Surcos dejados por icebergs gigantes en el fondo del Mar del Norte revelan cómo el hielo reaccionó al calentamiento rápido y ayudan a proyectar cambios en la Antártida
Marcas dejadas por icebergs en el fondo del Mar del Norte permiten que científicos reconstruyan el comportamiento de las capas de hielo de hace unos 20 mil años y usen este cuadro para evaluar riesgos en la Antártida y en el nivel del mar global.
Surcos preservados revelan la dinámica del hielo
Un equipo liderado por el British Antarctic Survey identificó en el subsuelo marino surcos excavados por icebergs con kilómetros de extensión y cientos de metros de espesor.
Estos rasgos en el lecho marino quedaron soterrados por lodo y sedimentos a lo largo de miles de años. Ahora, forman un archivo detallado sobre la dinámica del hielo durante un período de calentamiento rápido.
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Las estructuras muestran cómo bloques de hielo reaccionaron cuando el aire y el océano se calentaron rápidamente. Este entendimiento es esencial para proyectar la elevación del nivel del mar en las próximas décadas.
Cómo los científicos localizaron estas marcas
Para encontrar las características, los investigadores usaron datos de levantamientos sísmicos reunidos originalmente por la industria de petróleo y gas.
Las imágenes sísmicas funcionan como un ultrasonido del subsuelo. Revelaron senderos largos, rectos y anchos, dejados cuando icebergs demasiado grandes para flotar arrastraron sus bases por el antiguo paisaje, entonces en gran parte emergido.
A partir de estas marcas, los científicos estiman la profundidad y el volumen del hielo perdido.
Lo que las huellas indican sobre el clima del pasado
Al analizar la orientación y la forma de los surcos, los investigadores inferen las direcciones de desplazamiento del hielo, la intensidad de las corrientes y el ritmo de derretimiento en diferentes fases del calentamiento.
Esta lectura permite comparar la velocidad de retroceso de las capas de hielo con la retracción acelerada observada hoy en mantos glaciares, como los de la Antártida Occidental.
Los datos aún se combinan con registros paleoclimáticos, entre ellos núcleos de sedimentos marinos y registros de polen preservado.
Con esta integración, los científicos reconstruyen escenarios de cambios de temperatura en el aire y en el océano. También evalúan cómo estos cambios afectaron grandes sistemas de hielo hace decenas de miles de años.
La conexión con la Antártida actual
La palabra central de esta investigación es Antártida. Las estructuras observadas en el Mar del Norte recuerdan características dejadas por bloques que hoy se desprenden de las plataformas de hielo antárticas.
Icebergs recientes como A23a y A68a, con área comparable a la de países, ofrecen un paralelo para los colosos que circularon cerca de la costa británica al final de la era glacial.
Para entender el potencial de elevación del nivel del mar, los científicos reúnen líneas de evidencia. Entre ellas están registros geológicos, observaciones por satélite y modelos que simulan el comportamiento del hielo, del océano y de la atmósfera.
Esta combinación ayuda a aclarar cómo procesos vistos ahora pueden evolucionar en un escenario de calentamiento, con impacto sobre regiones costeras en todo el planeta.
Cambios en la forma de los surcos indican fragmentación
Uno de los hallazgos del estudio es la transformación gradual de los surcos largos y rectilíneos en canales más pequeños, sinuosos y fragmentados.
Este cambio sugiere que icebergs gigantes antiguos fueron rompiéndose en bloques más pequeños a medida que la temperatura del océano y del aire subía entre 20 mil y 18 mil años atrás, en un período de calentamiento rápido.

Fenómenos recientes ayudan a ilustrar este proceso, como el colapso de la plataforma Larsen B en 2002 y la fragmentación del iceberg A68a a partir de 2021.
Investigadores monitorean parámetros que pueden indicar señales de inestabilidad en sectores más sensibles al calentamiento oceánico.
Entre los puntos observados están la fragmentación de grandes icebergs, la contribución de sectores de la Antártida al nivel del mar y efectos en comunidades costeras, como inundaciones, erosión y salinización de acuíferos.
Con información de Revista Oeste.


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