comunidad y la construcción de un “milagro vivo”

La jovem que não come e nem bebe se declara cristiana ortodoxa y asiste a la iglesia regularmente, participando en los cultos de los domingos e integrándose a la vida religiosa de la región.

Relata que no bebe ni siquiera el agua bendita ofrecida en las ceremonias, manteniendo coherencia con el discurso de abstinencia total de líquidos.

Para Muluwork, su condición es un acto de Dios, algo que acepta como parte de su propia identidad, sin desear “cura” o retorno a la alimentación.

Entre vecinos, la percepción se aproxima a un mix de admiración y normalización.

Los habitantes afirman nunca haberla visto comer ni beber, y algunos la describen como trabajadora, dedicada al jardín, buena anfitriona y persona de fe sólida.

También hay quien crea que la jovem que não come e nem bebe tiene sueños premonitorios, relatados por su hermana, y que sus visiones se realizan.

Alrededor de ella, se forma un círculo de relatos que refuerzan la narrativa de un “caso único”, aunque sin una explicación biológica satisfactoria.

Escepticismo, límites del cuerpo humano y preguntas sin respuesta

Desde el punto de vista fisiológico, no hay consenso técnico que respalde la supervivencia prolongada sin ningún tipo de ingesta de comida y agua, especialmente durante años.

Por eso, la historia de la jovem que não come e nem bebe es recibida con escepticismo por muchos, incluso por el propio documentalista que la visitó, que alterna entre dudas y la fuerza de los testimonios recopilados en la aldea.

Testimonios de habitantes, familiares, líderes religiosos y de quienes acompañaron a Muluwork en exámenes sostienen la versión de que ella no se alimenta.

Al mismo tiempo, el conocimiento consolidado sobre la necesidad de energía, nutrientes e hidratación para mantener funciones vitales apunta a que algo no cierra en esta ecuación.

La pregunta central permanece abierta: ¿qué hay detrás del cuadro descrito, y en qué medida los relatos captan integralmente la realidad de lo que sucede en el día a día de la jovem que não come e nem bebe?

El punto en que ciencia, narrativa y creencia se encuentran

La historia de la jovem que não come e nem bebe ilustra cómo los casos extremos terminan posicionados en la frontera entre ciencia, creencia y narrativa comunitaria.

Por un lado, hay exámenes, viajes, atención del gobierno y observación prolongada por personas que juran nunca haberla visto comer o beber.

Por otro, existe todo el cuerpo de conocimiento médico que afirma no ser viable, en condiciones normales, que un ser humano permanezca tantos años sin ingesta de alimentos y líquidos.

En este cruce, la joven se convierte, para muchos, en una “señal” religiosa, un ejemplo de fe y resistencia. Para otros, es un enigma que exige más rigor investigativo, monitoreo continuo y documentación clínica detallada.

Mientras ninguna de estas frentes ofrece una respuesta definitiva, el caso de Muluwork continúa siendo relatado y debatido como un desafío a todo lo que se entiende hoy sobre el cuerpo humano y sus necesidades básicas.

La trayectoria de la jovem que não come e nem bebe durante 16 años, viviendo en una aldea rural de Etiopía, rodeada de vecinos que confirman su comportamiento y por médicos que no han entregado una explicación clara, permanece como uno de los relatos más desconcertantes cuando se trata de límite fisiológico, fe y percepción colectiva.

Con 26 años, rutina activa y discurso coherente con lo que defiende, se mantiene en el centro de un enigma que, por ahora, genera más preguntas que respuestas.

Ante esta historia, que confronta directamente lo que se acepta como posible para el cuerpo humano, queda la cuestión para que reflexiones y comentes: ¿tiendes a creer en la versión de la joven que no come ni bebe o piensas que aún falta investigación rigurosa para explicar lo que realmente ocurre en su día a día?

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Carlos José Soares da Costa
Carlos José Soares da Costa
21/11/2025 15:12

Não há dúvidas de que ela realiza a fotossíntese. Acho que os médicos deveriam procurar os cloroplastos em suas células.

Ardel de Araújo Lago
Ardel de Araújo Lago
21/11/2025 11:04

Eu como médico e cristão que sou estou abismado.Somente,o poder de Deus Jeová,poderá atuar nesse caso para um resposta verdadeira!

Guaraci de Andrade
Guaraci de Andrade
21/11/2025 10:42

Não acredito.

Bob
Bob
Em resposta a  Guaraci de Andrade
25/11/2025 21:28

E quem liga?

Bob
Bob
Em resposta a  Guaraci de Andrade
25/11/2025 21:30

Muito interessante. Um caso que merece uma atenção mundial,porque se for verdade, pode ser um salto evolucionista na condição humana.

Bruno Teles

Falo sobre tecnologia, inovação, petróleo e gás. Atualizo diariamente sobre oportunidades no mercado brasileiro. Com mais de 7.000 artigos publicados nos sites CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil e Obras Construção Civil. Sugestão de pauta? Manda no brunotelesredator@gmail.com

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