La política de exención de visa entre Brasil y China hasta 2026 transformó Pekín y Shanghái en destinos destacados, amplió el flujo de turistas brasileños y consolidó la nueva ruta aérea directa entre los dos países.
La exención de visa concedida por China a los brasileños hasta mayo de 2026 ya provoca un cambio concreto en las rutas internacionales y en las estadísticas del turismo global. El número de viajeros de Brasil con destino al país asiático creció más de 200% desde el inicio de la política, impulsado por la facilidad de entrada y por el fortalecimiento de las conexiones aéreas directas.
De acuerdo con el portal de UOL, el movimiento es visible en plataformas de reservas como Booking, Decolar y Kayak, donde Pekín, Shanghái y Shenzhen se convirtieron en las ciudades más buscadas. La apertura diplomática entre los países, sumada a la curiosidad cultural y a las oportunidades de negocios, consolidó a China como nuevo polo de interés entre los brasileños.
Crecimiento récord en los viajes y nuevo perfil de turista brasileño
Desde junio, cuando entró en vigor la exención de visa, las búsquedas por pasajes y alojamientos en China aumentaron de forma exponencial.
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Datos del sector indican crecimiento de 216% en las búsquedas por destinos chinos y más de 85% en el volumen de reservas de vuelos entre Brasil y China.
El impacto va más allá del turismo de recreo. Ejecutivos, emprendedores y estudiantes brasileños ampliaron la presencia en universidades y eventos internacionales.
El número de brasileños matriculados en instituciones como la Universidad Tsinghua se duplicó en un año, y las misiones empresariales comenzaron a incluir visitas a ferias de tecnología y polos industriales, como Shenzhen y Guangzhou.
Pekín se consolida como símbolo de la nueva ruta Brasil-China
Pekín se convirtió en el destino más simbólico de este nuevo ciclo de viajes. La ciudad combina la historia milenaria de la Gran Muralla con la modernización acelerada de sus distritos financieros y tecnológicos.
Para muchos brasileños, el fascinación proviene de la combinación entre disciplina, seguridad e innovación, que desafía antiguos estereotipos sobre China.
Los vuelos directos de São Paulo a Pekín con solo una parada técnica para abastecimiento redujeron el tiempo total de desplazamiento y ampliaron el número de paquetes turísticos.
La conectividad aérea es hoy uno de los principales motores de este flujo creciente, y las agencias reportan un agotamiento rápido de los pasajes para el primer semestre de 2026.
La experiencia cultural y los desafíos de la adaptación
La exención de visa eliminó barreras burocráticas, pero el viaje aún exige preparación. Los viajeros reportan que el idioma y la diferencia cultural son desafíos iniciales, compensados por la hospitalidad local y por la eficiencia de los servicios chinos.
El uso de aplicaciones como WeChat y Alipay es indispensable, reemplazando el dinero físico en prácticamente todas las transacciones.
La agente de viajes y actriz Daniela Tassy, que vive hace más de una década en China, destaca que la adaptación viene acompañada de sorpresas positivas.
Ella relata que “los brasileños se encantan al encontrar ríos limpios, transporte rápido y seguridad en las calles”, algo que contrasta con la antigua imagen de un país contaminado y cerrado.
Educación, negocios y nuevas conexiones culturales
El intercambio educativo también refleja los efectos de la exención de visa. La presencia de estudiantes brasileños en universidades chinas más que se duplicó en 2025, especialmente en cursos relacionados con la ingeniería, relaciones internacionales y tecnología.
Pekín, Shanghái y Chongqing se consolidaron como centros de estudio e innovación, atrayendo jóvenes interesados en formación global.
En el campo de los negocios, crece el turismo corporativo. Ciudades como Shenzhen y Guangzhou se convirtieron en escenario de ferias de tecnología e industria, donde empresas brasileñas buscan asociaciones en energía, robótica y autos eléctricos.
El resultado es una nueva fase de cooperación económica, sustentada por viajes más accesibles y contactos directos.
Incertidumbres después de 2026 y perspectivas para el futuro
La política de exención de visa está prevista para durar hasta mayo de 2026. A pesar del éxito, aún no hay confirmación sobre una posible prórroga.
El sector turístico teme que el fin de la medida reduzca el ritmo de crecimiento, especialmente porque Brasil, por ahora, no ofrece exención equivalente a los visitantes chinos, solo el visto electrónico.
Según agencias especializadas, la continuidad de la exención es vista como esencial para mantener la curva positiva de viajes e inversiones.
Además de acercar las economías, el acuerdo fortalece la imagen de China como un destino abierto, tecnológico y culturalmente fascinante para los brasileños.
¿Cree usted que la exención de visa entre Brasil y China debe ser prorrogada después de 2026 para mantener el ritmo de crecimiento del turismo y de los intercambios culturales entre los dos países?

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